El fin de la guerra que hay que explicar a los rusos
Detrás de las palabras de Putin en el desfile del Día de la Victoria sobre el «posible fin de la guerra» (en un plazo, no obstante, indeterminado) se esconden los riesgos que la prolongación del conflicto supondría ahora para la estabilidad de la sociedad rusa. Así, a pesar de que las negociaciones siguen estancadas, Moscú intenta revisar sus argumentos propagandísticos para dar la impresión de que, de todos modos, ha alcanzado sus objetivos en la «operación especial» en Ucrania.
Moscú (AsiaNews) - La expresión más sorprendente en los discursos de Vladimir Putin, el día del lúgubre desfile del 9 de mayo, fue el «posible fin de la guerra», aunque en un plazo aún indeterminado. Lo que impulsa este giro tan esperado por todos, sobre todo por los ciudadanos de Ucrania, son las preocupaciones por el continuo declive de la economía rusa, la dificultad para involucrar a la población en nuevas «operaciones especiales» y también el temor a las contraofensivas ucranianas, que infunden miedo desde la Plaza Roja de Moscú hasta los territorios del norte y de Siberia, con muchas ciudades rusas envueltas en el humo y los miasmas de las fábricas incendiadas por drones cada vez más penetrantes.
Se difunden incluso rumores incontrolados de posibles revueltas contra el régimen, por parte de círculos cercanos al propio presidente, y por estas razones en la administración del Kremlin ya se lleva meses intentando elaborar una «imagen de la victoria» que pueda justificar el fin del conflicto armado. Se trata de una revisión de las principales tesis propagandísticas, que logren confirmar los objetivos declarados desde hace ya casi cinco años, sin dar la impresión de haberlos fallado.
El centro de investigación Dossier ha tratado, por tanto, de profundizar en estos giros ideológicos encubiertos, en los textos y documentos que actualmente proponen Putin y sus colaboradores. En una presentación realizada por uno de los asesores más cercanos al presidente, Serguéi Kirienko, se afirma que «la continuación de la guerra podría requerir una movilización general y la reconversión total de la economía para las necesidades bélicas», enumerando los riesgos que esto conllevaría: el agotamiento de los recursos, nuevas subidas de impuestos, la contracción de la actividad empresarial, los ataques con drones, la crisis demográfica y mucho más.
El escenario que el Kremlin considera más creíble, y en el que insiste desde la reunión entre Putin y Trump en Alaska a mediados de agosto de 2025, es la conclusión de un doble acuerdo separado entre EE. UU. y Rusia, y entre EE. UU. y Ucrania. Los términos de este acuerdo son la concesión total a Rusia de las regiones de Donetsk y Lugansk, y la división de las de Jersón y Zaporizhia, estableciendo una línea de frente por la que los ejércitos rusos abandonarían las regiones de Suma y Járkov, y los estadounidenses levantarían las sanciones a Moscú, aunque se mantendrían las de la Unión Europea. En realidad, las negociaciones están bastante estancadas y no se habla de plazos de ejecución.
Las afirmaciones propagandísticas que confirman la «victoria» de Rusia siguen siendo aquellas según las cuales Moscú ha «evitado una catástrofe humanitaria en el Donbás», y su ejército ha demostrado ser «el más eficiente del mundo», teniendo en cuenta que ha tenido que «enfrentarse a la oposición de cincuenta Estados», como reiteró Putin desde la Plaza Roja. Los éxitos se ponen de manifiesto en las conquistas territoriales, en la apertura de un corredor terrestre hacia Crimea y en la incorporación de millones de ciudadanos rusoparlantes. Además, se subraya que «Rusia se ha liberado de todas sus élites corruptas y traidoras».
Se reitera en varias ocasiones que «para los rusos habrá buenas noticias» con el fin de la guerra, con una normalización de la vida cotidiana, poniendo fin a los bloqueos y censuras que están provocando reacciones cada vez más airadas, con numerosos proyectos sociales y la reactivación de los negocios a nivel mundial, un «deshielo controlado» incluso en la literatura y el cine, un clima de «serenidad política» a partir de las próximas elecciones parlamentarias de septiembre, e incluso se permitirá volver a pronunciar la palabra «paz». Los blogueros de la Z y los ultranacionalistas podrían reaccionar ante todo esto denunciando la «derrota», pero serán a su vez silenciados como «excesos emocionales», y Rusia volverá a ser un paraíso de prosperidad y sobornost, amor recíproco entre el zar y el pueblo.
21/06/2022 11:44
09/05/2022 10:47
08/03/2022 10:17
09/09/2021 11:24
03/03/2022 10:00
