Dora D'Rozario, la pionera que introdujo el ordo virginum en Daca
En 1985 fue la primera que abrazó en Bangladés esta vocación, que fue reintroducida después del Concilio Vaticano II y que hoy viven once mujeres en Daca. Desde hace más de cuarenta años Dora ofrece su servicio en la dirección espiritual, el acompañamiento de las familias y la traducción al bengalí de los documentos de la Iglesia. Su testimonio en la Jornada de la Vida Consagrada: "Cuando damos todo a los demás, a cambio recibimos todo".
Daca (AsiaNews) - En un país donde los católicos constituyen una pequeñísima minoría y las vocaciones a la vida religiosa se orientan habitualmente hacia formas tradicionales, Dora D’Rozario ha pasado cuatro décadas trazando silenciosamente un camino inédito para Bangladés. En efecto ha sido la primera católica local que vive su vocación en el ordo virginum, antigua forma de vida consagrada que fue reintroducida después del Concilio Vaticano II.
D’Rozario, que hoy tiene 65 años, hizo su primera profesión el 16 de mayo de 1985. Actualmente hay en Bangladés once vírgenes consagradas, y muchas de ellas la consideran su mentora y madre espiritual. Por eso su historia resulta particularmente significativa en este día - fiesta litúrgica de la presentación de Jesús en el templo – en que la Iglesia celebra en todo el mundo la Jornada de la Vida Consagrada.
Ya el pasado 24 de enero la Iglesia de Bangladés rindió homenaje a su original contribución entregándole en la catedral de Santa María de Daca la Cruz Pro Ecclesia et Pontifice, una distinción pontificia aprobada personalmente por el Papa León XIV, que recibió de manos del arzobispo Bejoy N’D Cruze.
El camino de Dora D’Rozario ha unido siempre de manera muy estrecha contemplación y acción. Fuera de un convento y plenamente en el mundo, ha vivido durante décadas su vocación de consagrada en el ordo virginum enseñando el catecismo, predicando retiros, acompañando familias, ofreciendo dirección espiritual y apoyando programas de formación en toda la arquidiócesis de Daca. Sus días se caracterizan por una fidelidad sencilla: la misa diaria, horas de oración y una disponibilidad constante para acompañar a cualquiera que busque apoyo espiritual o emocional.
Una de sus contribuciones más significativas es Bethany Dhyanasram, una residencia y casa de oración que ella ayudó a construir en Padrikanda, en la parroquia de Golla. D’Rozario donó personalmente el terreno y, con aportaciones que recibió de todo el mundo, dio vida al proyecto. La residencia fue inaugurada el 27 de agosto de 2022 por Mons. Bejoy Cruze. Hoy viven allí tres vírgenes consagradas y puede recibir hasta quince. Se ha convertido rápidamente en un refugio espiritual no sólo para las mujeres consagradas, sino también para los laicos en busca de silencio, oración y consejo.
El P. Milton Denis Corraya, canciller de la arquidiócesis de Daca, explicó que la distinción pontificia refleja el profundo impacto que ha tenido su vocación en toda la Iglesia de Bangladés. Recordó su servicio en la renovación carismática, en los grupos de vida ascética, en los proyectos de traducción y en los programas pastorales. Su trabajo ha curado silenciosamente familias frágiles, sostenido a sacerdotes y religiosos en los momentos de crisis y ofrecido un ancla de salvación a personas que no tenían a quién acudir. “Ha desempeñado un papel fundamental en la dirección espiritual”, afirmó, y destacó su profunda vida de oración y su inquebrantable devoción a la Iglesia.
El P. Milton señaló también su contribución a importantes iniciativas de traducción, entre ellas la edición en bengalí de los documentos del Concilio Vaticano II y del Catecismo de la Iglesia Católica. Su servicio, afirmó, refleja no solo un compromiso teológico, sino un amor profundo por el pueblo de Dios. “Gracias a él muchas familias se han salvado de la disgregación o han vuelto a unirse. Y ,muchos seminaristas y religiosas han podido retomar su vida consagrada. Ha mostrado siempre un amor inmenso por la Iglesia Católica”. El obispo auxiliar Mons. Subroto B. Gomes también se hizo eco de estos sentimientos y elogió el servicio constante de esta consagrada de la arquidiócesis de Daca en la Comisión litúrgica y su impacto a través del asesoramiento y la formación.
Por su parte, Dora D’Rozario recibió la distinción con su habitual sencillez. “Estoy muy feliz de recibirla - dijo -. Pienso que cuando damos todo a los demás, a cambio recibimos todo. En mi vida realmente no he tenido que preocuparme de nada: Jesús mismo me ha dado todo”. Hizo luego una sentida invitación a las jóvenes mujeres católicas a considerar la posibilidad de la vocación a la virginidad consagrada, alentándolas a descubrir la alegría y la libertad de pertenecer enteramente a Cristo mientras prestan servicio en la sociedad.
Rina Kujur, miembro del ordo virginum, describió la alegría que también ha significado para todas ellas. “Estamos muy felices de que un miembro de nuestra asociación haya recibido este reconocimiento del Papa - dijo -. También nos sentimos inspiradas y alentadas a hacer el bien como lo hace Dora”.
30/10/2019 15:20