01/12/2016, 15.57
VATICANO
Enviar a un amigo

Papa: todos tenemos “resistencias” a la gracia, y la resistencia a la cruz, que conduce a la redención

Hoy se conmemora el centésimo aniversario de asesinato del beato Charles de Foucauld, ocurrido en Argelia el primero de diciembre de 1916. Es “un hombre – dijo el Papa – que ha vencido muchas resistencias y ha dado un testimonio que ha hecho bien a la Iglesia. Pidamos que nos bendiga desde el cielo y nos ayude a caminar sobre sus hormas de pobreza, contemplación y servicio a los pobres”.

Ciudad del Vaticano (AsiaNews) – Todos tenemos “resistencias” a la gracia, porque “donde está el Señor –pequeña o grande- habrá una cruz. Es la resistencia a la Cruz, la resistencia al Señor que nos conduce a la redención”. Pero cuando hay resistencias, no es necesario tener miedo, sino pedir ayuda al Señor, reconociéndose pecadores”.

Fue lo que dijo el Papa Francisco en la homilía de la misa celebrada esta mañana en la Casa Santa Marta, en la cual puso en guardia sobre el “gatopardismo espiritual” de quien dice que todo cambiará, para no cambiar nada luego. Francisco distinguió distintos tipos de resistencia. Hay “resistencias abiertas, que nacen de la buena voluntad”, como la de Saulo, que se resistía a la gracia pero que “estaba convencido de hacer la voluntad de Dios”. Es Jesús mismo quien le dice que se detenga, y Saulo se convierte. “Las resistencias abiertas son sana”, en el sentido de que “están abiertas a la gracias, para convertirse”. De hecho, todos somos pecadores.  

Para el Papa, en cambio, “las resistencias escondidas” son las más peligrosas, porque son las que no se dejan ver. ““Cada uno de nosotros tiene su propio estilo de resistencia escondida a la gracia”. Pero es necesario encontrarla “y ponerla delante del Señor, a fin de que Él nos purifique”. Es la resistencia de la que Esteban acusaba a los Doctores de la Ley: resistir al Espíritu Santo mientras quería aparecer como si estuvieran buscando la gloria de Dios. A Esteban  decir esto le costó la vida:. “Estas resistencias escondidas, que todos tenemos, ¿de qué naturaleza son? Siempre vienen para detener un proceso de conversión. ¡Siempre! Es detener, no es luchar contra. ¡No, no! Es estar detenido; sonreír, tal vez, pero tú no pasas. Resistir pasivamente, de modo escondido. Cuando hay un proceso de cambio en una institución, en una familia, escucho decir: ‘Pero, hay resistencias allí… ¡Pero gracias a Dios! Porque si no estuvieran, la cosa no sería de Dios. Cuando están estas resistencias es el diablo el que las siembra allí, para que el Señor no vaya adelante”.

Hay tres tipos de resistencia escondidas. Está la resistencia de las “palabras vacías”. Para que se logre comprenderla, Francisco vuelve al Evangelio del día de hoy, cuando Jesús dice que no quien diga “Señor, Señor” entrará en el Reino de los cielos. Como en la Parábola de los dos hijos, a los que el Padre envía a la viña: uno dice “no”, y después va, mientras que el otro dice “sí”, pero luego no va.  “Decir sí, todo sí, muy diplomáticamente; pero es ‘no, no, no’. Tantas palabras: ‘Sí, sí, sí; ¡cambiaremos todo! ¡Sí!’, para no cambiar nada, ¿no? Allí está el ‘gatopardismo’ espiritual: aquellos que dicen a todo que sí, pero que es todo no. Es la resistencia de las palabras vacías”. Después está la resistencia “de las palabras justificativas”, es decir, cuando una persona se justifica continuamente, “siempre hay una razón para oponer”: “No, eso lo hice por eso”. Cuando hay tantas justificaciones, “no está el buen perfume de Dios” – dijo el Papa – sino “el feo olor del diablo”. “El cristiano no tiene necesidad de justificarse”. “Ha sido justificado por la Palabra de Dios”. Se trata, por lo tanto,  de resistencia de las palabras “que tratan de justificar mi posición para no seguir aquello que el Señor me indica”.

