23/05/2026, 13.07
INDONESIA
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El arzobispo de Merauke contra la película «Pesta Babi»: solo propaganda política

de Mathias Hariyadi

Monseñor Petrus Canisius Mandagi se pronuncia sobre las críticas a la Iglesia católica contenidas en el documental que denuncia los proyectos estratégicos nacionales puestos en marcha por el Gobierno indonesio en la región de Papúa Meridional: «Las acusaciones contra mí y la diócesis son completamente falsas. Llevamos años luchando por defender la dignidad de los papúes con escuelas, programas agrícolas y cooperativas de crédito en las zonas más remotas».

Yakarta (AsiaNews) - El arzobispo de Merauke, en el sur de Papúa (Indonesia), Petrus Canisius Mandagi, ha rechazado enérgicamente las acusaciones dirigidas contra la Iglesia católica local tras la difusión del polémico documental Pesta Babi («Fiesta del cerdo»), que denuncia los efectos sociales y ecológicos de los grandes proyectos estratégicos nacionales puestos en marcha por el Gobierno indonesio en la región del sur de Papúa.

El documental, dirigido por los cineastas indonesios Dandhy Dwi Laksono y Cypri Paju Dale, se centra sobre todo en los proyectos agrícolas e industriales relacionados con las plantaciones alimentarias y la producción de bioetanol, acusados de provocar deforestación, pérdida de tierras ancestrales y profundas transformaciones sociales para las poblaciones indígenas papúes. El título evoca una tradición cultural del pueblo muyu, símbolo de la armonía entre la comunidad y la naturaleza, hoy amenazada por la destrucción medioambiental.

La película ha suscitado un enorme debate en Indonesia y en el extranjero, generando fuertes críticas hacia el Gobierno y también hacia la archidiócesis de Merauke, acusada por algunos activistas de apoyar tácitamente los llamados PSN, los «Proyectos Estratégicos Nacionales».

En una entrevista con AsiaNews, el arzobispo Mandagi calificó esas acusaciones de «completamente falsas» y denunció lo que considera una narrativa distorsionada. «Las acusaciones contra mí y contra la archidiócesis carecen de fundamento. Parece casi como si alguien quisiera tenderme una trampa para que parezca que me beneficio de los proyectos gubernamentales», declaró.

El prelado explicó que había optado por el silencio durante mucho tiempo no porque estuviera a favor de los proyectos cuestionados, sino para evitar nuevas divisiones entre los fieles. «Si sigo respondiendo a cada acusación falsa, mis palabras serán manipuladas aún más. No quiero que los católicos de Merauke se dividan a causa de la cuestión de los PSN», afirmó, recordando el ejemplo evangélico de Jesús ante sus acusadores.

Mandagi reiteró que la misión de la Iglesia en Papúa Meridional no gira en torno a los proyectos económicos del Gobierno, sino a la defensa de la dignidad humana y la fraternidad. «Creemos que la humanidad no se salva gracias a los PSN, sino gracias al amor y a la fraternidad. Amor vincit omnia: el amor lo vence todo», dijo.

El arzobispo también criticó el documental por lo que considera una representación parcial de la situación en Papúa. Según él, los autores no han recabado el punto de vista de la Iglesia local, presente en el territorio desde hace décadas junto a las poblaciones indígenas. «Nunca vinieron a hablar con el obispo ni con los sacerdotes que trabajan sobre el terreno. Solo han escuchado a personas que compartían sus mismos objetivos», denunció.

Mandagi negó rotundamente que la Iglesia haya vendido tierras o recibido dinero de empresas acusadas de destruir los bosques de Papúa. «La acusación de que la Iglesia habría sido corrupta es profundamente dolorosa. Llevamos años viviendo aquí, luchando por defender la dignidad de los papúes», declaró.

El prelado recordó la labor realizada por la Iglesia en las zonas más remotas de la región: escuelas, asistencia sanitaria, programas agrícolas, ganadería, cooperativas de crédito y apoyo económico a las comunidades indígenas. Subrayó que muchos sacerdotes viven en aldeas aisladas a orillas de los ríos, compartiendo las dificultades cotidianas de la población.

Según Mandagi, tanto la controversia sobre los PSN como la película Pesta Babi corren ahora el riesgo de convertirse en instrumentos de propaganda política. «Elijo el silencio porque no quiero verme arrastrado por las corrientes políticas. La Iglesia solo lucha por la humanidad», explicó.

Aunque criticó el documental, el arzobispo no pidió su censura. Al contrario, invitó a la gente a verlo con espíritu crítico. «Vean la película, pero no pierdan su sentido crítico», afirmó.

También el sacerdote Patris Allegro, que intervino en el debate, defendió la postura del arzobispo, sosteniendo que el debate público sobre Papúa no puede reducirse a eslóganes ideológicos o divisiones entre «progobierno» y «antigobierno». Según Allegro, el riesgo es convertir cualquier discusión en una guerra de propaganda, olvidando la complejidad de la realidad que viven las poblaciones locales.

Para Mandagi, de hecho, no todo silencio equivale a complicidad y no todos los gritos representan valentía. «La Iglesia no está presente sólo a través de declaraciones políticas virales. Está presente a través de escuelas, clínicas, oración, asistencia a las familias y años de servicio silencioso», concluyó.

 

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