En Maliboda, tamiles y budistas celebraron juntos el año nuevo cingalés
La fiesta se organizó en la parroquia de los trabajadores de las plantaciones de té, y ha sido un importante signo de unidad y diálogo entre comunidades diversas en una tierra herida. P. Jeevantha: "El que ama es libre y no mete a nadie en una trampa. Que el nuevo año inaugure un camino basado en el amor, la unidad y la justicia".
Colombo (AsiaNews) - En la aldea de Maliboda, en el distrito de Ratnapura, el pasado 14 de abril se llevó a cabo una celebración del Año Nuevo cingalés y tamil 2026 que ha adquirido un significado especial y se ha convertido en un símbolo de unidad y diálogo entre comunidades diversas. En efecto, es la primera vez que este evento involucró activamente no solo a la población tamil, que tradicionalmente festeja el Thai Pongal y la Navidad, sino también a las aldeas cingalesas de religión budista.
La celebración se llevó a cabo en la iglesia de Santa Ana y fue organizada por las comunidades tamiles cristiana e hindú, con el apoyo de los sacerdotes locales. La ceremonia de apertura consistió en una función religiosa y cultural en ambos idiomas —tamil y cingalés—, dirigida por el párroco, el P. Amila Jeevantha, y un asistente. Durante el rito se rezó para que el nuevo año pueda traer una sociedad humana inclusiva y respetuosa de todas las diversidades.
En su intervención, el P. Jeevantha utilizó la metáfora del viento para explicar el valor de la libertad y la convivencia: "El mensaje que Jesús nos transmite a través del viento en este Año Nuevo cingalés-tamil —dijo— es que aquellos que aman son libres. Y los que aman la libertad, los que viven en libertad, no meten a nadie en una trampa. Dan fuerza a los demás. Los que experimentan la libertad se renuevan constantemente. Renovarse significa ser capaz de dejar atrás las cosas viejas de la vida".
Los rituales tradicionales de Año Nuevo, como hervir la leche y encender fuegos artificiales, se interpretaron como símbolos de esta renovación: marcan el fin de lo viejo y el comienzo de una nueva etapa, basada en el amor, la unidad y la justicia. El sacerdote invitó a todos los presentes a reflexionar sobre la posibilidad de construir relaciones sin discriminaciones étnicas o lingüísticas, compartiendo amor y solidaridad con todos.
Después de la función religiosa, los festejos continuaron con actividades tradicionales y juegos populares típicos de las culturas cingalesa y tamil. Todos los habitantes de la aldea, desde niños hasta adultos, participaron con entusiasmo, compartiendo comidas preparadas según los horarios auspiciosos e intercambiando dulces y regalos.
Los jóvenes del lugar afirmaron que esta celebración ha sido una experiencia nueva y significativa, que puede traer “una nueva luz” a sus vidas. Sobre todo se vivió con gran alegría la participación de los budistas cingaleses, lo que reforzó el sentido de comunidad.
Maliboda, la mayoría de cuyos habitantes son trabajadores tamiles de las plantaciones de té, ha ofrecido un ejemplo concreto de convivencia armoniosa y ha hecho experiencia de que las tradiciones culturales pueden convertirse en un puente entre identidades diferentes.
20/11/2019 16:39
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