El Papa en Douala: 'Hay pan para todos si se lo toma no con una mano que acapara, sino con una mano que da'
León XIV habló en el Estadio Japoma de la capital económica de Camerún ante 120.000 fieles. Dijo a los jóvenes, "rechacen toda forma de abuso y de violencia", y los invitó a "ser los primeros" en llevar "al prójimo el pan de la vida". El milagro de la multiplicación de los panes consiste en "compartir". Anunciar a Jesús significa "trazar signos de justicia en una tierra que sufre y está oprimida".
Douala (AsiaNews) - De Yaundé a Douala. De la capital política de Camerún —segundo país que visita el Papa en su viaje apostólico a África— a la vibrante y enérgica capital económica, por cuyo puerto transita la mayor parte de las exportaciones del país: petróleo, cacao y café. León XIV tomó esta mañana un vuelo interno para celebrar la misa a las 11:00 en el "Estadio Japoma", ante 120.000 fieles. A los "hijos amados de la tierra de África", los jóvenes del país, motor incansable de la sociedad, el Papa los invitó a estar "entre los primeros en ser rostros y manos que llevan al prójimo el pan de la vida; alimento de sabiduría y de liberación de todo aquello que no nos nutre, sino que confunde nuestros buenos deseos y nos roba la dignidad".
En la homilía de León XIV resonó el milagro de la multiplicación de los panes y los peces que hoy propone la liturgia en el pasaje del evangelista Juan (Jn 6, 1-15). El Evangelio de hoy "resuena para la Iglesia en Camerún como un anuncio providencial del amor de Dios". En este joven país de África Central —donde la edad media de la población ronda los 18 años— el cristianismo constituye la mayor parte del mosaico confesional. Jesús se encontró con que había "muy poco alimento" y muchísima gente. Al observar esta "desproporción", Él también pregunta a la humanidad de hoy: "Vean cuánta gente hambrienta, oprimida por el cansancio: ¿qué hacen ustedes?", señaló el Papa.
Esta pregunta "se dirige a cada uno de nosotros", sin distinción. "Cristo dirige esta pregunta a los poderosos y a los débiles, a los ricos y a los pobres, a los jóvenes y a los ancianos, porque todos tenemos hambre por igual", especificó. "Un problema grave se resuelve bendiciendo la poca comida que hay y repartiéndola entre todos los que tienen hambre. La multiplicación de los panes y los peces se produce al compartir; ¡este es el milagro! Hay pan para todos si se da a todos. Hay pan para todos si se lo toma no con una mano que acapara, sino con una mano que da", dijo el Pontífice desde Douala.
Dirigiéndose siempre a los jóvenes, el Papa recordó la pobreza generalizada de "muchos" en Camerún, tanto "material" como "espiritual". Una pobreza sobre la que pesa la sombra oscura del conflicto de décadas, conocido como "crisis anglófona", que azota a la región de Bamenda y del Sudoeste. "No cedan a la desconfianza y al desaliento; rechacen toda forma de abuso y violencia, que engañan prometiendo ganancias fáciles, pero endurecen el corazón y lo vuelven insensible", fueron las palabras de León XIV. Y recordó una riqueza que pertenece al pueblo, que es mayor "que esta tierra, porque su tesoro son sus valores: la fe, la familia, la hospitalidad, el trabajo".
"Sean ustedes protagonistas del futuro, siguiendo la vocación que Dios da a cada uno, sin dejarse seducir por tentaciones que malgastan las energías y no contribuyen al progreso de la sociedad", continuó. E invitó a tomar como ejemplo a los primeros cristianos de los Hechos de los Apóstoles, quienes "daban un valiente testimonio del Señor Jesús ante las dificultades y las amenazas, y perseveraban incluso en medio de los ultrajes". "Conviértanse en buena noticia para su país, como lo es, por ejemplo, el beato Floribert Bwana Chui (1981-2007) para el pueblo congoleño", insistió el Papa a los jóvenes. Reconocido como beato el año pasado, fue asesinado por negarse a pagar un soborno y oponerse a la corrupción; tenía 26 años.
"Anunciar a Jesús Resucitado significa trazar signos de justicia en una tierra que sufre y está oprimida; signos de paz en medio de las rivalidades y corrupciones; signos de fe que nos liberan de la superstición y la indiferencia", dijo el Pontífice. Al comienzo de su homilía había recordado que Jesús "ha venido a servir con amor, no a dominar", y su milagro de la multiplicación "no nos hace ver solamente cómo Dios alimenta a la humanidad con el pan de vida, sino también cómo nosotros podemos llevar este alimento a todos los hombres y mujeres que, como nosotros, tienen hambre de paz, de libertad y de justicia", añadió. Y rodeado por el entusiasmo y la fe que hoy animaban el Estadio Japoma de Douala, el Papa pidió a los jóvenes que sean "los primeros" en llevarlo a cabo.
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