23/11/2023, 16.23
ISRAEL - PALESTINA
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Excombatiente palestino: dolor por el 7 de octubre, la violencia sólo engendra violencia

de Jamil Al-Qassas *

El testimonio de Jamil Al-Qassas, que perdió a su madre, a su hermano y a sus amigos a causa del conflicto, pero eligió el compromiso pacifista en la ONG israelí-palestina Combatientes por la Paz. "Frente a las imágenes de la masacre de Hamás, sentí que por primera vez no era la víctima. No dejemos de señalar otro camino. Y trabajemos juntos por nuestra liberación colectiva del miedo y la opresión".

 

Jerusalén (AsiaNews)- Una madre, un hermano y muchos amigos perdidos a causa del conflicto, que lo empujaron a luchar "ferozmente" durante la primera Intifada. Para aprender después, con el paso de los años, a "mirar la realidad desde todos los ángulos", y descubrir que "la violencia genera violencia y la venganza sólo crea más deseos de venganza". Ofrecemos el testimonio de Jamil Al-Qassas, un refugiado palestino, divulgado por Combatants for Peace - Combatientes por la paz - una ONG israelí-palestina que lucha con métodos no violentos contra la ocupación israelí en los territorios palestinos. No oculta su gran "dolor" por lo que ocurrió el 7 de octubre [el ataque de Hamás contra Israel, que dejó miles de víctimas civiles] pero junto con sus "amigos" israelíes y palestinos quiere mantener "viva la llama de la esperanza". Y de la paz.

A continuación presentamos el testimonio íntegro difundido ayer por el boletín de la ONG (traducción al español de AsiaNews):

Mi nombre es Jamil Al Qassas. Soy un refugiado palestino. Mi familia fue desplazada de su aldea en 1948 por el ejército israelí. Las escenas que se ven en estos días de palestinos expulsados ​​de sus hogares en Gaza me recuerdan la Nakba de 1948.

Crecí en el campo de refugiados de Dheisheh [campo de refugiados palestinos situado al sur de Belén en Cisjordania, ndr]. Durante la primera intifada, en 1987, estuve expuesto a la dureza de la ocupación. El ejército israelí registraba nuestra casa varias veces al día porque se encontraba muy cerca de la carretera principal, y estábamos expuestos a la violencia de los militares. Pensaba que mi infancia había sido dura, hasta que he visto lo que estaban viviendo los niños de Gaza en este último mes de bombardeos incesantes, sin poder contar con un lugar seguro o un refugio y sin ninguna sensación de protección.

Perdí a mi hermano, a mi madre y a muchos amigos debido al conflicto. Fui un combatiente feroz durante la primera intifada, pero con los años he aprendido a mirar la realidad desde todos los ángulos. He aprendido que la violencia engendra violencia y la venganza sólo crea más deseo de venganza. Sentí mucho dolor por lo que ocurrió el 7 de octubre. No entendía lo que estaba pasando. La noticia cayó como un rayo. Miraba la televisión y estaba en shock, no sabía cómo comportarme ni cómo comunicarme con mis amigos israelíes.

Era la primera vez que, como palestino, no era la víctima. Por lo general, mis amigos israelíes toman la iniciativa y tranquilizan a los palestinos, porque siempre hemos sido nosotros los que hemos estado expuestos a la opresión. Me llevó horas asimilarlo. Después comenzó la vengativa campaña militar de Israel contra Gaza y el número de muertos empezó a aumentar en ambos bandos.

Nosotros, palestinos e israelíes, lloramos juntos. Cuando nos reunimos por Zoom por primera vez después de los trágicos acontecimientos, sentí que éramos un modelo de auténtica empatía. Estamos pasando por un momento difícil, pero mantenemos viva la llama de la esperanza, y estoy orgulloso de nuestra comunidad de activistas, que actúan como un solo corazón palpitante. Todos son solidarios unos con otros en este momento de crisis. Nuestras comunidades están pasando por un momento difícil desde el punto de vista emocional, psicológico y económico. Desde el 7 de octubre cerca 200.000 israelíes han sido desplazados dentro de su país debido a la guerra en Gaza y más de un millón de palestinos, es decir alrededor del 65% de la población total de Gaza, se encuentran ahora desplazados dentro de la Franja. Lo que hacemos es apoyar todo lo posible a nuestras comunidades, y para ello tenemos que hacer frente a muchos desafíos. Las voces que claman por el odio, la ira y la venganza son muy fuertes. Sin embargo, los Combatientes por la paz no dejarán de hablar y demostrar que todavía es posible otro camino distinto de la violencia. Seguimos trabajando por nuestra liberación colectiva del miedo y la opresión.

La humanidad debería mostrarse unida, más allá de cualquier interés individual, político, militar o económico. Como palestinos e israelíes, pedimos un alto el fuego, la liberación de todos los rehenes en Gaza y los prisioneros palestinos en Israel, así como trabajar hacia una solución política duradera. Preservemos y aferrémonos a nuestra humanidad y moralidad. Eso todavía lo tenemos.

* refugiado palestino

 

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