Laoshi renlei: el regreso del 'viejo estilo' entre los jóvenes chinos
Después de los "acostados" y los cosplayers, entre los jóvenes de Beijing se está difundiendo una tendencia a redescubrir comportamientos "anticuados" y más "lentos", como reacción al impulso de perseguir los productos de moda y las últimas innovaciones tecnológicas. Un comportamiento a contracorriente detrás del cual los sociólogos interpretan una búsqueda de interioridad.
Milán (AsiaNews) - Para muchos jóvenes chinos, que los consideren "anticuados" por el estilo de vida que llevan ya no es algo de lo que pueden avergonzarse. Esto ocurre desde que las redes sociales han normalizado ciertos hábitos, generalmente asociados a las generaciones mayores, y los consideran tendencia. Para usar un juego de palabras, ser "anticuado" hoy vuelve a estar "de moda".
Pero ¿cuáles son los comportamientos y los gustos que distinguen a los jóvenes chinos irónicamente etiquetados como "anticuados" (laoshi renlei)? Para saber si perteneces o no a esta categoría basta con completar uno de los test de autoevaluación que circulan en las redes sociales chinas.
Por lo que respecta a la vestimenta, los jóvenes "anticuados" sin duda dan prioridad a la comodidad antes que a la estética. En sus guardarropas, la ropa cómoda y práctica ha sustituido a la llamativa y de tendencia. La ropa interior térmica y los plumones, que antes se consideraban burlonamente como "prendas imprescindibles para la mediana edad", ahora se han vuelto indispensables durante los meses de invierno.
En cuanto a la dieta, los jóvenes "anticuados" prefieren los alimentos livianos y saludables antes que las novedades culinarias de moda. Para ellos es importante redescubrir los sabores familiares que evocan recuerdos de la infancia, hacer las compras en el mercado o incluso cultivar por sí mismos su propio huerto. Buscan establecer contactos humanos genuinos y experimentar la alegría de vivir desconectados de las redes. En vez de hacer cola para cenar en locales de moda, eligen modestos restaurantes de barrio o cocinan en casa. En sus termos, las infusiones saludables con bayas de goji, crisantemo y cáscara seca de mandarina han reemplazado al popular té con leche.
Las personas "a la antigua" también tienen las ideas claras sobre el consumo y el entretenimiento. Cuando van de compras, mantienen las distancias con las ofertas de fin de temporada y no se dejan influir por la retórica del marketing como "ofertas por tiempo limitado" o las "últimas novedades online". Prefieren productos de calidad, duraderos, versátiles y económicos, se niegan a pagar sobreprecios innecesarios por la marca o símbolos de tendencia. Muchos jóvenes adoptan una filosofía de consumo minimalista, orientada a la compra consciente y a la reducción de lo superfluo.
En su tiempo libre ignoran las canciones pop en la cima de los ranking y los programas de variedades de tendencia, y evitan los contenidos homologados que son fruto de algoritmos. Algunos están fascinados por las viejas películas y canciones, otros disfrutan la experiencia de leer libros de papel, y otros han redescubierto la pasión por los "hobbies de antes", como jugar al ajedrez, o practicar caligrafía o jardinería. Los "anticuados" se distinguen incluso por la manera de utilizar el teléfono celular: aumentan el tamaño de la letra, desactivan las notificaciones innecesarias y reducen el tiempo dedicado a ver videos cortos.
Estas decisiones aparentemente en contratendencia son en realidad una señal de que los jóvenes se están reconectando con necesidades fundamentales, que quieren reconquistar su propia subjetividad sin dejarse condicionar por los juicios externos o la aprobación de los demás.
Los "anticuados", por otra parte, no son la única subcultura juvenil que hay en la China de hoy. En los últimos años han surgido muchos movimientos culturales en la escena urbana, como el de los "acostados" (tangping), el de los "melenas coloridas" (shamate) y el de los cosplayers. Aunque diferentes entre sí por origen e intención, todas estas tendencias reflejan una necesidad común por parte de los jóvenes de reaccionar a los males de la sociedad contemporánea.
Xu Wensheng, fundador de la primera comisión profesional nacional de sociología de los medios y uno de los máximos expertos chinos en este campo, está convencido de que detrás de la tendencia a redescubrir los valores auténticos del pasado, hay mucho más que un simple sentimiento de nostalgia, y se trata más bien de un "cambio de mentalidad colectiva".
Respondiendo a las preguntas del Beijing Youth Daily, Xu explicó que "los jóvenes están pasando de una fase [en la que era prioritario] 'vivir para los demás' a un estado más introspectivo de 'conciencia realista'". Para el experto este cambio supone "una especie de crecimiento, una transición de las exhibiciones externas ruidosas a las emociones interiores".
El sociólogo chino también considera que la "sensación de seguridad" que hoy buscan los jóvenes es una corrección reflexiva y proactiva [que surge] después de haber experimentado una excesiva exposición a las redes sociales [...]. Es una reafirmación de las necesidades humanas más básicas y auténticas: calor, saciedad y comodidad".
Esta propensión a buscar la paz interior y un estilo de vida más "pausado" está obviamente relacionada con el actual contexto social y las presiones a las que están sometidos los jóvenes; pero eso por sí solo no es suficiente para comprender el fenómeno. Como explica Xu, "por un lado, muchos jóvenes se benefician de los ahorros familiares y no están obligados a enfrentar presiones inmediatas para la supervivencia, lo que les proporciona un colchón material que les permite 'bajar la velocidad'. Por otro lado, este 'no tener prisa' no es una resignación pasiva sino más bien una suerte de inactividad activa. Muchos de ellos no han perdido el deseo interior de realizar su propio valor; simplemente están 'dormidos' y 'recargando', a la espera de la oportunidad adecuada".
En cuanto a las posibles repercusiones negativas que esa actitud puede tener en el crecimiento y desarrollo personal, Xu asegura que "la clave es el equilibrio. Un estilo de vida 'anticuado' nos mantiene con los pies en la tierra, mientras que las ideas innovadoras nos permiten mirar las estrellas. No se contradicen. Esa capacidad de autocontrol, que se alimenta de las reglas y de las certezas propias de este estilo de vida, manteniendo al mismo tiempo la pasión por explorar lo desconocido, es quizás la lección fundamental que deben cultivar los jóvenes. La actual tendencia 'anticuada' se parece más bien a una fase de transición necesaria, que les permite reunir fuerzas para empezar todo de nuevo, para volver a la vida misma".
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