10/03/2022, 14.03
TURQUÍA - ISRAEL
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Erdogan y Herzog inauguran una 'nueva era' en las relaciones, pero quedan problemas sin resolver

El presidente israelí concluyó hoy una visita oficial "histórica" ​​de dos días a Turquía. Ayer fue el encuentro frente a frente con el presidente turco y hoy se reunirá  con la comunidad judía en Estambul. La promesa de diálogo para resolver las diferencias en el futuro. La incógnita palestina y los lugares sagrados de Jerusalén. Europa mira al gas israelí (a través de Turquía) para compensar el bloqueo ruso.

 

Ankara (AsiaNews) - La primera etapa de un proceso que apunta a restablecer las relaciones y construir una "nueva era", tras años de tensiones y rupturas diplomáticas. Recep Tayyip Erdogan e Isaac Herzog expresaron su optimismo al terminar la reunión de ayer en Ankara, la primera visita oficial en 14 años de un presidente israelí a Turquía desde el discurso de Shimon Peres ante el Parlamento en 2007. El mandatario turco habló de un momento "histórico" y de un "punto de inflexión" en las relaciones bilaterales entre ambos países, con una mayor cooperación sobre todo en el sector energético; sin embargo, siguen sin resolverse algunas diferencias sustanciales, en primer lugar la cuestión palestina, que podrían obstaculizar el camino de la reconciliación.

“Nuestro objetivo común - dijo Erdogan - es revitalizar el diálogo político entre nuestros países, fundándolo en los intereses comunes y el respeto de la sensibilidad de cada uno”. La visita, subrayó Herzog en una nota en hebreo al concluir el encuentro, constituye "un momento muy importante" y "un gran honor", que permitirá "sentar las bases" para el desarrollo de "relaciones amistosas entre nosotros". Esta mañana, al concluir la visita de dos días, el presidente israelí se reunió con la comunidad judía de Estambul y pronunció un discurso en la sinagoga Neve Shalom, escenario en el pasado de ataques terroristas.

A pesar de las proclamas marcadas por el optimismo y la cordialidad, ambos han admitido que quedan algunos problemas sin resolver para que haya un verdadero avance. En primer lugar, la cuestión palestina y los lugares santos de Jerusalén. En este sentido, Erdogan pidió una "desescalada de las tensiones" y mantener abierta la "solución de los dos Estados". Confirmó también "el estatus histórico de Jerusalén, la protección de la identidad religiosa y la santidad" de la mezquita de al-Aqsa, el tercer lugar sagrado para el Islam después de La Meca y Medina. En respuesta, el líder israelí alzó las manos poniendo de manifiesto que en el futuro "no estaremos de acuerdo en todo", pero lo que divide se debe afrontar y, si es posible, resolverlo en una perspectiva de "respeto mutuo y apertura", a través de mecanismos "adecuados y consolidados” que conduzcan a una visión “compartida”.

Como trasfondo queda, por lo tanto, la cuestión palestina y los lazos históricos entre Ankara y Hamás, el grupo que gobierna la Franja de Gaza al que Estados Unidos y la Unión Europea consideradan una organización "terrorista". El punto más bajo en las relaciones turco-israelíes se produjo en 2010, tras la muerte de 10 civiles -ocho de ellos turcos- en el ataque israelí al barco Mavi Marmara, que había intentado romper el bloqueo para llevar ayuda a Gaza. Tras años de extrema frialdad, en 2016 se produjo la laboriosa reconciliación con el regreso de los embajadores, que volvió a romperse dos años después cuando Israel mató a más de 200 palestinos durante los meses de protesta relacionados con la “Marcha del retorno”. Ahora se ha dado este nuevo paso en dirección al acercamiento, que deberá pasar el examen del gobierno y del primer ministro Naftali Bennett.

La "nueva" era en las relaciones entre Turquía e Israel también podría garantizar efectos beneficiosos a escala regional y para Europa, en plena crisis energética tras el cierre de los grifos rusos como consecuencia de la guerra lanzada por Moscú en Ucrania . Por cualquiera de los dos países -así como por Azerbaiyán- podría pasar el gas para cubrir las necesidades del futuro próximo para sustituir a Rusia, que sigue siendo hoy -a pesar de la guerra- uno de los proveedores más importantes para el Viejo Continente y sobre todo para Alemania.

A la espera de que se refuercen las energías renovables, actualmente insuficientes para cubrir las necesidades, una de las alternativas es el gas israelí, que se distribuiría en Europa a través de Turquía. Las reservas del Estado judío se estiman en unos 413 mil millones de metros cúbicos, muy por encima de las necesidades internas. El proyecto East-Med, un gasoducto submarino para transportar gas israelí a Europa a través de Chipre y Grecia, se interrumpió abruptamente en enero cuando Washington canceló su apoyo por (supuestos) problemas de viabilidad. Sin embargo, el conflicto de Ucrania ha cambiado el escenario y podría relanzar la ruta turca gracias a una sustancial reducción de costos, aprovechando un acercamiento con Israel y haciendo entrar en el juego a Egipto, también rico en gas y que ya opera en el sector.

 

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