La 'nación taiwanesa' de Cheng Li-wun
En el viaje que está realizando a la República Popular China —atentamente observado como un indicador de la orientación pro-Beijing de la oposición en Taipéi—, la líder del Kuomintang rindió sorpresivamente homenaje en el mausoleo de Sun Yat-sen, elogiando su importancia y relacionándolo con la "identidad nacional" de la isla. Un intento de conciliar el sentimiento de los taiwaneses con la mano tendida hacia la República Popular.
Milán (AsiaNews) - Cheng Li-wun —la líder del Kuomintang, el histórico partido de Taiwán que desde hace años es mucho más cercano a Beijing que el Partido Progresista Democrático del actual presidente Lai Ching-te— se encuentra en estos días de visita en la República Popular China, donde se espera que en las próximas horas se reúna con el presidente Xi Jinping. Este viaje se lleva a cabo diez años después del último realizado por un líder del Kuomintang y, obviamente, es observado con especial atención debido a las tensiones en torno a la isla y, sobre todo, a la pulseada por los nuevos suministros militares proporcionados por Washington.
Cheng ha declarado que este es un "viaje histórico por la paz", aunque ha reconocido que muchos ciudadanos de Taipéi están preocupados. Afirmó que aquellos que realmente aman a Taiwán deberían aprovechar cualquier oportunidad para evitar un conflicto, y expresó la esperanza de que la misión contribuya a transformar una situación extremadamente peligrosa en otra más segura.
Los referentes del Partido Democrático Progresista (PDP) han hecho una lectura opuesta de la iniciativa, según la cual —mientras China sigue apostando por la anexión— Cheng corre el riesgo de convertirse en un instrumento de la estrategia política de Beijing para dividir a Taiwán. El primer ministro taiwanés, Cho Jung-tai, ha pedido controles legales más estrictos sobre los intercambios entre políticos taiwaneses y Beijing, proponiendo modificaciones legislativas que obligarían a los funcionarios a declarar los contactos y la información relativa a sus interlocutores políticos y militares chinos, a fin de "salvaguardar la seguridad nacional".
Más allá de las escaramuzas retóricas, ya en el primer momento oficial de la visita hubo un detalle importante que muestra que la misma líder del Kuomintang —quien se prepara para desafiar a Lai en las elecciones presidenciales de 2028— no quiere dar de sí misma una imagen demasiado alineada con las posiciones de Beijing. De hecho, el viaje comenzó con una parada en Nanjing, donde se encuentra el mausoleo de Sun Yat-sen, el fundador de la República de China. Precisamente al referirse a él, lo describió como el mentor de la liberación de la "nación taiwanesa".
La frase marcó un distanciamiento bastante evidente de la retórica tradicional del Kuomintang, históricamente centrada en la "nación china". Cheng, en cambio, subrayó el papel de Sun Yat-sen como figura clave para todos los pueblos oprimidos, afirmando que por esa razón goza de un respeto especial entre los taiwaneses. También relacionó el pensamiento de Sun con los movimientos históricos de Taiwán, citando a Chiang Wei-shui, activista de la época colonial japonesa, quien en 1927 fundó el Partido del Pueblo Taiwanés inspirándose en los principios del Kuomintang y contribuyendo —según Cheng— al desarrollo de un programa para la liberación de la "nación taiwanesa".
La edición china de la BBC observó que los miembros del Kuomintang que habían viajado antes a Nanjing —como Lien Chan, Wu Po-hsiung y Hung Hsiu-chu— siempre habían enfatizado en sus discursos la unidad de la "nación china" y los vínculos históricos entre las dos orillas del Estrecho de Taiwán. Cheng estaría, por tanto, intentando redefinir el legado de Sun Yat-sen, transformándolo de líder chino en una figura fundacional también para Taiwán, sin excluir por ello que en el futuro la "nación taiwanesa" se reintegre a la "nación china".
Algunos estudiosos consideran que esta estrategia intenta mantener un delicado equilibrio: por un lado, evita irritar a Beijing; por el otro, busca consenso entre los ciudadanos taiwaneses. Sin embargo, este enfoque presenta límites evidentes. Actualmente en Taiwán la identidad colectiva se percibe más en términos cívicos y democráticos que como pertenencia a una "nación" en sentido histórico o étnico. Y, por otra parte, la reciente legislación de Beijing sobre la "comunidad de la nación china" refuerza la idea de que todos los grupos, incluidos los taiwaneses, forman parte de una única identidad nacional china, dejando muy poco margen para el reconocimiento de un espacio propio para la historia de Taipéi.
Cheng Li-wun está intentando, entonces, moverse sobre una línea muy delgada, tratando de conciliar presiones internas y externas. Corresponderá a los taiwaneses decidir si este camino es creíble con un interlocutor como la China de Xi Jinping.
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