El Papa a Tawadros: en un mundo afligido por las guerras, los cristianos deben ser 'testigos de unidad'
Esta mañana el pontífice telefoneó al patriarca copto-ortodoxo. La oficina de prensa del Vaticano señaló que la conversación se desarrolló “en un clima cordial y fraterno”, "con el deseo de dar un nuevo impulso a la celebración del Día de la Amistad entre Coptos y Católicos". El Papa expresó su esperanza de retomar el trabajo "con todas las Iglesias de la familia ortodoxa oriental".
Ciudad del Vaticano (AsiaNews) - Comprometerse con la plena unidad en un mundo afligido por los conflictos y dar nuevo impulso a un diálogo teológico fecundo, superando siglos de malentendidos desde una perspectiva de fe y caridad. Este ha sido el propósito del Papa León XIV en una conversación telefónica que mantuvo esta mañana con Tawadros II, papa de Alejandría y patriarca de la Sede de San Marcos, pocos días después del Día de la Amistad Copto-Católica que se celebró el pasado 10 de mayo. En la nota de la oficina de prensa del Vaticano se dice que la conversación se ha desarrollado “en un clima cordial y fraterno”, “con el deseo de dar un nuevo impulso a la celebración” y subrayando “la responsabilidad común en el anuncio del Evangelio y la promoción de la paz y la reconciliación”. Una tarea en común hoy más urgente que nunca, de manera especial “en el tan castigado Oriente Medio”.
Para el pontífice, como señaló en la conversación con Tawadros, el tema de la “plena unidad” entre los cristianos no puede ni debe ser un objetivo lejano, sino una “urgencia” dictada sobre todo por los numerosos conflictos, la violencia y las divisiones que desgarran la región de Oriente Medio. El Papa ya había subrayado esta prioridad en la carta que envió al patriarca copto-ortodoxo el pasado 4 de mayo en previsión de la Jornada, que comenzó a celebrarse por iniciativa del propio Tawadros y fue luego potenciada por el Papa Francisco el 13 de mayo de 2013, solo dos meses después de su ascenso a la cátedra de Pedro.
La Jornada nació para celebrar los 40 años del encuentro entre Pablo VI y Shenouda III en 1973, que concluyó con la firma de una declaración cristológica común. La relación entre ambos líderes cristianos se confirmó nuevamente 10 años después, en mayo de 2023, con una bendición conjunta a la multitud (en la foto) y la conmemoración de los 21 cristianos (y mártires) coptos decapitados por los yihadistas del Estado Islámico en 2015 en las playas de Libia.
Conceptos de amistad y diálogo que el Papa León reiteró a principios de la semana pasada en su carta a Tawadros, en la que señala que “este Día de la Amistad, cuya idea nació de Vuestra Santidad, celebra las relaciones entre la Sede de Pedro y la Sede de Marcos, y es realmente —escribe León XIV— una iniciativa significativa. Para nosotros los cristianos, la amistad no es un sentimiento vago; está en el corazón mismo de nuestra vida y de nuestra fe. El Señor mismo nos llama sus amigos (cf. Jn 15,15) y nos enseña que 'nadie tiene mayor amor que este: dar la vida por sus amigos' (Jn 15,13)”.
“Esta peregrinación de amistad —continúa la carta del pontífice— ha permitido a nuestras Iglesias, separadas por siglos de malentendidos, entablar un diálogo teológico muy fructífero, iniciado hace más de cincuenta años por San Pablo VI y Su Santidad el Papa Shenouda III, de feliz memoria. Este diálogo, inicialmente bilateral, se desarrolla desde 2003 en el marco de la Comisión Mixta Internacional para el Diálogo Teológico entre la Iglesia Católica y las Iglesias Ortodoxas Orientales, cuyos tres documentos fundamentales atestiguan una creciente comprensión teológica”. “Es mi esperanza —afirma— que esta Comisión, cuyo Comité de Coordinación se reúne actualmente en Roma, pueda reanudar su labor lo antes posible con todas las Iglesias de la familia ortodoxa oriental”.
El Papa recuerda luego la Sexta Conferencia Mundial de la Comisión de Fe y Constitución, celebrada en el Monasterio de San Bishoy, en Wadi El Natrun, en octubre de 2025, y renueva su confianza en que las “reflexiones emprendidas con motivo del 1700º aniversario del Primer Concilio Ecuménico reaviven nuestro deseo de alcanzar la unidad visible de la Iglesia”. Una unidad, afirma, que está “arraigada en el único bautismo que profesamos en el Credo Niceno y que, ruego sinceramente, podamos alcanzar”. “En un momento en que nuestro mundo está afligido por tantos conflictos, particularmente en Oriente Medio, los cristianos debemos, más que nunca, esforzarnos por alcanzar la plena unidad, para que podamos dar testimonio juntos del Príncipe de la Paz. [...] mientras nuestras Iglesias se preparan para la fiesta de Pentecostés, ruego al Espíritu Santo, fuente y dador de todos los dones, que guíe a coptos y católicos —concluye— en nuestra peregrinación común en la verdad y la caridad hacia la plena comunión”.
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