De Rajastán a Uttar Pradesh: las caras cotidianas del Hindutva contra los cristianos
En una aldea del distrito de Banswara, cuatro católicos fueron detenidos acusados de «conversiones» por haber organizado una oración mariana en un jardín privado. En la Academia Santa Teresa de Modinagar, un conflicto con una profesora se convierte en un «caso» para los nacionalistas. Grupo de derechos humanos de Orissa: «La policía y las autoridades son cómplices de la violencia contra los adivasi y los dalit cristianos».
Mumbai (AsiaNews) – Reuniones de oración en casas particulares interrumpidas por nacionalistas hindúes, rencores personales convertidos en acusaciones generalizadas contra instituciones educativas católicas, e incluso habitantes de aldeas adivasi atados a los árboles para humillarlos y golpearlos por ser cristianos: a la sombra de los grandes temas internacionales, desde la India del primer ministro Narendra Modi —reforzado estos días por el éxito de su partido nacionalista hindú en las elecciones de Bengala Occidental— siguen llegando casi a diario noticias de graves episodios de intolerancia por parte de grupos fundamentalistas.
El episodio más grave tuvo lugar en Rajastán el 1 de mayo, cuando, durante un encuentro de oración católica en una aldea del distrito de Banswara, cuatro fieles católicos fueron detenidos por la policía acusados de presuntas conversiones forzadas. Según el padre Arvinda, párroco de la Iglesia de la Trinidad de Kushalgarh, la celebración se llevaba a cabo en una gruta de Lourdes situada en un jardín privado, ya que en la zona no hay ninguna iglesia. El encuentro formaba parte de una novena mariana y reunía a familias católicas y habitantes de los pueblos vecinos.
Durante la distribución de la comunión, un grupo de unos doce hombres irrumpió en el lugar acusando a los presentes de practicar conversiones religiosas forzadas. La situación se agravó cuando se vio a uno de los intrusos con un cuchillo, lo que provocó una pelea. «La policía detuvo inmediatamente a cuatro católicos, sin iniciar ninguna investigación sobre las acusaciones —declaró el padre Arvinda a AsiaNews—. «No hubo ninguna conversión: solo era un encuentro pacífico de oración».
Los cuatro detenidos están acusados de intento de homicidio y de violar las leyes contra la conversión. Según la comunidad local, compuesta en gran parte por tribales bhil, muchas personas viven ahora con miedo y algunos hombres se han escondido por temor a nuevas detenciones. También monseñor Devprasad Ganawa, obispo de la diócesis local de Udalpur, ha expresado su profunda preocupación: «El incidente ha trastornado la vida del pueblo y de la comunidad. Hoy en día, ser cristiano conlleva grandes dificultades y a menudo tenemos la sensación de estar constantemente vigilados».
En el estado de Uttar Pradesh, por su parte, una controversia disciplinaria interna en la St. Teresa Academy de Modinagar se convirtió en un caso religioso después de que algunas organizaciones nacionalistas hindúes protestaran frente al centro acusándolo de llevar a cabo actividades de conversión forzosa.
Las manifestaciones estallaron el 5 de mayo tras unas acusaciones formuladas por Aruna Rani, una profesora de educación física que trabaja en la escuela desde 2012. Los manifestantes corearon consignas frente al edificio y dibujaron símbolos «Om» en las puertas del centro.
La dirección del centro rechaza enérgicamente todas las acusaciones. El P. Jesu Amrutham, responsable del centro, declaró a AsiaNews: «Este centro existe desde 1982 y hoy cuenta con unos 1.500 alumnos. De ellos, solo 14 son cristianos, mientras que los demás pertenecen a la comunidad mayoritaria y eligen nuestro centro por la calidad de la enseñanza y los valores educativos. La profesora había recibido una amonestación verbal la tarde del 4 de mayo y posteriormente difundió acusaciones infundadas».
Según la hermana Lourd, directora del centro, el problema se refería exclusivamente al comportamiento profesional de la profesora, acusada de haber creado tensiones internas, de haber utilizado un lenguaje ofensivo con alumnos y padres y de haber ignorado repetidas amonestaciones disciplinarias. La escuela sostiene además que nunca ha despedido a la profesora. También el obispo de Meerut, monseñor Bhaskar Jesuraj, ha condenado las acusaciones: «No estamos en absoluto involucrados en actividades de conversión en nuestras escuelas. Llevamos muchos años gestionando centros educativos y nunca ha ocurrido nada parecido. Algunos grupos con intereses particulares se aprovechan de la situación y de las leyes vigentes, llegando incluso a tomarse la justicia por su mano».
Por último, en Orissa, el grupo de derechos humanos Karwan-e-Mohabbat («Caravana del Amor»), junto con un colectivo de ciudadanos y activistas, acusó en una carta abierta difundida al término de una visita realizada del 2 al 5 de mayo a las autoridades locales de ser cómplices de la persecución de las minorías cristianas.
La delegación visitó varios distritos, entre ellos Nabarangpur, Jeypore, Balasore y Baripada, y se reunió con unas 300 personas. Según el informe, la policía, los funcionarios públicos y los representantes políticos habrían favorecido o participado en actos de discriminación y violencia contra los cristianos.
«Hemos escuchado repetidos testimonios sobre el papel de la policía, la administración civil, los representantes electos e incluso miembros del gobierno estatal a la hora de alentar la persecución de las minorías cristianas y la negación de sus derechos fundamentales», afirma la carta. Se han registrado ataques contra iglesias, exclusión social, boicots económicos y la denegación de entierros en los cementerios de las aldeas. La violencia habría afectado sobre todo a cristianos pertenecientes a las comunidades tribales adivasi y dalit.
«En algunos distritos, la violencia ha superado todos los límites —denuncia el documento—. Se ha atado a personas cristianas a árboles y se les ha golpeado, se les ha metido en sacos y se les ha agredido físicamente; también se han producido casos de violencia sexual e intentos de quemar vivas a algunas víctimas». Según el grupo, en muchos casos la policía habría incriminado a las víctimas en lugar de a los agresores. «Lo que parece evidente es un colapso total del sistema constitucional del Estado frente a las minorías cristianas», concluye la carta.
Las autoridades de Orissa rechazan las acusaciones y defienden la ley estatal contra la conversión, alegando que es necesaria para prevenir las conversiones forzadas.
29/06/2022 12:23
05/11/2022 14:42
