De la OPEP a Fujairah, los Emiratos, nuevo epicentro de la guerra en Oriente Medio
Tres trabajadores indios resultaron heridos en el ataque iraní contra la terminal petrolera en los Emiratos Árabes Unidos, la única capaz de sortear el estrecho de Ormuz. El incidente amenaza con reavivar el conflicto regional en un escenario de alianzas e intereses contrapuestos. Como telón de fondo, la decisión de Abu Dabi de abandonar el cartel de países exportadores y consolidar su eje con Israel; decisiones que, para Teherán, conducirán al "colapso" del Golfo.
Milán (AsiaNews) — La guerra de Israel y Estados Unidos contra Irán no solo ha tensado las relaciones entre la República Islámica y los países de la región —desde Arabia Saudita hasta Kuwait, Baréin y los Emiratos Árabes Unidos—, sino que ha alimentado divisiones y tensiones entre los países del Golfo, nominalmente aliados pero a menudo rivales. Una escalada que, a finales de abril, se desencadenó con la decisión de Abu Dabi de abandonar la OPEP, el cartel que agrupa a los principales productores de petróleo del mundo, a partir del primero de mayo. El problema no se limita a la energía y la economía, sino que conlleva profundas implicaciones geopolíticas y sociales para toda la región de Oriente Medio, con los Emiratos cada vez más vinculados a los "Acuerdos de Abraham" firmados con Israel. Es una de las razones por la cual la federación se ha convertido en el "centro neurálgico" de un conflicto solo aparentemente congelado, pero que sigue ardiendo bajo el manto de una diplomacia internacional (encabezada por Pakistán) que hasta ahora ha sido incapaz de alcanzar un acuerdo de paz.
Con el tiempo, se han ido forjando alianzas y rivalidades, a menudo eclipsadas por el estruendo de las armas: ayer, de hecho, la República Islámica atacó el centro petrolero de Fujairah, terminal del gasoducto Adcop, que se considera una infraestructura clave para los Emiratos porque es el único nodo que permite sortear el estrecho de Ormuz. En el ataque resultaron heridos tres trabajadores migrantes indios. El gasoducto tiene una capacidad de 1,5 millones de barriles diarios (ampliable a 1,8), y fue construido precisamente para exportar crudo sin pasar por las agitadas aguas del estrecho. El objetivo del ataque con drones y misiles del régimen de Teherán —dividido internamente entre extremistas que presionan por el conflicto y una facción más moderada y partidaria del diálogo— es bloquear la única vía de tránsito terrestre junto con la saudí de Yanbu, que opera a capacidad reducida tras haber perdido al menos 700.000 barriles diarios de producción tras el ataque iraní de abril.
Emiratos y la OPEP: caminos divergentes
La decisión de los Emiratos Árabes Unidos (EAU) de salir de la Organización de Países Exportadores de Petróleo —el cartel que incluye, entre otros, a Arabia Saudita, Kuwait, Irán, Venezuela y Nigeria, pero no a Rusia ni a Estados Unidos— tiene una importancia que trasciende los factores puramente económicos. La OPEP, fundada en 1960 como contrapeso a las potencias occidentales, controla actualmente cerca del 70% de las reservas mundiales de crudo y, a través de sus volúmenes de producción, puede influir en la política global, como ocurrió en la "gran crisis del petróleo" de 1973. El último actor regional que abandonó el grupo fue Qatar en 2019, pero la sacudida provocada por los Emiratos tiene su origen en las profundas tensiones políticas en Oriente Medio y está destinada a marcar su rumbo futuro. Esta decisión no se explica solo por la guerra contra Irán y la respuesta de Teherán, que ha afectado sectores neurálgicos para el país, desde la energía y las infraestructuras (como ocurrió en las últimas horas) hasta el turismo.
También está en juego una visión global distinta a la de sus primos (y rivales) saudíes, comenzando por la relación con el Estado judío, con el que mantienen relaciones oficiales desde 2020, mientras Riad sigue mostrando una fuerte reticencia a establecer relaciones diplomáticas plenas. A esto se suma la reciente decisión del reino wahabita de reforzar su alianza militar con Pakistán, aprovechando la protección de su escudo nuclear. Antes que económica, la maniobra de Abu Dabi se inscribe en un contexto político y estratégico mundial, con una clara alineación con Israel y Estados Unidos, pero también con vínculos cada vez más estrechos con la India. Los Emiratos ponen en evidencia que se proponen diversificar cada vez más su economía para emanciparse del petróleo, apostando por el turismo, la logística, la innovación y las finanzas, siguiendo un camino similar al que han emprendido los saudíes. Sin embargo, la guerra y los daños asociados amenazan con hacer fracasar este proyecto a largo plazo.
