La alerta de Beirut por «células pro Assad» activas en territorio libanés
Informadas por Damasco y por medios de comunicación árabes e internacionales, las autoridades libanesas redoblan sus esfuerzos en materia de vigilancia. Sin embargo, las «brechas» en la frontera entre ambos países dificultan la misión. Según la ONU, desde la caída de Assad, 69.000 sirios, principalmente alauitas, han huido al país de los cedros, aunque los datos son parciales y difíciles de verificar.
Beirut (AsiaNews) - ¿Cuántos sirios en situación irregular permanecen en el Líbano? Las cifras al respecto siguen siendo bastante vagas, teniendo en cuenta el flujo migratorio en ambas direcciones que continúa entre Siria y el país de los cedros. Según Maroun Khawli, coordinador general de la Campaña Nacional para el Retorno de los Desplazados Sirios, «a pesar del aumento de los retornos, las redes de entrada ilegal de sirios en el Líbano siguen activas». Según el responsable consultado por AsiaNews, los sirios siguen regresando al Líbano a través de numerosos pasos ilegales a lo largo de una frontera aún no delimitada, a menudo transportando mercancías y productos de contrabando.
Desde la caída del anterior régimen de Bashar al-Assad en diciembre de 2024, la ONU estima que 69.000 sirios, en su gran mayoría alauitas que huyen de la violencia, han entrado en el Líbano. Sin embargo, la cifra real podría ser mucho mayor. Algunas fuentes hablan de una cifra que podría alcanzar los 150.000 ingresos ilegales. Por el contrario, más de 400.000 refugiados sirios, de un total de 1,5 millones que entraron desde 2011, habrían regresado a Siria. Dado que los movimientos de población no siempre se producen a través de los pasos fronterizos, el Líbano y las organizaciones internacionales se ven obligados, en este ámbito, a realizar evaluaciones empíricas y a manejar cifras aproximadas.
Motivos humanitarios
El regreso ilegal de miles de sirios al país de los cedros se debe principalmente a motivos económicos. Muchos lo hacen porque no han encontrado trabajo en Siria, ni han podido reparar sus casas dañadas o destruidas. Otros realizan regularmente el viaje desde el Líbano a Siria para recibir las ayudas concedidas por la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR). Damasco hace la vista gorda ante este «tráfico» que le asegura ingresos en divisas, ahora escasos. Por otra parte, las autoridades libanesas saben que las llegadas clandestinas se producen cada vez que estallan disturbios de carácter confesional en la nación vecina, como ha ocurrido recientemente en Tartus, Latakia y Banias, ciudades de la costa siria con mayoría alauita, donde grupos armados pro Assad se habían infiltrado entre los manifestantes. En estos casos, el ejército libanés decide no intervenir por razones humanitarias.
Sin embargo, el ejército y la Seguridad General están mostrando ahora una mayor vigilancia para identificar la actividad de antiguos oficiales del ejército sirio hostiles al nuevo liderazgo en el Líbano, protegidos por Hezbolá y otros grupos pro Assad. Esta mayor vigilancia se debe a las alarmas procedentes de Damasco y a la información difundida por la prensa. No obstante, las autoridades libanesas han dejado claro a sus homólogos sirios que, en ausencia de un delito flagrante, no pueden detener a personas en territorio libanés basándose en simples presunciones. Al mismo tiempo, antes de cualquier detención y, con mayor razón, antes de cualquier extradición, Damasco debe emitir órdenes de detención en debida forma.
Dicho esto, hace unas semanas, las cadenas Al-Jazeera y CNN informaron de la existencia en el Líbano de células subversivas de oficiales sirios pro Assad. La cadena estadounidense difundió, con imágenes y grabaciones que lo respaldaban, una información que atestiguaba la presencia en Beirut de un militar sirio, Bassam Hassan, que estaría implicado en la desaparición del periodista estadounidense Austin Tice. El asesinato de uno de estos exoficiales, Ghassan Naassan Al-Soukhni, hallado muerto en la región de Kfar Yassine (Monte Líbano), sirvió para demostrar que estos últimos han encontrado refugio en el país de los cedros. El alto militar en cuestión era conocido por sus vínculos con Maher el-Assad, hermano del presidente derrocado.
Además, el ejército detuvo a doce exoficiales sirios en posesión de sus documentos de identidad, que intentaban cruzar clandestinamente la frontera norte del Líbano hacia Siria. Se supo que estos oficiales ya habían comparecido ante las comisiones de seguridad del nuevo régimen sirio para regularizar su situación. Fueron entregados a los servicios de seguridad de Damasco, que los acusaron de querer establecer bases para atacar a las fuerzas de seguridad sirias en la región de Tell Kalakh.
Hermel: el «complejo del imán Ali»
Por último, una cuarta información presentada como prueba de la existencia de «células subversivas» pro Assad en el Líbano resultó ser falsa. Ayer, de hecho, el ejército registró e inspeccionó el «complejo del imán Ali» en Hermel (norte de Beka'a), que alberga principalmente a familias chiitas. Un comunicado del ejército indicó posteriormente que no se habían producido detenciones ni se habían encontrado armas sospechosas. El campo albergaría, en un 90 %, a chiítas naturalizados libaneses que huyeron del nuevo régimen por temor a la violencia de los grupos suníes.
Sin embargo, los registros realizados en el barrio de mayoría alauita de Baal Mohsen, en Trípoli, dieron lugar a la detención de cuatro personas y a la incautación de una gran cantidad de armas, explosivos y drogas. No obstante, este resultado dista mucho de justificar el alarmismo que se ha apoderado de los medios de comunicación libaneses, sobre todo tras la difusión de la información por parte de Al Jazeera. Por el contrario, demuestran que la incertidumbre que rodea la situación y la imposibilidad de controlar totalmente las fronteras y la circulación de personas entre el Líbano y Siria son insalubres y que ambos países deben reforzar su cooperación para sanear la situación.
Esta mejora debe comenzar con la repatriación a Siria de varios cientos de miembros de Hay'at Tahrir el-Sham (HTS), actualmente en el poder y detenidos en el Líbano sobre la base de simples presunciones, relacionadas además con algunos expedientes «fabricados» por Hezbolá. Sin embargo, el acuerdo sobre este tema tarda en concretarse, ya que los partidos libaneses condicionan la liberación de los prisioneros a la obtención de información sobre los libaneses secuestrados por el régimen derrocado y dados por desaparecidos desde hace tiempo.
30/05/2016 10:28

