Más de 37.000 trabajadores indios fallecidos en el extranjero en cinco años, la mayoría en el Golfo
Entre 2021 y 2025 fallecieron en el extranjero 37.740 trabajadores indios, más del 86 % de ellos en los países del Golfo, y también aumentan las denuncias de abusos y explotación. Sin embargo, los flujos migratorios siguen siendo fundamentales para la economía india, debido a las remesas. La crisis en Oriente Medio está ejerciendo presión sobre un sistema ya frágil, también desde el punto de vista energético, y a largo plazo corre el riesgo de provocar una crisis económica interna.
Nueva Delhi (AsiaNews) - Más de 20 trabajadores indios mueren cada día en el extranjero. Este es el dato alarmante que se desprende de las estadísticas oficiales del Gobierno indio, según las cuales, entre 2021 y 2025, fallecieron fuera del territorio nacional 37.740 ciudadanos, concentrándose la gran mayoría de los casos en los países del Golfo.
Los datos, facilitados por el ministro de Asuntos Exteriores, Kirti Vardhan Singh, en una respuesta escrita al Parlamento el 29 de enero, no especifican las causas de las muertes. El pico se registró en 2021 (8.234 fallecidos), seguido de un descenso en 2022 (6.614) y de un nuevo aumento: 7.291 en 2023, 7.747 en 2024 y 7.854 en 2025.
Más del 86 % de las muertes se produjeron en las monarquías árabes del Golfo. Los Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudí son los contextos más críticos, con 12.380 y 11.757 fallecidos respectivamente en el quinquenio. Les siguen Kuwait (3.890), Omán (2.821), Malasia (1.915) y Catar (1.760). Solo en los países del Golfo —excluido Baréin, del que no se dispone de datos— se contabilizan 32.608 fallecimientos, lo que equivale a casi 18 muertes al día.
La comparación con el pasado también pone de manifiesto un empeoramiento: entre 2012 y mediados de 2018 fallecieron al menos 24.570 trabajadores indios en los países del Golfo, con una media de unos 10 fallecimientos al día.
Los datos también ponen de manifiesto un aumento de las denuncias de abusos: entre 2021 y 2025, las embajadas indias recibieron 80 985 denuncias. Los Emiratos Árabes Unidos encabezan la lista con 16.965 denuncias, seguidos de Kuwait (15.234), Omán (13.295) y Arabia Saudí (12.988). Fuera del Golfo, Malasia y las Maldivas registran 8.333 y 2.981 denuncias, respectivamente. En total, las denuncias pasaron de 11.632 en 2021 a 22.479 en 2025.
A pesar de ello, el trabajo migratorio sigue siendo fundamental para la economía india. Aproximadamente 8,9 millones de ciudadanos viven en los países del Golfo, de los cuales 3,5 millones en los Emiratos Árabes Unidos y 2,5 millones en Arabia Saudí. Las remesas alcanzaron en 2024 la cifra récord de 129.400 millones de dólares (frente a los 67.000 millones de 2012), con aproximadamente el 38 % procedente del Golfo, lo que equivale al 3-4 % del PIB indio.
La guerra con Irán ha complicado esta situación, produciendo en poco tiempo efectos concretos en la vida de los trabajadores. Entre finales de febrero y mediados de abril de 2026, unos 984.000 ciudadanos indios regresaron del Golfo, aunque la mayoría de los cerca de 9 millones de trabajadores que aún se encuentran en la región por el momento han preferido quedarse, a pesar del empeoramiento de las condiciones económicas.
Las remesas procedentes del Golfo, estimadas en más de 50.000 millones de dólares anuales, están empezando a disminuir y se suman al descenso del turismo, la reducción de los vuelos y una serie de proyectos suspendidos, lo que se prevé que afecte a los ingresos. En la India, estados muy dependientes de las remesas, como Kerala, con unos 2,2 millones de trabajadores en el extranjero, de los cuales casi el 90 % se encuentra en el Golfo, registran ahora los primeros indicios de desaceleración del consumo.
El aumento de los costos logísticos, con subidas de hasta el 30 %, y el recurso a permisos no remunerados indican que habrá una nueva reducción de la renta disponible para muchas familias indias. Si el conflicto se prolongara, el riesgo es un «choque laboral»: un aumento de los retornos, que podría alimentar el desempleo interno y poner bajo presión las finanzas familiares y públicas.
A esto se suma la dependencia energética: la India importa alrededor del 88 % del petróleo, la mitad del cual transita por el estrecho de Ormuz. La rupia ha perdido en el último mes un 4,3 % de su valor frente al dólar desde el inicio del conflicto y más del 10 % en el último año.
Hay dos posibles trayectorias: una mayor depreciación de la moneda, que haría más competitivas las exportaciones pero aumentaría el coste de las importaciones y la presión sobre las cuentas públicas; o bien una reducción de la demanda interna, debido al encarecimiento del combustible, con el consiguiente impacto negativo en la producción industrial. Todo un problema para el Gobierno, que hasta ahora ha intentado contener los efectos centrándose en otros asuntos, pero que podría verse penalizado en las próximas citas electorales si la economía llegara a contraerse.
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