10/09/2014, 00.00
VATICANO
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Papa: La Iglesia enseña que la misericordia es compartir con los necesitados

El ejemplo de la Madre Teresa, que llevaba moribundos a su casa y "les daba el adiós". Dios "infunda coraje" a los cristianos de Oriente Medio "en la lucha contra las fuerzas del mal y para abrir los ojos de aquellos que están cegados por el mal, para que pronto vean la luz de la verdad y se arrepientan de los errores". Gracias para "Mare Nostrum".

Ciudad del Vaticano (AsiaNews) - La Madre Iglesia, nos enseña que el camino de la misericordia "es la forma de vida", que la misericordia es para compartir con los necesitados. Después de lo que hizo Jesús, enseña en primer lugar por ejemplo dar de comer y beber al hambriento y sediento, vestir al desnudo, estar cerca de los que están enfermos, los que están en la cárcel, de aquellos que son abandonados y mueren solos.

Continuando en dedicar a la Iglesia la catequesis para la audiencia general, el Papa Francisco habló hoy a 50 mil personas presentes en la plaza de San Pedro como "nos enseña las obras de misericordia".

Y hoy también el pensamiento del Papa ha vuelto a dirigir un pensamiento a los cristianos perseguidos de Medio Oriente. En su saludo a los fieles de la lengua árabe y, en particular, a los de Siria e Irak, Francisco ha hecho, dijo que "la Iglesia, siguiendo el ejemplo de su Maestro, es maestra de la misericordia: afrenta al odio con el amor, derrota la violencia con el perdón; responde a las armas con la oración!, "El señor os recompense por vuestra fidelidad y os dé valor en la lucha contra las fuerzas del maligno y abra los ojos a los que el mal ha dejado ciegos para que vean la luz de la verdad y se arrepientan de los errores cometidos".

Anteriormente, en la catequesis, señaló que "Un buen educador señala lo esencial. No se pierde en los detalles, sino que quiere transmitir lo que verdaderamente cuenta para que el hijo o alumno encuentre el sentido y la alegría de vivir. Es la Verdad, lo esencial, según el Evangelio, es la misericordia. Lo esencial según el Evangelio es la Misericordia, Dios ha enviado a su hijo, se ha hecho Hombre para salvarnos, para darnos su misericordia. Lo dice claramente Jesús, resumiendo su enseñanza a los discípulos: "¡Sed misericordiosos, como vuestro Padre es misericordioso" (Lc 6,36). ¿Puede existir un cristiano que no sea misericordioso? ¡No! El cristiano necesariamente debe ser misericordioso, porque este es el centro del Evangelio. Fiel a esta enseñanza, la Iglesia no puede más que repetir la misma cosas a sus hijos: "Sed misericordiosos, como lo es el Padre, como lo fue el Jesús".

 "La Iglesia se comporta como Jesús. No hace lecciones teóricas sobre el amor, sobre la misericordia. No difunde en el mundo una filosofía, un camino de sabiduría... Cierto, el Cristianismo es también todo esto, pero por consecuencia, por reflejo. La Madre Iglesia, como Jesús, enseña con el ejemplo y las palabras son necesarias para iluminar el significado de sus gestos. La Madre Iglesia nos enseña a dar de comer y dar de beber a quien tiene hambre y sed, a vestir a quien está desnudo ¿Cómo lo hace? Lo hace con el ejemplo de muchos santos y santas que han hecho esto de forma ejemplar; pero lo hace también con el ejemplo de tantísimos papás y mamás que enseñan a sus hijos que lo que nos sobra hoy es para quien lo necesita. Es importante saber esto. En las familias cristianas más sencillas siempre ha sido sagrada la regla de la hospitalidad: no falta nunca un plato y una cama para quien los necesita.

