Prisioneros libaneses en Israel: un tema ‘caliente’ en las conversaciones
Este tema es una de las cuestiones más delicadas del diálogo que comenzaron ambos bandos tras el alto el fuego de noviembre de 2023. Para Beirut es una “prioridad diplomática”, pero el Estado judío no está cooperando, tal como afirma el Comité Internacional de la Cruz Roja. Como telón de fondo, las tensiones en Irán y la amenaza de Hezbollah de intervenir en apoyo de la República Islámica.
Beirut (AsiaNews) - Uno de los temas centrales de la controversia entre el Líbano e Israel, la cuestión de los prisioneros libaneses, vuelve a plantearse como uno de los puntos más delicados del diálogo que comenzó después del alto el fuego de noviembre de 2023. Un tema muy actual, especialmente cuando la situación se está haciendo cada vez más grave con el aumento de las tensiones militares en la región de Oriente Medio y la amenaza de Hezbollah de intervenir en caso de un ataque contra Irán. Las autoridades de Beirut afirman que hay cerca de veinte ciudadanos actualmente detenidos en el Estado judío, la mayoría de ellos sin juicio y en una condición de opacidad que ha sido denunciada por las familias y las organizaciones no gubernamentales. El Líbano afirma que su liberación es una prioridad diplomática y el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) denuncia una total falta de cooperación. Este caso revela el persistente recurso por parte de Israel a la detención como herramienta política y de seguridad en sus relaciones con el Líbano.
A la sombra del conflicto
Las relaciones entre el gobierno libanés y Hezbollah se están deteriorando rápidamente, en el contexto de las tensiones regionales. “No nos mantendremos neutrales”, afirmó el secretario general del partido, Naïm Qassem, en referencia al riesgo de un enfrentamiento entre Teherán y Estados Unidos-Israel, así como a la posibilidad de una intervención militar contra el Estado judío. Ante la perspectiva de un posible conflicto regional — junto con la retirada israelí, el cese de las violaciones y la estabilización de la frontera sur — la cuestión de los detenidos libaneses en Israel es uno de los puntos centrales que ya se habían planteado en el diálogo posterior al alto el fuego del 27 de noviembre de 2023.
Según las autoridades, actualmente hay cerca de veinte libaneses prisioneros en Israel. La lista que se envió a la presidencia de la República incluye 23 personas: 3 fueron capturadas antes del conflicto con Hezbollah, 11 durante la guerra y 9 después del alto el fuego de noviembre de 2024. Entre ellas figuran presuntos combatientes, pero también varios civiles — un pastor, pescadores, obreros del aluminio — cuyo arresto es cuestionado por las organizaciones de derechos humanos. Todos se encontrarían detenidos sin juicio, tanto bajo el régimen de custodia administrativa como en el marco de investigaciones militares.
Un oficial libanés, bajo condición de anonimato, explicó que “los detenidos libaneses en Israel son víctimas de un sistema opaco”. Procedimientos jurídicos complejos, acceso limitado a abogados y familiares, lejanía geográfica y largos periodos sin noticias constituyen lo que muchos observadores describen como una estrategia de silencio institucional, que se utiliza como arma psicológica. Los corresponsales de los periódicos europeos hablan de un sistema carcelario “duro, frío y altamente codificado”, en el que la lógica de la seguridad prevalece sobre el individuo. El CICR afirma, por su parte, que no ha obtenido acceso a los lugares de detención en Israel a pesar de las reiteradas solicitudes, e Israel también se niega a proporcionar información sobre las condiciones o la ubicación de los prisioneros.
Prioridad de Aoun
En este contexto, el presidente de la República Joseph Aoun ha convertido el regreso de los prisioneros en “una prioridad”, a pesar de la campaña de Hezbollah que afirma que “no se está haciendo nada” por ellos. El jefe de Estado ha planteado la cuestión en diversas ocasiones, especialmente durante sus encuentros con el presidente del CICR y en sus intercambios diplomáticos en Nueva York. “Continúan los contactos para obtener su liberación”, aseguró a una delegación de la Asociación Libanesa de Prisioneros Liberados. El caso también está siendo monitoreado por el comité de supervisión del alto el fuego, del que forman parte el Líbano, Israel, Estados Unidos, Francia y la Fuerza Provisional de las Naciones Unidas para el Líbano (UNIFIL).
Sin embargo, una fuente del gobierno libanés, bajo condición de anonimato, lamenta la falta de cooperación de Israel. “La liberación de los prisioneros es una demanda central del Líbano, lo mismo que la retirada israelí y el cese de las agresiones. Pero hasta ahora Israel se ha mostrado completamente reticente a cooperar”, afirma. Hasta la fecha, el Estado judío solo ha proporcionado información sobre un único detenido, el capitán de la Armada Imad Amhaz, quien fue secuestrado en noviembre de 2024 en Batroun, en la costa norte de Beirut, por un comando israelí. La operación fue filmada por las cámaras de vigilancia. En una confesión filmada y difundida por el ejército israelí, Amhaz afirma ser miembro de Hezbollah, pero las declaraciones podrían haber sido extraídas bajo coacción.
La incertidumbre de las familias
Las familias de los detenidos viven en la incertidumbre. Gracias a la liberación de cuatro libaneses el 11 de marzo de 2025, como “gesto de buena voluntad” hacia el recién elegido presidente Aoun, fue posible obtener ciertos datos sobre la suerte de algunos de ellos. Uno de los detenidos liberados, Ahmad Chokor, confirmó que había coincidido con otros prisioneros libaneses en la cárcel de Ofer, en Cisjordania. Otros ex detenidos palestinos liberados en octubre del año pasado en el marco del alto el fuego entre Hamás e Israel también han contribuido a descorrer parcialmente el velo para algunas familias. A esta lista se suma la desaparición en la Bekaa, el 19 de diciembre del año pasado, de un ex oficial de Seguridad General, Ahmad Ali Chokr (homónimo del detenido liberado). Chokr es hermano de un militante de Hezbollah vinculado al caso del piloto israelí Ron Arad que desapareció en 1986 y ya ha sido dado por muerto porque probablemente fue atraído a una casa y secuestrado por el Mossad, con la complicidad de algunos libaneses. No se tienen noticias suyas y podría haber sido asesinado.
La Asociación Libanesa de Prisioneros informó que también se desconoce el paradero de otras 38 personas tras la azarosa guerra en apoyo de Hamás. “Podrían estar detenidos en Israel, haber sido asesinados o podrían haber retenido sus cuerpos”, explica a AsiaNews el presidente, Ahmad Taleb. Este dossier se inscribe en un contexto temporal de largo plazo. Tres nombres que se encuentran en la lista presidencial recuerdan la profundidad histórica de la controversia: Yehya Skaff, miembro de Fatah capturado en 1978 tras una operación cerca de Tel Aviv; Abdallah Alyan, secuestrado en su casa de Bayada en 1981; Mohammad Farran, capturado en 2005 frente a la costa de Naqoura. Las controversias sobre los detenidos libaneses, por tanto, podrían convertirse en un tema fundamental en las futuras negociaciones, no solo a nivel humanitario, sino también en el explosivo contexto geopolítico en el que la sombra de un conflicto regional no ha desaparecido del horizonte.
