Obispo de Phnom Penh: 'El alto el fuego no detiene a las excavadoras que destruyen casas'
A pesar de la tregua que rige desde el 27 de diciembre, la tensión a lo largo de la frontera entre Camboya y Tailandia sigue siendo alta. Mons. Olivier Schmitthaeusler denuncia la indiferencia del mundo ante la violencia que afecta a la población civil, y habla sobre la destrucción, los desplazamientos y el uso indiscriminado de la fuerza. Las autoridades camboyanas acusan a Bangkok de seguir ocupando ilegalmente partes del territorio, mientras que Tailandia habla de nuevas violaciones de la tregua y amenaza con represalias.
Bangkok/Phnom Penh (AsiaNews) - A pesar del alto el fuego, no ha vuelto la paz a la frontera entre Tailandia y Camboya. Por el contrario, sigue prevaleciendo el uso de la fuerza, una dinámica que hoy se puede ver en otras partes del mundo. Esta es la idea central del llamamiento que hizo ayer, 7 de enero, Mons. Olivier Schmitthaeusler, vicario apostólico de Phnom Penh. En su declaración titulada “Silencio”, denuncia el desinterés de la comunidad internacional ante el uso indiscriminado de la fuerza contra los más vulnerables: “El mundo está debatiendo sobre la legitimidad de esta intervención estadounidense en Venezuela... pero al mismo tiempo, las excavadoras tailandesas arrasan kilómetros de viviendas civiles camboyanas, y los alambres de púas y contenedores bloquean el acceso a las aldeas. ¡Silencio del mundo! ¡Silencio de todas las instituciones internacionales! ¡Silencio!”, escribe el obispo.
“Los templos, lugares sagrados por excelencia para la veneración de los dioses y la memoria de la humanidad, han sido reducidos a polvo. ¡El mundo guarda silencio! A pesar del alto el fuego, cientos de miles de civiles y niños siguen recluidos en campamentos deplorables. ¡Reina el silencio!”. Mons. Schmitthaeusler prosigue señalando las injusticias que sufre Camboya: “¡Pero hoy Camboya también quiere hacer oír su voz para pedir justicia y reparación en el escenario mundial, donde el poder de la fuerza parece haberse convertido en la nueva regla! Silencio, por supuesto, para pedirle a Dios que nos ilumine, que dé sabiduría y discernimiento a los gobernantes del mundo a fin de que transitemos por los caminos de la verdad, del derecho y de la justicia, pero ciertamente no silencio para callar y dejar que los inocentes sean objeto de burla y desprecio, ¡como si existiera una escala para atribuir valor a la vida humana!”.
En su reflexión, publicada en francés en Ad Extra, el prelado recuerda el camino de la humanidad en su búsqueda de la paz: “Desde los filósofos griegos hasta los pensadores cristianos, ¿2.500 años de largo trabajo para construir los valores de la democracia, de la libertad y de la soberanía de los pueblos pueden ser borrados en pocos meses en nombre de intereses geopolíticos y en desprecio del derecho internacional, y más aún de la gente común, que son los nuevos mártires de este siglo XXI?”. Los contextos de guerra son diversos: “¡Ucrania, Gaza, Camboya, Venezuela! ¿El poder pertenece sólo al más fuerte?”, se pregunta el prelado.
La situación en Camboya sigue siendo tensa a pesar de que se ha firmado un nuevo alto el fuego el 27 de diciembre. Según las autoridades camboyanas, Tailandia sigue ocupando ilegalmente territorios que pertenecen a Phnom Penh. Camboya no tiene ejército y mucho menos una aviación comparable a la tailandesa, y desde que estallaron las hostilidades en julio ha reiterado que es el país más débil y se encuentra continuamente bajo ataque del ejército tailandés, que por el contrario parece utilizar el conflicto con fines de política interna.
En una conferencia de prensa del 5 de enero, Pen Bona, portavoz del gobierno camboyano, afirmó que el ejército tailandés ha destruido viviendas e infraestructuras civiles en territorio de Camboya, y que incluso ha colocado alambres de púas y banderas para apropiarse de tierras de civiles. “Estas acciones no solo han causado graves pérdidas y daños a las propiedades e infraestructuras civiles, sino que también han obstaculizado el retorno de los civiles desplazados a sus hogares y a sus medios de subsistencia normales, lo que contradice claramente el espíritu del Punto 4 de la Declaración conjunta adoptada el 27 de diciembre de 2025”, reiteró el portavoz, dando a entender que, si bien la mayoría de las violaciones ocurrieron antes de la firma de la tregua, las acciones ilegales de Tailandia también continuaron después de la adopción del alto el fuego. Mientras tanto, además, cientos de miles de personas en ambos lados de la frontera siguen desplazadas.
Los dos países del sudeste asiático todavía no han establecido un itinerario para normalizar la situación en la frontera. Por el contrario, en los últimos días Bangkok ha vuelto a acusar a Phnom Penh de haber herido a un soldado tailandés con un disparo de mortero, violando el acuerdo de paz, un incidente por el cual Camboya se ha disculpado. “El ejército tailandés que se encuentra en la zona ha advertido a las fuerzas camboyanas que presten atención, y ha advertido que si vuelve a ocurrir un incidente similar, Tailandia podría verse obligada a tomar represalias”, dice una declaración emitida por los generales tailandeses. En los últimos meses el primer ministro tailandés, Anutin Charnvirakul, ha adoptado una postura fuertemente nacionalista, probablemente en un intento de movilizar a la población ante las próximas elecciones generales, programadas para el 8 de febrero. “A nivel militar se nos ha dicho que se trató de un incidente, pero estamos tratando de aclarar cómo se asumirá la responsabilidad”, declaró el primer ministro.
El 6 de enero, el Ministerio de Defensa de Camboya comunicó que Phnom Penh ha propuesto un encuentro bilateral de la comisión de frontera con sus homólogos tailandeses, que se celebraría en la provincia camboyana de Siem Reap antes de finales de mes. Bangkok, sin embargo, había declarado anteriormente que es el próximo gobierno, el que surja de las elecciones del 8 de febrero, el que debe ocuparse de ese tema.
31/01/2017 18:06