Después está la resistencia “de las palabras justificativas”, es decir, cuando una persona se justifica continuamente, “siempre hay una razón para oponer”: “No, eso lo hizo aquel”. Cuando hay tantas justificaciones, “no está el buen perfume de Dios” – dijo el Papa – sino “el feo olor del diablo”. “El cristiano no tiene necesidad de justificarse”, aclaró Francisco. “Ha sido justificado por la Palabra de Dios”. Por tanto – explicó – se trata de resistencia de las palabras “que tratan de justificar mi posición para no seguir aquello que el Señor me indica”.

Y después está la resistencia “de las palabras acusatorias”: cuando se acusa a los demás para no verse a sí mismos, no se tiene necesidad de conversión y así se resiste a la gracia, tal como evidencia la Parábola del fariseo y del publicano.

Las resistencias, por ende, no son esas grandes resistencias históricas, como la línea Maginot u otras, sino que son las “¡que están dentro de nuestro corazón, y están todos los días!”. La resistencia a la gracia es un buen signo “porque nos indica que el Señor está trabajando en nosotros”. Por lo tanto, debemos “dejar caer las resistencias, para que la gracia siga adelante”. En efecto, la resistencia siempre busca esconderse en las formalidades de las palabras vacías, de las palabras justificativas, de las palabras acusatorias y de muchas otras, trata de “no dejarse llevar adelante por el Señor” porque “siempre hay una cruz”. “Donde está el Señor –pequeña o grande- habrá una cruz. Es la resistencia a la Cruz, la resistencia al Señor que nos conduce a la redención”. Por lo tanto, cuando haya resistencias, no es necesario tener miedo, sino pedir ayuda al Señor, reconociéndose pecadores. “Yo les digo que no tengan miedo cuando cada uno de ustedes encuentre que en su corazón hay resistencias. Pero decirlo claramente al Señor: ‘Mira, Señor, yo trato de cubrir esto, de hacer esto para no dejar entrar tu palabra’. Y decir esta palaba tan bella, ¿no? “Señor, con gran fuerza, socórreme. Que tu gracia venza las resistencias del pecado”. Las resistencias son siempre un fruto del pecado original que nosotros tenemos. ¿Es feo tener resistencias? No, ¡es bello! Lo feo es tomarlo como defensa contra la gracia del Señor. Tener resistencias es normal; es decir: ‘Soy pecador, ¡ayúdame Señor!’. Preparémonos con esta reflexión para la próxima Navidad”.

Durante la celebración, el Papa recordó que hoy se conmemora el centésimo aniversario del asesinato del beato Charles de Foucauld, ocurrido en Argelia el primero de diciembre de 1916. “Es un hombre que ha vencido muchas resistencias –dijo- y que dio un testimonio que ha hecho bien a la Iglesia. Pidamos que nos bendiga desde el cielo y nos ayude a caminar sobre sus hormas de pobreza, contemplación y servicio a los pobres”.

Enviar a un amigo
Vista para imprimir
CLOSE X
Ver también
Papa: Dios “ablande un poco el corazón” de quien condena todo aquello que está “fuera de la Ley”
02/05/2017 13:54
Papa: El hombre nos es dueño del tiempo, que pertenece a Dios
26/11/2013
Papa: será canonizado Charles de Foucauld, el 'hermano universal'
03/05/2021 14:55
Papa a las víctimas del terremoto: “Apenas sea posible también yo espero ir a visitarlos”
28/08/2016 13:40
P. Moretti: Las Pequeñas hermanas de Jesús, por 60 años “afganas entre los afganos”
21/03/2017 12:48


“L’Asia: ecco il nostro comune compito per il terzo millennio!” - Giovanni Paolo II, da “Alzatevi, andiamo”