Una vez, una madre, me contaban de otra diócesis, que quería enseñar esto a sus hijos, les decía que ayudaran que dieran de comer al que tenía hambre, tenía tres hijos. Una vez, el padre estaba en el trabajo y ella estaba sola con sus hijos a la hora de comer, sus hijos pequeños, de 7,5 y cuatro años de edad. Llamaron a la puerta y había un señor que pedía de comer. Ella le dijo: Espere aquí. Volvió a la cocina y le dijo a sus hijos: 'Es un señor que pide de comer, ¿qué hacemos?'. Ellos respondieron: 'Le damos, le damos'. Cada uno de ellos tenía un filete de carne con patatas fritas en el plato. Ella les dijo: 'Le daremos la mitad de nuestros filetes'. Pero ellos protestaron: 'No, mamá así no funciona...'. 'Es exactamente así, debes dar de lo tuyo'. Así esta madre enseñó a sus hijos a dar de lo propio. Este es un buen ejemplo que a mí me ha ayudado mucho. 'Es que no me sobra nada...' ¡No! ¡Da de lo tuyo! Así nos enseña la Madre Iglesia y vosotras, tantas madres que estáis aquí ya sabéis como debéis enseñar a vuestros hijos. A que ellos compartan sus cosas con quienes lo necesitan".

"La Madre Iglesia nos enseña a estar cerca de quien está enfermo. ¡Cuántos santos y santas han servido a Jesús de esta forma! ¡Y cuántos hombre y mujeres sencillos, todos los días, ponen en práctica esta obra de misericordia en una habitación de hospital, en un asilo, o en sus propias casas, asistiendo a una persona enferma! La Madre Iglesia nos enseña a estar cerca de quien está en la cárcel. 'Pero es peligroso esto, ¡es gente mala!' No, cada uno de nosotros es capaz de hacer lo mismo que aquel hombre y mujer que está en la cárcel. Todos tenemos la capacidad de pecar y de hacer lo mismo, de equivocarnos en la vida ¡No es peor que tú o que yo!".

"La misericordia supera todos los muros, todas las barreras, y te lleva a buscar siempre el rostro del hombre, de la persona. Y es la misericordia la que cambia el corazón y la vida, puede regenerar a una persona y le permite entrar de una forma nueva en la sociedad".

"La Madre Iglesia nos enseña a estar cerca de quien está abandonado y muere solo. Es lo que hizo la beata Teresa por las calles de Calcuta. Es lo que han hecho y hacen muchos cristianos que no tienen miedo de coger la mano a quien está por dejar este mundo. Y también aquí, la misericordia da la paz a quien parte y a quien se queda, haciéndonos sentir que Dios es más grande que la muerte y que permaneciendo en Él también la última separación es un "hasta luego"... Lo entendió bien la Madre Teresa. Le decían: 'Madre, esto es perder el tiempo'. Encontraba gente moribunda en la calle, gente a la que empezaban a comerle el cuerpo las ratas de la calle y ella los llevaba a casa para que murieran limpios, tranquilos, acariciándolos, en paz.

Ella les daba el "hasta luego". Y estas personas, a ella y a tantos cómo ella que han hecho esto, les esperan en la puerta para abrirles la puerta del cielo. Ayudar a morir bien a la gente, en paz.

"Así la Iglesia es madre, enseñando a sus hijos las obras de misericordia. Ella ha aprendido de Jesús este camino, ha aprendido que esto es lo esencial para la salvación. No basta amar a quien nos ama. Esto lo hacen los paganos. No basta hacer el bien a quien nos hace el bien. Para cambiar el mundo a mejor es necesario hacer el bien a quien no es capaz de devolver el bien, como hizo el Padre con nosotros, dándonos a Jesús. ¿Cuánto hemos pagado por nuestra redención? Nada ¡todo es gratis! Hacer el bien sin esperar otra cosa a cambio, así ha hecho el Padre con nosotros y nosotros debemos hacer lo mismo ¡haz el bien y sigue adelante! ¡Qué bello es vivir en la Madre Iglesia que nos enseña estas cosas! ¡Qué nos ha enseñado a Jesús!".

"Demos gracias - concluyó - al Señor, que nos ha dado la gracia de tener como madre a la Iglesia, ella nos enseña el camino de la misericordia, que es el camino de la vida ¡Demos gracias a Dios!"

Un saludo especial, por último, el Papa Francis ha dedicado a los oficiales y marineros de la escuadra naval dedicada a la operación "Mare Nostrum", que "gracias por su admirable labor en favor de tantos hermanos en busca de esperanza. Gracias. Muchas gracias."

 

 

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