El último adiós al Card. Phạm Minh Mẫn en Ho Chi Minh City
Hoy se celebró el funeral del purpurado que encabezó la Iglesia de Saigón entre 1998 y 2014, fallecido el domingo a los 93 años. El recuerdo de Mons. Pietro Van Kham, quien fue su obispo auxiliar: "Siempre se encomendó al Señor. Y supo involucrar a todos en la misión de dar a conocer cada vez más el amor de Cristo".
Ho Chi Minh City (AsiaNews/Agencias) – La Iglesia vietnamita despidió hoy al Card. Jean-Baptiste Phạm Minh Mẫn, arzobispo emérito de Ho Chi Minh City (Saigón), quien falleció el 22 de marzo a los 93 años. La ceremonia fue presidida en la catedral por el actual arzobispo Mons. Joseph Nguyễn Năng. También estuvo presente el único otro purpurado vietnamita vivo, el Card. Pierre Nguyễn Văn Nhơn, arzobispo emérito de Hanói, quien también supera los ochenta años.
Nacido en la diócesis de Cần Thơ y sacerdote desde 1965, fue durante algunos años obispo de Mỹ Tho antes de ser llamado en 1998 por san Juan Pablo II para dirigir la archidiócesis de Saigón. El Card. Phạm Minh Mẫn fue una figura central en la nueva etapa de vitalidad que vivió la Iglesia vietnamita en la década del 2000. Fue creado cardenal por el Papa Wojtyla en 2003 y encabezó esta histórica sede del sur de Vietnam hasta 2014.
La homilía durante el funeral estuvo a cargo del obispo de Mỹ Tho, Mons. Pierre Nguyễn Văn Khảm, quien fue obispo auxiliar de Ho Chi Minh City durante el episcopado del cardenal Pham Minh Man. Recordó especialmente su profunda confianza en Dios, que guía nuestro camino. “Jean-Baptiste Phạm Minh Mẫn —dijo, resumiendo algunos momentos centrales de su vida— fue rector del Seminario Mayor de Cần Thơ y luego fue nombrado obispo coadjutor de Mỹ Tho. Aún tenía poca experiencia pastoral directa. Sin embargo, fue llamado a dirigir Saigón, una diócesis numerosa y central en la Iglesia de Vietnam: ¿cómo no iba a sentirse preocupado? Por eso, su 'sí' no se basó en sus propias capacidades, sino en la obediencia de la fe y en la total confianza en Dios. Creo que esta —prosiguió— fue la decisión fundamental y la actitud constante de su vida: consciente de sus propios límites y del peso de la misión, se encomendó completamente al Señor”.
Mons. Van Kham destacó asimismo la capacidad del Card. Phạm Minh Mẫn para buscar la colaboración de todos en el gobierno de su Iglesia. “Los sacerdotes más ancianos de Saigón —dijo— recuerdan que, apenas llegó, nombró al Vicario General, y a varios delegados episcopales para los sacerdotes, religiosos y laicos. Creó un Consejo Consultivo que se reunía todos los viernes, y rara vez faltaba. Allí escuchaba diferentes opiniones antes de tomar decisiones. No solo involucró a sacerdotes y religiosos —añadió el obispo de Mỹ Tho—, sino que valoró de modo particular a los laicos, reconociendo en ellos un gran recurso que aún debía desarrollarse. Por eso promovió asociaciones tradicionales y fundó otras nuevas para maestros, trabajadores de la salud, empresarios… todo con el objetivo de dar a conocer cada vez más el amor de Cristo”.
29/02/2016 14:43
