15/06/2022, 13.19
VATICANO
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Papa: no nos acostumbremos a vivir como si la guerra estuviera lejos

En la audiencia general del miércoles volvió a exhortar a no olvidar la guerra. Continuando el ciclo de catequesis sobre la vejez, recordó que “también como ancianos se puede, es más, se debe servir a la comunidad”. Invitó a “escuchar el cuerpo y aceptar los límites. Todos los tenemos". Que la solemnidad del Corpus Christi sea una invitación a "llevar al Señor allí donde se desarrolla la vida cotidiana".

 

Ciudad del Vaticano (AsiaNews) - El Papa Francisco llamó esta mañana a los fieles reunidos en la Plaza de San Pedro para la audiencia general del miércoles a no anestesiar el corazón ante el sufrimiento del pueblo ucraniano y la brutalidad de la guerra. "Por favor, no olvidemos al pueblo martirizado de Ucrania en guerra. No nos acostumbremos a vivir como si la guerra fuera una cosa lejana -dijo el Papa-. Que nuestro recuerdo, nuestro cariño, nuestras oraciones, nuestra ayuda vayan siempre cerca de este pueblo que tanto sufre y que está viviendo un verdadero martirio”.

Continuando el ciclo de catequesis sobre la vejez, Francisco se centró hoy en el tema: “El servicio gozoso de la fe que se aprende en la gratitud”. “Esta cultura del descarte parece cancelar a los ancianos. De acuerdo, no los mata, pero socialmente los cancela, como si fueran un peso que hay que sobrellevar: es mejor esconderlos. Eso es una traición a la propia humanidad, eso es lo peor -ha vuelto a denunciar el pontífice-. Eso es seleccionar la vida según la utilidad, según la juventud y no según la vida como es, con la sabiduría de los viejos, con los límites de los viejos”. Los viejos tienen mucho que enseñar, según el pontífice, por eso el diálogo entre los jóvenes, los niños y los abuelos es fundamental para la sociedad, para la Iglesia, "para la salud de la vida": "Donde no hay ese diálogo entre jóvenes y viejos falta algo y crece una generación sin pasado, que no tiene raíces”.

Siguiendo el ejemplo de la historia de la curación de la suegra de Simón (cuando todavía no se llamaba Pedro), el Papa señaló que cuando los ancianos envejecen ya no tienen control sobre su propio cuerpo: “Debemos escuchar el cuerpo y aceptar los límites. Todos los tenemos. Yo también tengo que usar ahora el bastón”.

La escena evangélica de la curación de la suegra de Simón ya ofrece una primera enseñanza: “Jesús no va solo a la casa de esa anciana mujer enferma, va junto con sus discípulos -dijo Francisco-. Es la comunidad cristiana la que debe cuidar de los ancianos: parientes y amigos”. Por eso es importante visitar a las personas mayores, sobre todo ahora que el número de ancianos ha aumentado considerablemente debido, entre otras cosas, al invierno demográfico. “La vida siempre es valiosa”, prosiguió el Papa, citando una frase del Mensaje a la Academia Pontificia para la Vida (19 de febrero de 2014): «Una sociedad es verdaderamente acogedora de la vida cuando reconoce que ella es valiosa también en la ancianidad, en la discapacidad, en la enfermedad grave e, incluso, cuando se está extinguiend».

Cuando Jesús ve a la anciana enferma, la toma de la mano, la cura y la vuelve a poner en pie, y precisamente ese gesto de amor es el que da la primera lección a los discípulos: "La salvación se anuncia o, mejor dicho, se comunica a través de la atención a esa persona enferma - dijo Francisco - y la fe de esa mujer resplandece en la gratitud por la ternura de Dios que se inclinó hacia ella”. La segunda lección la da la misma anciana, cuando se levanta y comienza a servir a los discípulos: "También como ancianos se puede, es más, se debe servir a la comunidad", prosiguió el pontífice, y explicó que el Señor no descarta a los ancianos, sino que por el contrario les da fuerzas para servir. “Los ancianos que conservan la disposición para la sanación, el consuelo, la intercesión por sus hermanos, son quizá el testimonio más elevado de la pureza de esta gratitud que acompaña la fe”, explicó el Papa.

La gratitud de los ancianos por los dones recibidos de Dios en su vida, como enseña la suegra de Pedro, es la que "devuelve a la comunidad la alegría de la convivencia". El espíritu de intercesión y de servicio, que Jesús prescribe a todos sus discípulos, sin embargo, "no es simplemente una cosa de mujeres" y "no se escribe de ninguna manera en la gramática del hombre amo y la mujer sierva", precisó el pontífice. "Es más, sobre la gratitud y sobre la ternura de la fe, las mujeres pueden enseñar a los hombres cosas que a ellos les cuesta más comprender", afirmó Francisco.

En el día anterior a la solemnidad de Corpus Christi, que en Italia se celebra el próximo domingo, el Papa dijo por último a los peregrinos de habla alemana que esta solemnidad “nos invita a salir y llevar al Señor a la vida de todos los días: a llevarlo allí donde se desarrolla la vida con todas sus alegrías y sufrimientos". “Que la Eucaristía, misterio de amor -concluyó el Santo Padre- sea para todos ustedes fuente de gracia y de luz que ilumina los caminos de la vida, apoyo en las dificultades, sublime consuelo en el sufrimiento de cada día”.

Foto: Vatican Media

 

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