El 'Partido de las Cucarachas' desafía el relato del crecimiento económico de la India
Nacido como una sátira en línea tras una polémica frase del presidente de la Corte Suprema, el movimiento ha congregado a millones de seguidores y ha movilizado a estudiantes y jóvenes con empleos precarios. El tema central son las protestas contra el desempleo, los escándalos en los exámenes públicos y la creciente desconexión de los partidos tradicionales. Los analistas recomiendan cautela, pero consideran el fenómeno como un signo de descontento generalizado.
Nueva Delhi (AsiaNews) - Nacido como una provocación en las redes sociales, el Cockroach Janta Party (Partido de las Cucarachas) se está convirtiendo en la voz del descontento juvenil en la India del primer ministro Narendra Modi. Lo que hasta hace pocas semanas parecía un fenómeno satírico en línea, ahora ha llegado a las calles, movilizando a estudiantes, activistas y jóvenes trabajadores en torno a problemas que desde hace años alimentan la frustración y la desconfianza de las jóvenes generaciones: desempleo, escándalos en los exámenes de ingreso y dificultades para acceder a una educación que se percibe como cada vez más elitista y menos meritocrática.
El movimiento comenzó a mediados de mayo, cuando el presidente de la Corte Suprema de la India, Surya Kant, comparó con “cucarachas” a algunos jóvenes activistas desempleados. Aunque el magistrado aclaró después que sus palabras habían sido malinterpretadas, el término tocó la fibra sensible de una generación que lucha por encontrar trabajo a pesar de tener un nivel de educación cada vez más elevado.
Pocos días después, Abhijeet Dipke, experto en comunicación y recién graduado por la Universidad de Boston, lanzó en las redes sociales, desde Estados Unidos, la página del Cockroach Janta Party, nombre irónico que retomaba las palabras de Surya Kant para definir al movimiento como “la voz de los vagos y los desempleados”. La iniciativa superó rápidamente los límites de la sátira, y en pocos días el número de seguidores en Instagram y Twitter llegó a los 20 millones de seguidores, superando a los del Bharatiya Janata Party (BJP), el partido gobernante a nivel nacional.
La transformación de fenómeno digital en movilización política se materializó en las últimas semanas. Tras una primera manifestación en Nueva Delhi, el movimiento organizó nuevas protestas en la Savitribai Phule Pune University, en el estado de Maharashtra, donde presentó un manifiesto de cinco puntos para reformar el sistema de exámenes públicos. Las demandas incluían indemnizaciones para los estudiantes perjudicados por las filtraciones de los exámenes, un calendario claro para la publicación de los resultados y un organismo independiente encargado de supervisar los procedimientos de selección.
Una de las principales demandas de los manifestantes es la dimisión del ministro de Educación, Dharmendra Pradhan, acusado de no haber gestionado adecuadamente una serie de escándalos relacionados con concursos y exámenes nacionales. Dipke anunció el inicio de una protesta indefinida en Nueva Delhi a partir del 20 de junio si el gobierno no atiende las demandas del movimiento.
Cada año, cerca de un millón de estudiantes se presenta a los exámenes de ingreso a los Institutos Indios de Tecnología, que ofrecen 200 mil plazas en todo el país. De los 100 estudiantes con las puntuaciones más altas, según las estadísticas, el 62% se marcha al exterior para continuar sus estudios. La reciente movilización, en cambio, tiene su origen en el caso del NEET (Examen Nacional de Elegibilidad y Admisión), el principal examen de acceso a las facultades de Medicina de la India, repetidamente envuelto en acusaciones de irregularidades. Tras la prueba de selección de mayo de este año surgieron denuncias de una posible difusión anticipada de las preguntas y otras anomalías que obligaron a las autoridades a anular el examen y organizar una nueva convocatoria.
Sin embargo, el éxito del Cockroach Janta Party parece reflejar un malestar que va más allá del tema de los exámenes. Según numerosos observadores, una parte importante de la clase media urbana y de los jóvenes no se reconoce en el relato del gobierno sobre una India en constante crecimiento económico. Si bien el gobierno sigue presentando al país como una de las economías más dinámicas del mundo, muchos jóvenes denuncian la escasez de oportunidades laborales cualificadas, el aumento del costo de la vida y la dificultad de convertir los títulos académicos en perspectivas profesionales concretas. El 40% de las personas de entre 15 y 25 años está desempleado en la India, y el porcentaje desciende al 20% para el grupo de edad entre 25 y 29 años, pero esta cifra corresponde a personas con un alto nivel educativo.
Incluso aquellos que encuentran trabajo a menudo no ven sus conocimientos y competencias plenamente aprovechados. Algunos estudios muestran que la mayoría de los graduados indios no están capacitados para las profesiones para las que se formaron: de 1,5 millones de graduados en ingeniería, el 83% no posee las competencias necesarias para encontrar trabajo en su sector.
La popularidad del movimiento, además, se produce en un momento en que la oposición parece incapaz de canalizar este descontento. Precisamente esta brecha entre los partidos tradicionales y las nuevas generaciones ayuda a explicar por qué una plataforma que comenzó como una broma ha logrado ganar apoyo tan rápido, hasta el punto de que algunos han planteado la posibilidad de que el Partido de las Cucarachas pueda transformarse en uno de los muchos movimientos juveniles que en los últimos años han derrocado gobiernos en el sur de Asia.
Otros analistas, por el contrario, recomiendan cautela. En una entrevista con el diario indio Scroll, el politólogo Amit Ahuja, de la Universidad de California en Santa Bárbara, señaló que, por ahora, el movimiento sigue siendo principalmente un fenómeno en línea.
El experto considera además poco probable que el fenómeno pueda producir a corto plazo escenarios similares a las movilizaciones que en los últimos años han contribuido a derrocar gobiernos en Bangladés, Nepal o Sri Lanka. Lo más probable, sostiene, es que el BJP intente absorber algunas de las demandas planteadas por el movimiento, para dar respuesta a los problemas que este ha puesto en evidencia. Ya en 2018, el primer ministro Modi sugirió que los jóvenes desempleados se pusieran a freír pakoras en la calle, una actividad que muchos llevaron a cabo después en señal de protesta. Las protestas posteriores, como la de los agricultores en 2020, obligaron al gobierno de Delhi a ceder ante las demandas de los manifestantes.
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