Hermanas de Dahye: 'Nuestra escuela bajo las bombas en Beirut'
El testimonio de las religiosas de Santa Juana Antida Thouret que desde hace 57 años educan en la convivencia a más de 700 niños y jóvenes cristianos y chiíes en el barrio baluarte de Hezbolá, en la periferia sur de la capital libanesa. "Más de cien familias han tenido que huir y cerca de veinte han sufrido la destrucción de sus hogares. Las heridas invisibles del miedo y la incertidumbre sobre el futuro. Sentir que alguien está cerca de ellos es el único signo de esperanza".
Milán (AsiaNews) – “Desde hace varios días nuestra región vive al ritmo de los bombardeos. Nuestra escuela se encuentra en el límite de la periferia sur de Beirut (Dahye), una zona fuertemente golpeada por los ataques. Día y noche el estruendo de las explosiones resuena cerca de nosotros, y esta realidad ha trastornado profundamente la vida de nuestras familias y de nuestros alumnos”.
Esto es lo que nos cuentan, en estas horas cada vez más dramáticas para el Líbano, las hermanas de Santa Juana Antida Thouret. En esta zona, un bastión de Hezbolá que ya ha sido bombardeada reiteradamente por Israel, ellas mantienen abierta una escuela para 700 niños de entre tres y diecisiete años, mitad cristianos y mitad musulmanes chiíes. En un contexto difícil, donde a veces las tensiones afectan las relaciones entre las diversas comunidades, ellas les enseñan a conocerse mutuamente.
Estuvimos con ellas hace unos meses en Beirut, en vísperas de la visita del Papa León XIV. En aquel momento la directora, la Hna. Wafaa Racheed, abrió discretamente la puerta del aula de primer grado y nos señaló, entre los pequeños que levantaban la mano para presentarse, a un niño tímido y de pelo rizado: se llama Ali, por el venerado imán del islam chiíta, pero su segundo nombre es Charbel, en honor al santo cristiano maronita, patrono del Líbano. “Ali Charbel representa a la perfección la realidad cotidiana de nuestra escuela”, comentó la hermana Wafaa, y luego comenzó a explicarnos el compromiso diario por la paz de esta institución fundada hace 57 años, del que ya hemos hablado en un reportaje de la revista Mondo e Missione del PIME.
“Con la colaboración de la fundación Adiyan, que trabaja para fomentar el encuentro entre comunidades diferentes —contaban las hermanas de Santa Juana Antida Thouret—, nuestros alumnos participan en actividades especiales en las que cristianos y musulmanes tienen la oportunidad de conocerse más profundamente y caminar juntos. El objetivo es ayudarlos a experimentar que el otro no representa una amenaza, un mensaje que a menudo nuestros jóvenes absorben del entorno que los rodea, y a veces incluso en sus familias”.
Hoy esta realidad también se encuentra bajo los bombardeos israelíes, como cientos de miles de personas en el Líbano, atrapadas en la sinrazón de esta guerra. “Según los primeros resultados de una encuesta que se llevó a cabo una semana después del inicio de los bombardeos —escriben las hermanas—, 122 familias de nuestra comunidad escolar tuvieron que abandonar la zona para buscar refugio en otro lugar, a menudo en forma urgente. Algunas se marcharon con muy poco, dejando atrás sus casas, sus recuerdos y, a veces, incluso sus efectos personales. Entre ellas, 22 familias han visto sus hogares gravemente dañados o completamente destruidos por los bombardeos. Muchos niños se encuentran actualmente desplazados, viviendo temporalmente con familiares o en refugios, a veces sin material escolar e incluso sin ropa suficiente”.
“En este contexto —sigue diciendo el testimonio proveniente de Beirut—, la escuela ha tenido que suspender las clases presenciales para proteger la seguridad de los alumnos y el personal. Hemos intentado continuar con la enseñanza en línea, pero la situación sigue siendo muy complicada. Muchos alumnos han sido desplazados, algunos ya no tienen acceso a Internet y otros han perdido sus pertenencias o viven en condiciones que no siempre les permiten seguir las lecciones”.
“A pesar de todo —cuentan las hermanas—, nuestros docentes mantienen un profundo compromiso. Intentan, en la medida de lo posible, mantenerse en contacto con los alumnos, alentarlos y ofrecerles un mínimo de estabilidad en un tiempo marcado por el miedo, la incertidumbre y el desplazamiento. No solo se trata de dificultades materiales, también están las heridas invisibles que afectan a nuestros niños: el miedo a los bombardeos, la preocupación por sus seres queridos, la angustia de no saber cuándo podrán volver a casa, a su barrio, a su escuela y con sus amigos”.
A pesar de esta situación tan terrible, las religiosas no dejan de expresar su agradecimiento a todos aquellos que les están mostrando su cercanía. “En estos tiempos difíciles —concluyen—, el apoyo que ustedes nos brindan adquiere un valor aún mayor. Es un signo de esperanza; incluso desde la distancia, las personas siguen creyendo en el futuro. Que Dios los proteja y los bendiga”.
18/10/2021 13:47
