Papa: mirar a los santos Pedro y Pablo para ser 'constructores de unidad'
En la solemnidad de los "dos pilares de la Iglesia" León XIV celebró la Misa en la Basílica vaticana. Bendición e imposición de los Palios a seis arzobispos metropolitanos de Asia, procedentes de Filipinas, India y Pakistán. La "tarea" de Pedro y sus sucesores: "Escuchar la voz de cada uno". En el Ángelus: "Caminar juntos en la fe y en la comunión".
Ciudad del Vaticano (AsiaNews) - En la fiesta litúrgica de los santos Pedro y Pablo, que se celebra hoy 29 de junio en memoria de su martirio en Roma, León XIV invitó a mirar su testimonio “para comprender cómo podemos ser, también nosotros apóstoles y constructores de la unidad, servidores generosos de la verdad en la caridad”. El Papa formuló esta invitación durante la homilía de la Misa de las 9.30 en la basílica vaticana, ante cardenales, obispos y arzobispos metropolitanos. A los arzobispos metropolitanos recién nombrados dedicó, como es tradición, la bendición y la imposición de los palios, las bandas de lana blanca adornadas con cruces que simbolizan el vínculo con el Pontífice y la autoridad recibida.
La entrega de los ornamentos es parte de un rito antiguo y evocador, recordó León XIV. Los Palios expresan el compromiso de todo pastor, y de todo cristiano, “de llevar sobre sus hombros a los hermanos y hermanas que le han sido confiados, como auténticos corderos del rebaño del Señor, y de sacrificar por ellos energías, tiempo, esfuerzo e incluso la vida, para que el Evangelio llegue a todos y el mundo entero encuentre en él armonía y concordia”, añadió el pontífice en la homilía.
Hoy, en la Basílica de San Pedro, también se entregaron los palios a seis arzobispos metropolitanos de Asia. De la India, Mons. Antonysamy Savarimuthu, arzobispo de Madurai, y Mons. Elias Frank, arzobispo de Calcuta; de Filipinas, Mons. Alberto S. Uy, arzobispo de Cebú, Mons. Charlie M. Inzon, arzobispo de Cotabato, y Mons. David William V. Antonio, arzobispo de Nueva Segovia; de Pakistán, Mons. Khalid Rehmat, arzobispo de Lahore.
En la homilía de la celebración, el Papa repasó la historia de los santos Pedro y Pablo, patronos de la ciudad y de la diócesis de Roma, “dos columnas de la Iglesia: uno elegido por Jesús como pastor de su rebaño y el otro como apóstol de los gentiles”. Pedro es el “custodio del Pueblo de Dios”, “comprometido con la preservación de la comunión entre los hermanos”. En el ejercicio de su misión, él manifiesta una grandeza de espíritu, aunque eso no significa que sea perfecto. “No obstante, sabe reconocer sus propios errores y arrepentirse, sin desanimarse y sin dejar de cumplir con la misión de anunciar el Evangelio y reunir al rebaño de Cristo, hasta el martirio, que sufre precisamente aquí, en Roma”, afirmó.
A san Pedro generalmente se lo identifica con el símbolo de las llaves, que expresa una “fiel y paciente preocupación por la unidad”. “Una llave no es para derribar las puertas, sino para abrirlas y cerrarlas”. “Del mismo modo, la comunión, en la Iglesia, no se construye endureciéndose en las propias posiciones, sino buscando, en los corazones de todos, los puntos de encuentro en la Verdad, a cuya única luz todos se convierten en instrumentos de crecimiento para los demás”, añadió el Papa ante unos 5500 fieles.
León XIV se refirió luego a la tarea que les corresponde a Pedro y a sus sucesores. “Escuchar, con su ayuda [de Dios], las voces de cada uno; discernir las inspiraciones; guiar los caminos; corregir los errores; instruir, animar, exhortar y acompañar a los hermanos para que, dóciles a la acción del mismo Espíritu (cf. 1 Co 12,1-11), cooperen en la salvación unos de otros y de toda la humanidad”, continuó.
A continuación, describió a san Pablo como “incansable anunciador de la Buena Nueva”. Sus símbolos distintivos son el libro y la espada, estrechamente unidos entre sí, que indican que "la palabra de Dios es viva y eficaz, más tajante que espada de doble filo". “El Apóstol de los gentiles se dejó transformar por el poder de la Palabra de Dios, que lo alejó de la violencia para conducirlo por el camino del amor”, dijo el papa, recordando su conversión al Evangelio, que lo llevó a recibir un nombre nuevo.
Después de la misa, el Papa se asomó a la ventana del Palacio Apostólico Vaticano a las 12 del mediodía para rezar el Ángelus, y volvió a recordar que “los patronos de la Iglesia de Roma vivieron el trabajo intenso de la comunión, la conocieron, la sirvieron y la anunciaron como sacramento de la vida divina. Su testimonio contribuyó de manera determinante a que la presencia cristiana en la historia esté orientada no al dominio, sino al servicio, a la unidad y a la reconciliación" dijo.
Después de la oración mariana, el pontífice agradeció “a todos los que, con su ofrenda, apoyan mi ministerio como Sucesor de Pedro. Sigamos caminando juntos en la fe y en la comunión”, exclamó. El Papa hizo llegar luego sus felicitaciones a los romanos y a todos los que -incluyendo sacerdotes, religiosos y religiosas- viven en Roma. León XIV saludó a los voluntarios de las Pro Loco de Italia que realizaron las tradicionales “alfombras de flores” (infiorate) —“¡Gracias y felicidades!”, les dijo después del Ángelus—, así como a los organizadores del espectáculo pirotécnico de esta noche llamado “Girandola di Castel Sant’Angelo”. Por último, saludó a las personas sin hogar que hoy distribuyeron en la Plaza de San Pedro “L’Osservatore di strada”, un suplemento de “L’Osservatore Romano”.
05/12/2016 17:00
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