León XIV en el Ángelus: el amor requiere desprendimiento, pérdida y acogida
El Papa habló antes del Ángelus esta mañana ante 20 mil personas en la plaza de San Pedro, a pesar del calor. El seguimiento de Jesús no es un mero acto exterior, sino una relación de amor con Él, que pasa por la acogida de los hermanos. Expresó su cercanía a la población de Venezuela, afectada por los terremotos.
Ciudad del Vaticano (AsiaNews) - Antes del Ángelus, León XIV —asomado desde el Palacio Apostólico ante 20 mil fieles reunidos en la plaza de San Pedro, a pesar del calor— comentó el Evangelio del día (Mt 10,37-42), en el que se encuentran algunas exhortaciones de Jesús para seguirlo y ser testigos de su Reino. “No se trata de actos exteriores, sino de comprometer todo nuestro ser en una relación de amor con Él —dijo el Papa—. Y para dar fruto, el amor requiere al menos tres cosas: el desprendimiento, la pérdida y la hospitalidad.
En cuanto al desprendimiento, el Pontífice aclaró que “vale para todos el hecho de que también los afectos más importantes encuentran su plenitud gracias al amor que Cristo nos da”. Y puso el ejemplo de la vida matrimonial: "Solo se la puede vivir plenamente 'dejando' la casa de los padres (cf. Mt 19,6) para comprometerse en la relación conyugal". Y lo mismo ocurre con los hijos, a quienes "se les ayuda a realizarse y a ser felices educándolos para valerse por sí mismos y tomar sus decisiones”.
“El amor es también pérdida”. El Papa citó luego a san Agustín, que habla del “doloroso” desprendimiento de lo que se ama —como el agricultor que pierde temporalmente lo que siembra—: “Solo 'perdiendo' esa semilla, arrojada en la tierra, podrá verla florecer”. "En este sentido —dijo—, el amor es también pérdida". Y "nos cuesta comprenderlo, especialmente en un mundo en el que perder parece ser una debilidad y se vive obsesionado por tener y poseer. Sin embargo, el amor da fruto sólo en la entrega".
“Cuando estamos dispuestos a perder un poco de nuestro yo para hacer espacio al otro, a perder un poco de tiempo para escuchar a un amigo, a perder un poco de comodidad para compartir una situación de dificultad". Es entonces cuando el amor da fruto. "Quien retiene la vida solo para sí mismo —dice el Evangelio—, en realidad la pierde (cf. v. 39), porque esta no se abre a la alegría del amor y se vuelve estéril”.
Por último, el amor es también hospitalidad. “Se expresa en elecciones y acciones concretas, en un compromiso hecho de pequeños gestos cotidianos, como el de ofrecer un vaso de agua a quien tiene sed”, explicó. Jesús envía a los discípulos como “necesitados”, precisamente para “suscitar hospitalidad” en aquellos que encuentran. De esa manera, “recibiendo a quien viene en nombre de Jesús, lo recibe a Él y al Padre celestial que lo ha enviado. El amor al Señor pasa siempre por la manera fraterna en que acogemos a los demás”, afirmó.
Después de rezar el Ángelus, el Papa expresó su “cercanía” a la población de Venezuela, país afectado en los últimos días por dos terribles terremotos que causaron la muerte de al menos 1.400 personas, mientras que los heridos superan los 3.200. “Mientras ruego al Señor por el eterno descanso de los fallecidos, renuevo mi cercanía espiritual a sus familiares, a los lesionados y a quienes han sido golpeados por esta tragedia”, dijo. “Asimismo, manifiesto mi gratitud y aliento a cuantos trabajan con generosidad en las labores de búsqueda y de asistencia”, dijo, y pidió al mismo tiempo la “solidaridad de la comunidad internacional”.
28/08/2016 13:40
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