Rivalidades y nuevos equilibrios
La guerra ha reavivado también antiguas disputas e intereses contrapuestos, como el que existe entre Abu Dabi y Teherán por tres islas —Abu Musa, Gran Tumb y Pequeña Tumb— que Irán ocupó tras la independencia de los Emiratos de Gran Bretaña en 1971. Estos islotes refuerzan la posición estratégica de la República Islámica en las rutas de navegación del Golfo, que van mucho más allá del estrecho de Ormuz. Kuwait ya ha sufrido las consecuencias de la guerra en su territorio, como ocurrió en la década de 1980 debido a la violencia política relacionada con Irán y la invasión del Irak de Sadam Husein en 1990. Los Estados que no pueden esquivar el estrecho de Ormuz —como Baréin, Kuwait y Catar— son los que más daños económicos han sufrido por el conflicto en las últimas semanas. Por el contrario, Omán, que controla una orilla del estrecho, podría beneficiarse a largo plazo, incluso mediante un nuevo acuerdo con Irán, país con el que el Sultanato siempre ha mantenido fuertes vínculos. Académicos y analistas de la región afirman que el ataque israelí-estadounidense ha reabierto viejas fracturas y podría crear otras nuevas entre los Estados del Golfo, reconfigurando el tablero de rivalidades y alianzas.
La guerra también estaría socavando las últimas vías de cooperación, volviendo aún más peligrosa y fragmentada una región ya de por sí profundamente inestable que luchaba por mantener frágiles equilibrios. Los expertos identifican hoy cuatro alianzas distintas en juego: Irán con sus aliados regionales (desde Hezbolá en el Líbano hasta los hutíes en Yemen y las milicias chiíes en Irak); Emiratos Árabes Unidos e Israel (junto con EE. UU.); Arabia Saudita y Pakistán; y, por último, Turquía y Catar, unidos desde hace tiempo bajo la bandera de una "fraternidad musulmana" a menudo mal vista por las monarquías del Golfo.
En este contexto, el ataque a Fujairah corre el riesgo de convertirse en la chispa que prenda fuego al conflicto, y precisamente los Emiratos son los que hoy tienen el encendedor en la mano. Según algunos observadores, en efecto, Abu Dabi tiene tres opciones, cada una con sus riesgos: la primera es absorber el ataque y evitar una escalada con Teherán, tras haber contribuido activamente a las operaciones israelí-estadounidenses en territorio iraní en las últimas semanas; la segunda es responder militarmente a la agresión, con el riesgo de provocar una guerra abierta en el Golfo y agravar aún más la crisis energética y petrolera; y la tercera es solicitar la intervención directa de Estados Unidos, involucrando en la guerra a las bases estadounidenses en Qatar, Baréin, Kuwait y los propios Emiratos. En cualquier caso, se trata de una situación explosiva que amenaza con destruir las últimas esperanzas de una solución diplomática.
El "colapso" visto desde Teherán
El Tehran Times, el periódico en inglés del régimen del ayatolá desde 1979, publicó recientemente un extenso editorial sobre los Emiratos Árabes Unidos, su salida de la OPEP y el nuevo rumbo de la región, a partir de lo que se denomina el «colapso» del anterior «orden del Golfo Pérsico». La decisión de los Emiratos Árabes Unidos de abandonar la OPEP ha sido presentada por Abu Dabi como una maniobra estratégica para lograr una mayor autonomía energética, pero la realidad, según la República Islámica, es muy diferente. Representa el "reconocimiento tácito" de una "derrota geopolítica" más profunda, el fin de un proyecto de décadas en el que las monarquías del Golfo Pérsico intentaron construir un orden regional que excluyera a Irán, y el colapso de la arquitectura de seguridad que comenzó en 1981, con el Consejo de Cooperación del Golfo (CCG), concebido como un "cordón sanitario" contra la "revolución islámica".
Cuatro décadas después, ese proyecto se define como "más apariencia que realidad". Construido sobre la ficción de una solidaridad monárquica compartida, el CCG ocultaría, a ojos de Teherán, "profundas rivalidades y visiones contradictorias" del futuro regional. Lo que lo mantenía unido no era "un proyecto común positivo, sino un enemigo compartido: Irán". El bloqueo contra Catar entre 2017 y 2021 puso en evidencia la profundidad de las divisiones; Riad y Abu Dabi intentaron castigar a Doha por su relación con Irán y Turquía, pero Catar habría "resistido". La guerra en Yemen también ha supuesto "otra humillación colectiva", mientras que el conflicto en Irán ha sellado esta "desintegración". Para Irán, la era de la OPEP dominada por Arabia Saudita "ha terminado" y el mercado petrolero global "opera en una nueva realidad".
Para Teherán, los Emiratos Árabes Unidos y su líder, Mohamed bin Zayed, se enfrentan ahora a un contexto estratégico "fundamentalmente hostil", con un Irán capaz de "actuar" contra Abu Dabi, mientras Riad percibe a los Emiratos "como un competidor cuya autonomía debe ser contenida". El papel de "comodín" regional que Abu Dabi desempeñó durante años "ha terminado". Según Teherán, "Abu Dabi ya no puede competir en las estructuras que definían el orden anterior", mientras que el actual "está definido por potencias que no incluyen a los Emiratos como actor principal: Irán, Arabia Saudita y Turquía, con la mediación de China y Rusia". Abu Dabi puede adaptarse a este orden o resistirse a él, pero difícilmente podrá moldearlo. Todo esto —concluye el editorial— son manifestaciones de una transformación más profunda: "el fin del orden del Golfo Pérsico bajo la hegemonía estadounidense".
"PUERTA DE ORIENTE" ES EL BOLETÍN DE ASIANEWS DEDICADO A ORIENTE MEDIO. ¿QUIERES RECIBIRLO CADA MARTES EN TU CORREO? SUSCRÍBETE AL BOLETÍN EN ESTE ENLACE.
28/09/2016 10:23
