El Papa pidió que se afronten las causas estructurales del hambre y la malnutrición
León XIV visitó la sede de Roma del Programa Mundial de Alimentos. Hizo un llamado a volver a lo "esencial", ante la complejidad causada por una "burocracia superflua". Los conflictos se "alimentan" con más facilidad que las personas. Denunció la "silenciosa mercantilización de la vida humana" y llamó a la "cooperación multilateral".
Roma (AsiaNews) - “Simplificar lo que se ha vuelto excesivamente complejo”. El Papa León XIV visitó esta mañana en Roma la sede del Programa Mundial de Alimentos (PMA), la agencia de las Naciones Unidas dedicada a la asistencia alimentaria en situaciones de conflicto y desastres naturales. El pontífice hizo un llamado a volver a lo "esencial", en referencia a una burocracia superflua y asfixiante que obstaculiza la ayuda. La alimentación “es un derecho humano fundamental, que se funda en la dignidad de cada persona”, afirmó. Atender esta necesidad alivia el sufrimiento de millones de personas en el mundo, pero también afronta las causas subyacentes de la inestabilidad geopolítica”, dijo el Papa.
León XIV se reunió con los empleados de la organización, sus familias y los participantes en la sesión anual del Consejo de Administración del organismo. Salió del Vaticano a las 10:30 y se trasladó a la sede en automóvil. En su discurso, recordó que la misión del PMA es “salvar vidas humanas en situaciones de emergencia”, y afirmó que este compromiso “encuentra una profunda resonancia en la misión de la Iglesia católica de defender la dignidad humana y promover la fraternidad, que se funda en el llamado evangélico a amar al prójimo”. El pontífice añadió luego que no se deben descuidar las causas estructurales que alimentan el hambre y la malnutrición.
Las cifras del Programa Mundial de Alimentos (PMA) —fundado en 1961 y ganador del Premio Nobel de la Paz en 2020— son impresionantes. Está presente en más de 120 países y territorios. En 2025 brindó asistencia a unos 120 millones de personas en todo el mundo y entregó más de 15.000 millones de raciones diarias de alimentos. La agencia explica que 2026 está marcado por “incesantes necesidades alimentarias” causadas “por la escalada de conflictos y las crisis vinculadas al clima y a la economía”. Asimismo, señala que tiene la capacidad de desplegar hasta 5.000 camiones, 80 aviones y 20 barcos por día para distribuir ayuda.
Para abordar con eficacia la “tarea urgente de hacer frente al hambre y la malnutrición” es conveniente examinar los “desafíos” que se avecinan, sus causas, tendencias y posibles soluciones. El Papa los fue enumerando, dibujando un escenario en el que prevalecen los conflictos y la inestabilidad. Se refirió concretamente a los conflictos prolongados, la inseguridad alimentaria crónica, la inestabilidad económica y las crisis climáticas. Entre las causas, mencionó la crisis del sistema multilateral, la ausencia de un horizonte ético compartido y el aumento de los recursos dedicados a la “seguridad nacional”. Esto pone en evidencia una “paradoja sorprendente”: una capacidad productiva global sin precedentes coexiste con áreas cada vez más extensas de extrema vulnerabilidad, dijo el Papa.
La exclusión y la marginación están alimentadas, entonces, por esas mismas fuerzas que impulsan el crecimiento económico. “Las cuestiones humanitarias corren cada vez más el riesgo de quedar relegadas a un segundo plano entre las prioridades internacionales”, advirtió el Papa. Se plantea así un importante “desafío ético”, porque ya no se sitúa sistemáticamente a la persona humana en el centro de la acción internacional. El Papa denunció que estamos siendo testigos de una progresiva burocratización de la solidaridad, así como de una silenciosa mercantilización de la vida humana.
Señaló luego que los conflictos se alimentan con más facilidad que las personas. Pero el hambre –advirtió– erosiona la cohesión social, incrementa el riesgo de conflictos y alimenta las migraciones forzosas. Y al mismo tiempo socava la capacidad de los Estados y de las sociedades para construir instituciones resilientes. Desde esa perspectiva, la acción humanitaria no es ajena al orden internacional, porque refleja la responsabilidad de la comunidad global en materia de solidaridad, la lucha contra la exclusión y el reconocimiento de la dignidad de cada persona.
El Papa afirmó luego que el Programa Mundial de Alimentos "es más que un actor político, económico o técnico: es una expresión concreta de la solidaridad internacional”. En este sentido, opera incluso allí donde las instituciones nacionales se retiran y las redes comunitarias se desintegran. En un mundo cada vez más fragmentado y multipolar, el pontífice auspicia un renovado compromiso con la cooperación multilateral que contribuya a una paz duradera y a un desarrollo humano integral y sostenible, con la participación de todos. “Un enfoque de este tipo —explicó— requiere una firme voluntad política capaz de superar las perspectivas a corto plazo e invertir en los bienes públicos globales”.
León XIV hizo finalmente en su discurso un llamado a los gobiernos y pueblos de todo el mundo para que aumenten los recursos destinados a la lucha contra el hambre y sus causas profundas y eliminen los obstáculos que impiden que la ayuda llegue a quienes la necesitan. También exhortó a fortalecer la participación de la Iglesia y de la sociedad civil, para que las capacidades de todos estos actores juntos "multipliquen nuestra eficacia colectiva en la lucha contra el hambre”.
12/07/2022 15:12
25/02/2021 12:29

