Escasez de combustible: Naypyidaw restringe la circulación y promueve los autos eléctricos chinos
A partir de mañana entra en vigor en Myanmar un nuevo sistema de circulación para vehículos particulares que se ha introducido para enfrentar la reducción de las importaciones de gasolina debido a la guerra en Oriente Medio. Sin embargo, los autos eléctricos están exentos: el sector está dominado por empresas vinculadas a la familia del general Min Aung Hlaing, mientras el país sufre continuos apagones.
Rangún (AsiaNews) – En Myanmar entrará en vigor a partir de mañana, 7 de marzo, un nuevo sistema de racionamiento de combustible que limita la circulación de los autos particulares según el número de matrícula. Los vehículos con placa impar solo podrán circular los días impares del calendario, mientras que aquellos con placa par estarán autorizados a circular únicamente los días pares.
La junta militar, que tomó el poder tras el golpe de Estado de febrero de 2021, aprobó la medida en respuesta a la grave escasez de combustible vinculada a la guerra en Oriente Medio, según explicó el Consejo de Administración del Estado (SAC) - nombre oficial del órgano de gobierno del régimen militar -. Myanmar depende casi totalmente de los suministros energéticos provenientes del exterior y, por lo tanto, está particularmente expuesto a las crisis internacionales.
Sin embargo, muchos consideran que el asunto también tiene que ver con la venta de autos eléctricos, un sector relacionado con China y controlado directamente por los hijos del jefe de la junta militar. De hecho, la restricción no se aplica a los medios de transporte público, vehículos municipales, ambulancias ni autos eléctricos; una decisión que ha suscitado críticas inmediatas debido a que el sistema eléctrico del país es altamente inestable. En muchas ciudades los apagones duran gran parte del día, lo que hace casi imposible cargar los vehículos.
No obstante, la junta militar está promoviendo la difusión de los autos eléctricos. El régimen ha prohibido la importación de nuevos automóviles de gasolina o diésel, explicando que es una forma de preservar las reservas de divisas extranjeras. Los vehículos eléctricos y sus componentes han recibido un trato fiscal preferencial y han sido presentados por los medios estatales como un intento de modernizar el país.
En realidad, el sector de los autos eléctricos está estrechamente relacionado con la familia del jefe de la junta, el general Min Aung Hlaing. Su hijo, Aung Pyae Sone, posee participaciones en sociedades que importan a Myanmar vehículos eléctricos de la marca china BYD, mientras que su hija, Khin Thiri Thet Mon, controla empresas dedicadas a la importación de autos eléctricos MG y a la gestión de estaciones de carga, especialmente en Rangún.
Por lo tanto, el sistema de matrículas "par e impar" corre el riesgo de convertirse en un incentivo indirecto para la compra de vehículos eléctricos, que siguen estando fuera del alcance de la mayoría de la población. El costo de estos autos, sumado a la falta de infraestructura y a los frecuentes apagones, dificulta su difusión más allá de una restringida élite urbana.
La crisis energética se ve agravada también por dinámicas que afectan al sudeste asiático, no solo por la guerra en Oriente Medio. En los últimos meses Tailandia ha reducido el suministro de combustible y electricidad a algunas ciudades fronterizas con Myanmar, entre ellas Myawaddy, en el marco de la lucha contra las redes criminales vinculadas a las estafas en línea que operan en la zona. La medida, conocida como política de los "Three Cuts" (Tres Cortes), busca interrumpir los recursos económicos que utilizan las bandas criminales que operan centros de ciberestafas.
Sin embargo, esta decisión ya ha producido una serie de efectos colaterales. Dado que los viajeros individuales todavía pueden cruzar la frontera para repostar, muchos automovilistas birmanos se han desplazado masivamente a la ciudad tailandesa de Mae Sot, conectada con Myanmar por el Puente de la Amistad sobre el río Moei. El creciente tráfico ha provocado largas colas en la frontera y ha alimentado el temor entre los residentes tailandeses de que las estaciones de servicio se queden sin combustible.
Para millones de ciudadanos birmanos, los vehículos particulares son esenciales para ir a trabajar y llegar hasta los mercados, hospitales y escuelas, sobre todo en las zonas donde el transporte público es escaso o inexistente. Con las nuevas restricciones a la circulación, los trabajadores, comerciantes y pequeños empresarios se ven obligados a enfrentar mayores dificultades económicas. Y el gobierno militar no ha anunciado compensaciones económicas ni una fecha de finalización para la medida de las matrículas pares e impares.
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