La comisión médica aprueba milagro: el 'san Pablo de Corea' hacia la beatificación
Precisamente esta Semana Santa, los obispos coreanos anunciaron un importante avance en la causa del P. Tomás Choi Yang-up (1821-1861), compañero de seminario del mártir san Andrés Kim. Fue el primer sacerdote que ejerció su ministerio en Corea durante 12 años, visitando a los cristianos locales durante la persecución. Murió de tifus a los 40 años tras recorrer miles de kilómetros y traducir el catecismo a la lengua local. La alegría de la Iglesia que se prepara para ser sede de la JMJ en 2027.
Milán (AsiaNews) – El Jueves Santo —conmemoración de la Última Cena de Jesús centrada en el don de la Eucaristía— es tradicionalmente en las iglesias de todo el mundo la jornada dedicada al ministerio sacerdotal. Hoy, los católicos de Corea del Sur la han vivido con un motivo más de alegría. Al inicio de esta Semana Santa, los obispos del país enviaron un mensaje a los fieles para anunciar un importante avance en la causa de beatificación del P. Tomás Choi Yang-up (1821-1861), el segundo sacerdote en la historia de esta Iglesia. Su vida, durante la terrible persecución que sufrieron los cristianos coreanos en el siglo XIX, estuvo estrechamente relacionada con la del mártir san Andrés Kim Taegon.
La Comisión Médica del Dicasterio para las Causas de los Santos se reunió el pasado 26 de marzo y emitió un dictamen favorable sobre el reconocimiento de un milagro ocurrido por intercesión del P. Choi, quien ya había sido declarado venerable por el Papa Francisco en 2016. Esto significa que ahora, para alcanzar su beatificación, solo falta el dictamen de la Comisión Teológica sobre el milagro y la autorización del Papa para promulgar el decreto correspondiente. Resulta interesante observar que estos últimos pasos coincidirán con la etapa final de la preparación para la Jornada Mundial de la Juventud de Seúl, programada del 3 al 8 de agosto de 2027. Por lo tanto, no se descarta que la beatificación de este sacerdote pueda realizarse dentro de un año, precisamente durante el viaje que con toda probabilidad el Papa León XIV realizará a Corea del Sur con motivo de la JMJ.
El P. Tomás Choi Yang-up no murió asesinado in odium fidei durante aquella persecución.Su muerte fue, en efecto, el testimonio de un sacerdote que, en aquel momento tan difícil, vivió su ministerio con entrega total, hasta el punto de morir a los 40 años de tuberculosis. Había nacido el 1 de marzo de 1821 en Saeteo, primogénito de san Francisco Choe Kyeong Hwan y de la beata María Yi Seong-rye, cuyos nombres figuran entre los mártires de la Iglesia coreana. Tras conocer el Evangelio a través de los misioneros de la Sociedad de las Misiones Extranjeras de París (MEP), su familia, junto con otros católicos, fundó una vibrante comunidad cristiana.
Cuando estalló la persecución, él y Andrés Kim Taegon fueron los primeros coreanos ordenados diáconos en Macao en 1844. Su amigo fue asesinado cuando intentaba volver a Corea para reunirse con los cristianos que habían quedado sin sacerdotes, y el P. Choi sintió una profunda frustración. "No pude seguir a mis padres y a mis hermanos, me avergüenzo profundamente", escribió en una carta. "Sigo luchando contra tanta debilidad e inmadurez. ¿Cuándo seré digno de participar en la gran obra de los sacerdotes y en los sufrimientos de mis hermanos? ¿Podré completar lo que falta en los sufrimientos de Cristo y llevar a término la obra de la salvación?".
Su momento llegó en 1850, un año después de recibir la ordenación sacerdotal en Shanghái. El P. Tomás Choi pasó sus primeros seis meses en Corea visitando y alentando a los católicos de aldea en aldea, recorriendo cerca de dos mil kilómetros. Luego fue enviado a la aldea de Baithi, donde permaneció once años y medio. Durante ese tiempo, junto con su intensa actividad pastoral, se dedicó a traducir al coreano el catecismo y el libro de oraciones, ayudó a los misioneros a entrar en Corea y envió jóvenes al seminario de Penang, en Malasia, donde se formaba el clero local para el Extremo Oriente. También realizó una importante labor de documentación histórica sobre los mártires coreanos. Para suplir la falta de formación catequética de los cristianos de las aldeas, componía himnos de contenido doctrinal con palabras sencillas de la lengua local y melodías tradicionales, involucrando así a sus fieles en el aprendizaje de la fe.
El P. Choi también sufrió numerosas intimidaciones y persecuciones, que vivió con espíritu de fe y confianza en Dios. Por este agotador apostolado se lo recuerda como el "san Pablo de Corea" y el "Mártir del sudor". Un ejemplo luminoso para el ministerio pastoral del clero en Asia que, probablemente, pronto podrá ser venerado como beato.
"Durante doce años —escribió a su muerte un misionero de la MEP— el P. Tomás Choi vivió inspirando a las personas y salvando almas con éxito, cumpliendo con la máxima fidelidad todos los deberes de un santo sacerdote. Su muerte me llena de vergüenza. La zona donde administraba los sacramentos incluía muchas aldeas de difícil acceso para los occidentales sin correr grandes riesgos. Pero el Señor, que nos lo ha quitado, proveerá lo que necesitemos".
17/12/2016 13:14
26/11/2021 14:54
