08/03/2022, 12.07
COREA DEL SUR
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Elecciones en Corea: La herencia de la presidencia de Moon

de Guido Alberto Casanova

El 9 de marzo los votantes acudirán a las urnas para elegir al sucesor de Moon. El presidente saliente, que no puede candidatearse nuevamente, había prometido un país más justo donde los grandes grupos industriales tuvieran menos poder, pero su plan quedó inconcluso. El candidato demócrata Lee Jae-myung pretende seguir por este camino, centrándose en la renta mínima y la transición ecológica. Sin embargo,  no es seguro que Corea del Sur opte por la continuidad.

Seúl (AsiaNews) - Con las elecciones presidenciales del 9 de marzo en Corea del Sur, se acerca el fin del mandato de Moon Jae-in, tras cinco años de gobierno extremadamente complejos. La administración democrática asumió el cargo en 2017 tras ganar por un amplio margen las primeras elecciones de la era posterior a Park Geun-hye. Las expectativas eran muy altas para Moon, al mando de un país sacudido por el escándalo de corrupción en el que se vio envuelta la expresidenta Park, que también condujo a su posterior destitución. La promesa más importante de Moon fue construir una Corea del Sur más justa y equitativa, y combatir los abusos de poder.

Cinco años después, a pesar de los grandes esfuerzos, muchas de esas promesas siguen sin cumplirse. Hay que reconocer que la administración democrática intentó dar pasos importantes en el camino de la llamada "democratización económica" en Corea del Sur. En primer lugar, el Gobierno bajó el tope de horas de trabajo semanales de 68 a 52, subió los impuestos a las rentas más altas y a las empresas con más de 250 millones de dólares de beneficios, y subió el salario mínimo un 16,9% y un 10,9% entre 2018 y 2019, respectivamente. La reforma de los chaebol, los grandes conglomerados industriales (como Samsung y Hyundai) que dominan la economía surcoreana, también quedó sobre la mesa y en 2020 se aprobaron tres proyectos de ley conocidos colectivamente como proyecto de ley de economía justa (fair economy bill).

Sin embargo, estas medidas han sido duramente criticadas. Por un lado, las reformas sobre la semana laboral y el salario mínimo llevaron a un bloqueo de las contrataciones en las pequeñas y medianas empresas, que concentran la mayor parte del empleo del sector privado y cuya productividad se encuentra estancada en niveles bajos. De hecho, desde el 2020 los aumentos del salario mínimo han caído en picada.

Por otro lado, la reforma de los chaebol ha sido muy acotada y en cierto modo postergada. El proyecto de ley de Economía Justa (fair economy bill) introdujo nuevas normas sobre el funcionamiento interno de los conglomerados de empresas: si bien los obliga a contar con al menos un auditor externo, mantuvo la norma de que sólo la Fair Trade Commission puede investigar las presuntas violaciones de las leyes de competencia del mercado. Además, con la recesión económica producto de la pandemia, los chaebol cobraron mayor protagonismo en el plano político -a tal punto, que Moon les ha pedido ayuda para mitigar el desempleo juvenil. Para algunos, esto representa un revés respecto a sus objetivos iniciales.

Moon tuvo que superar una considerable resistencia interna para seguir adelante con su propuesta de reforma del poder judicial. La creación de un órgano especial para investigar a los altos cargos del Estado, incluido el presidente, ha sido objeto de un intenso debate durante años. Fue una de las razones que llevaron al ex fiscal general Yoon Seok-youl a saltar a la escena política para frenar lo que describió como una violación del Estado de derecho. Sin embargo, han prevalecido otras resistencias: la ley contra las noticias falsas quedó estancada en el Parlamento por las acusaciones de mordaza contra los medios de comunicación. En cuanto a la ley contra la discriminación, el proyecto no comenzó a discutirse sino hace pocas semanas.

La crisis del sector inmobiliario es uno de los temas que más ha marcado los últimos años de la presidencia de Moon y que más pesará en la votación de mañana. A pesar de las restricciones que se aplicaron, el gobierno democrático no ha podido frenar el continuo aumento de los precios de la vivienda, que se han vuelto prohibitivos para muchos surcoreanos. El candidato demócrata Lee Jae-myung propone endurecer la normativa para evitar la especulación inmobiliaria y, al mismo tiempo, aumentar la oferta de viviendas en 2,5 millones de unidades.

A pesar de su condición de outsider, Lee sería el candidato que, en cierto modo, debería retomar y completar la visión política de Moon. Como candidato de la continuidad en la búsqueda de la justicia social, Lee ha asociado su nombre a la introducción de la renta mínima. Por otro lado, desde el punto de vista del desarrollo económico, el candidato demócrata pretende aprovechar el impulso dirigista del gobierno demócrata (que lanzó el New Deal coreano en 2020) para apoyar a las industrias embarcadas en la transición ecológica y digital. Pero la pregunta que atormenta al campo demócrata en este momento es: ¿hasta qué punto los votantes desean una continuidad?

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