Párroco de Alepo: situación ‘frágil e incierta’ tras los enfrentamientos entre kurdos y tropas del gobierno
Las milicias SDF han abandonado la ciudad tras el alto el fuego que puso fin a las jornadas de violentos enfrentamientos. Decenas de muertos, más de 100 heridos y 140 mil desplazados. P. Karakach: “Pedimos oraciones, solidaridad y ayuda” para que “la voz de Alepo no sea olvidada”. Maristas Azules: “Estamos traumatizados y angustiados”.
Alepo (AsiaNews) - “Pedimos vuestras oraciones, vuestra solidaridad, vuestro ayuda, y que la voz de Alepo no sea olvidada”. Con estas palabras concluye el testimonio que envió a AsiaNews el P. Bahjat Karakach, párroco de la iglesia de San Francisco de Asís en Alepo, quien no oculta fuertes temores y preocupaciones por la reciente escalada de violencia que ha vivido la metrópoli del norte del país. El sacerdote señala que “la situación sigue siendo frágil e incierta” a pesar de la “retirada de las milicias kurdas SDF [las Fuerzas Democráticas Sirias]” de la zona, en el marco del alto el fuego que se firmó con las autoridades de Damasco y "puso fin a la operación militar a las 9 de la mañana del 10 de enero”.
“Desde el 6 de enero - cuenta el párroco - la ciudad de Alepo ha sido escenario de violentos enfrentamientos en muchos barrios del norte” entre fuerzas del gobierno y milicias kurdas (y sus aliados internacionales), sobre todo en Sheikh Maqsoud, Ashrafieh y Bani Zaid. “Esta situación - prosigue el religioso - ha provocado el desplazamiento de miles de familias y la interrupción parcial de todos los servicios esenciales, y ha alimentado un clima de miedo e inestabilidad en la población civil, sobre todo entre los ancianos y los niños”.
En un contexto de grandes sufrimientos, la Iglesia - recuerda el p. Karakach - ha intentado “estar presente allí donde había dolor. El monasterio de Tierra Santa en Alepo - cuenta - ha abierto sus puertas a las familias de desplazados de todas las religiones y de toda condición, ofreciendo comida, refugio y artículos de primera necesidad”. Esa ayuda humanitaria “urgente” se brindó “sin ningun tipo de discriminación”.
El párroco recuerda que la población de Alepo está “agotada” por las “guerras, las masacres, los traumas recurrentes y la crisis interminable”. Después de tantos años de sufrimientos es “tiempo de vivir en paz”, de asegurar a los niños “el derecho a la esperanza en un futuro seguro”. Por eso, advierte, “grito con todas mis fuerzas: la esperanza está herida, pero sigue viva”. “Nosotros pedimos al Señor - concluye - que conceda la paz a esta tierra y el consuelo a los que sufren, y que infunda valor a todos para que elijan el amor por encima del terror”.
Ayer todos los combatientes de las SDF abandonaron la ciudad tras acordar una tregua con el gobierno central sirio mediada, entre otros, por Estados Unidos, poniendo fin a días de graves enfrentamientos que, según un balance provisorio, han dejado 24 muertos, 129 heridos y más de 140 mil desplazados. La reciente ola de violencia es una nueva señal de la inestabilidad del país árabe más de un año después del derrocamiento de Bashar al-Assad y el ascenso al poder de Ahmed al-Sharaa y los milicianos del HTS (Hayat Tahrir al-Sham). En este contexto, se encuentran en un punto muerto las negociaciones en curso desde hace meses para integrar a los kurdos en el ejército sirio, que han obtenido resultados extremadamente parciales.
Hace pocos días el P. Georges Sabe, de los Maristas Azules, publicó una “carta especial desde Alepo”, en la que describe el “infierno de la guerra” que se ha vivido en el barrio [Sheikh Maqsoud, rebautizado Jabal ed-Saydeh, la colina de Notre Dame] donde nacieron los Maristas. Esa zona ya había sido devastada por la guerra civil siria, recuerda el religioso, y después de un periodo de relativa calma “la situación entre las fuerzas kurdas y el ejército del gobierno ha ido deteriorándose progresivamente de nuevo”, con “momentos de fuerte tensión”. Alrededor del 6 de enero se produjeron los enfrentamientos más graves, con “escenas horribles” y personas “que vagaban por las calles sin saber a dónde ir, mientras el fuego de los cañones continuaba en forma incesante noche y día”.
“Las escuelas y las universidades, en plena temporada de exámenes semestrales, han cerrado por tiempo indefinido. La vida está paralizada. Un auténtico toque de queda - escribe el sacerdote - envuelve a la ciudad en el silencio y el miedo... Una noche oscura invade los corazones de los habitantes”. “Es un horror, como si 14 años de guerra, sanciones y terremotos - prosigue - no fueran suficientes. Como si esta ciudad estuviera maldita. Como si las calles de Alepo estuvieran sedientas de sangre... Como si el horror se multiplicara hasta el infinito. ¿Por qué Alepo y sus habitantes deben padecer semejante destino? ¿Hasta cuándo? ¿Cuándo se hará realidad el horizonte de la paz? Ya no tenemos fuerzas para resistir, ni resiliencia”. “¡Basta!, ya ha sido suficiente” concluye la carta, porque “nuestros nervios no pueden más: estamos traumatizados y angustiados”.
17/12/2016 13:14
07/10/2025 15:36
01/09/2021 15:28
24/10/2022 13:55
