El Papa visitará Pompeya (en el aniversario de su elección) y Lampedusa, como Francisco
Se anunciaron las próximas visitas pastorales de León XIV a seis ciudades italianas entre mayo y agosto de 2026. Gran expectativa por el viaje a Argelia, la tierra de Agustín. En la homilía de inicio de Cuaresma evocó las cenizas del "derecho internacional" y de la "justicia entre los pueblos". Esta mañana dijo al clero de la diócesis de Roma: "Hay que experimentar nuevas formas de transmitir la fe para llegar a los jóvenes".
Ciudad del Vaticano (AsiaNews) - El cardenal Robert Francis Prevost, quien fue elegido Papa León XIV el 8 de mayo de 2025, recordó en su primer y célebre discurso la Súplica a la Virgen de Pompeya, que se celebraba aquel día. “Nuestra Madre María quiere caminar siempre con nosotros”, dijo. Exactamente un año después, el 8 de mayo de 2026, se trasladará personalmente al famoso santuario mariano de Campania para presidir las celebraciones, y por la tarde irá a la ciudad de Nápoles. La Prefectura de la Casa Pontificia publicó hoy el calendario que comprende seis visitas pastorales del pontífice en Italia, desde ahora hasta el final del verano de 2026.
El primer viaje será a Pompeya y Nápoles el 8 de mayo, le seguirá una visita a Acerra (Nápoles) el 23 de mayo, para reunirse con los “fieles de las Tierras de los Fuegos”, la región tristemente famosa por los basurales ilegales que han dañado gravemente el medio ambiente y la salud de la población. El 20 de junio, León XIV irá a Pavía, la ciudad de Lombardía donde se encuentra la tumba de san Agustín, en quien se inspira la congregación religiosa de los agustinos de la que él mismo proviene. El 4 de julio será el turno de Lampedusa, en Sicilia. En la isla — lugar de frontera, símbolo de acogida e “indiferencia” hacia los migrantes que siguen muriendo en el Mediterráneo — seguirá los pasos del Papa Francisco, quien realizó allí su primer viaje el 8 de julio de 2013. En esa oportunidad Bergoglio denunció la “globalización de la indiferencia”, subrayando la “necesidad de una opción preferencial por los más necesitados” que transmitió Jesús a sus discípulos.
Siempre en Italia, seguirán los viajes a Asís, el 6 de agosto, para encontrar a los jóvenes reunidos en el octavo centenario del Tránsito de san Francisco, y a Rímini, el 22 de agosto, donde el Papa participará en el 47º Meeting para la amistad entre los pueblos. El único precedente de la visita de un Papa al evento organizado por el movimiento católico Comunión y Liberación fue en 1982, hace 44 años, con san Juan Pablo II.
Contemporáneamente con el anuncio de estos seis viajes dentro de Italia, se espera en pocos días la oficialización del viaje apostólico internacional que llevaría a Prevost a Argelia después de Pascua, probablemente en el mes de abril. Esta será la primera visita de un pontífice a la tierra de san Agustín, que luego continuará por el África subsahariana en Camerún, Guinea Ecuatorial y Angola. La delegación vaticana encargada de preparar los viajes papales está terminando sus relevamientos en esos países.
Ayer, miércoles de Ceniza, en la homilía que pronunció por la tarde en la Basílica de Santa Sabina (Roma), el Papa compartió una reflexión sobre el significado de las cenizas que se colocan sobre la frente al comienzo de la Cuaresma. Hoy podemos “sentir en las cenizas que se nos imponen, el peso de un mundo que arde en llamas, de ciudades desintegradas completamente por la guerra - dijo Prevost-; las cenizas del derecho internacional y de la justicia entre los pueblos, las cenizas de ecosistemas enteros y de la concordia entre las personas, las cenizas del pensamiento crítico y de la sabiduría local ancestral, las cenizas de ese sentido de lo sagrado que habita en toda criatura”, explicó el Papa.
“La historia nos lo pide, y antes aún nuestra conciencia: llamar a la muerte por su nombre, llevar sus marcas en nosotros y, sin embargo, dar testimonio de la resurrección”, continuó. “Reconocer nuestros pecados para convertirnos es ya un presagio y un testimonio de resurrección. Significa, en efecto, no quedarnos entre las cenizas, sino levantarnos y reconstruir”. Eso es lo que simboliza el Triduo Pascual y su “belleza”, que se vivirá al término de la Cuaresma con el “paso de la muerte a la vida, de la impotencia a las posibilidades de Dios”, añadió el Papa.
Hoy el Papa León XIV se encontró a las 10:00 en el Aula Pablo VI con el clero de la diócesis de Roma. En su extenso discurso, Prevost habló de la importancia de “reavivar la llama” del “don” recibido; interpretándolo con “responsabilidad creativa”, sin entenderlo solamente como algo inmerso en el “río de la tradición”. La necesidad de “reavivar” el fuego se verifica en un escenario de “cambios culturales”, “cansancio”, “peso de la rutina” y “creciente desafección hacia la fe y la práctica religiosa”.
Esa necesidad existe en algunos ámbitos de la vida pastoral. León XIV recordó especialmente “la pastoral ordinaria de las parroquias”. En este ámbito se requiere un “claro cambio de rumbo”, añadió. En un “modelo clásico” que se preocupa de administrar los Sacramentos, también es necesario recordar la transmisión de la fe, que se da por descontada. Como resultado de los “cambios culturales y antropológicos que se han producido en las últimas décadas”, en efecto, se asiste “a una creciente erosión de la práctica religiosa”.
León XIV afirmó que la “prioridad” es “volver a anunciar el Evangelio”. La ciudad de Roma se caracteriza por una “permanente movilidad” y por “tejidos relacionales y familiares cada vez más plurales y a veces desgastados”, explicó. “Por eso, es necesario que la pastoral parroquial se vuelva a centrar en el anuncio, que busque vías y maneras para ayudar a las personas a entrar nuevamente en contacto con la promesa de Jesús”, añadió. Y la iniciación cristiana “modulada sobre ritmos escolares” debe “ser revisada: es necesario experimentar otras maneras de transmitir la fe incluso fuera de los caminos clásicos, para tratar de involucrar de un modo nuevo a los niños, a los jóvenes y a las familias”, afirmó el pontífice.
Prevost exhortó también a los presbíteros romanos a la “comunión”. “Para dar prioridad a la evangelización en todas sus múltiples formas no podemos pensar y actuar en forma aislada”, afirmó. La “parroquia sola” ya no es suficiente para una evangelización que llegue hasta aquellos “que no pueden vivir una adecuada participación”. “Hay que vencer la tentación de la autorreferencialidad, que produce agotamiento y dispersión, para trabajar cada vez más juntos, especialmente entre parroquias colindantes, poniendo en común los carismas y las potencialidades, programando juntos y evitando superponer las iniciativas”, dijo hoy el Obispo de Roma al clero de su diócesis.
23/12/2015
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