29/05/2020, 16.02
IRAK
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Sacerdote iraquí: además de los contagios, el Covid-19 hunde la economía y reactiva el ISIS

Para el Padre Samir, el hambre corre el riesgo de ser “posiblemente peor” que el coronavirus. Jóvenes desocupados y familias sin recursos se convierten en el blanco del reclutamiento para la yihad. En el Kurdistán, clausuran nuevamente las iglesias después de un relajamiento parcial de las restricciones. Jóvenes víctimas cristianas en Bagdad, muertas por el coronavirus.

Erbil (AsiaNews) - El virus del hambre “arriesga ser tal vez peor” que el Covid-19 y hay un fuerte peligro de que la crisis económica desatada por el nuevo coronavirus “pueda alimentar la criminalidad y dar un nuevo impulso a los grupos terroristas”, es lo que cuenta a AsiaNews el Pbro. Samir Youssef, párroco de la diócesis de Amadiya, en el Kurdistán iraquí. Según él, puede haberse iniciado “el reclutamiento de jóvenes” que se han quedado sin empleo y que tampoco tienen perspectivas para el futuro. En tanto, el Estado Islámico (EI, ex ISIS) ha “recobrado fuerza en algunas zonas” del país, explotando “las debilidades económicas, sociales y políticas”, ya que “al disponer de dinero y de recursos” termina ejerciendo una fuerza de atracción hacia la yihad, la guerra santa. 

Los grupos extremistas, que van desde el ISIS a al-Qaeda, tanto en el Oriente Medio como en África o en cualquier otra parte del mundo “buscan una situación de debilidad”, social y económica, “para entrar y atacar”. Al mismo tiempo, las dificultades vinculadas al nuevo coronavirus han determinado una drástica caída en los recursos “para combatir el fundamentalismo” y esto ha favorecido nuevos atentados. No es casual, prosigue el Padre Samir, que “recientemente hayan asesinado a una decena de soldados en las inmediaciones de Kirkuk”, en el marco de un atentado perpetrado por “una célula local del ISIS”. 

El temor, advierte “no afecta solamente a Irak” y si hasta ahora el extremismo “estaba vinculado sobre todo al mundo sunita, ahora, en el contexto del enfrentamiento entre Irán y los Estados Unidos, surgen más realidades fundamentalistas en la galaxia chiíta”. Son milicias “que colocan blancos bajo su mira. Ante todo, a los grupos moderados dentro del mismo islam” y que representan “un peligro concreto”. 

El párroco de Enishke, uno de los beneficiarios de la campaña de AsiaNews “Adopta un cristiano de Mosul”, confirma los temores de un nuevo cierre del país en un intento por contener la propagación del virus. “Cuando regía el toque de queda - explica - aquí, en el Kurdistán iraquí, logramos contener los contagios. Con la reapertura están surgiendo nuevos casos, sobre todo vinculados con personas provenientes de Bagdad, donde se han constatado mayores focos”. Entre las víctimas también hay cristianos, como testimonia “la muerte de una enfermera cristiana de apenas 25 años, ayer, en la capital. Hace pocos días, otra muchacha, que formaba parte del coro de una parroquia de Bagdad, también falleció a causa del virus”. 

En el Kurdistán la situación anduvo mejor, a tal punto que las autoridades decretaron la reapertura de las actividades comerciales e inclusive de las  iglesias y de los lugares de culto, para las celebraciones. Ayer se dio marcha atrás, con el surgimiento de nuevos contagios en la región. “Con el relajamiento de las medidas de restricción - subraya el Padre Samir - esto era inevitable, en parte porque no todos acatan las medidas de contención de la pandemia, como la indicación de llevar mascarilla y respetar el distanciamiento social. Y luego, por los intercambios que se suceden entre Erbil y Bagdad: las comunicaciones entre Erbil y Dohuk están interrumpidas, pero a la capital se puede viajar sin restricciones. Ello ha causado nuevos contagios en las últimas horas, inclusive en Ankawa (4 de los 9 casos de Erbil), y en Dohuk, con siete casos”. 

A la emergencia sanitaria se suma el problema económico, que ha impactado en un contexto ya de por sí crítico a causa de años de guerras, violencia extremista y enfrentamientos internos. “La crisis - afirma el sacerdote caldeo - comienza a sentirse hondamente. El 60 % de las personas ha perdido el empleo, el gobierno se topa con dificultades cada vez mayores para entregar los salarios y hay familias que no reciben sus sueldos desde hace por lo menos dos meses. El derrumbe en los precios del petróleo, la principal  cuando no la única fuente de ingresos para Irak, ha sido un golpe tremendo y esto hace que surja de un modo más marcado” el error de haberse centrado exclusivamente en los ingresos provenientes del oro negro, “mientras que muchas fábricas fueron a la ruina con el correr de los años”.

La obra de asistencia y sostén de la Iglesia también ha sido afectada por la pandemia del nuevo coronavirus, ya que “por un tiempo, con los bancos cerrados, no han llegado ayudas. Ahora - explica el Padre Samir - podemos contar con las donaciones de alimentos, que hemos distribuido entre las familias más necesitadas”. El deseo es poder “hacer sentir nuestra cercanía, seguir siendo un punto de referencia para los más débiles, llevándoles el consuelo de Señor y la poca comida y los pocos artículos de primera necesidad que logramos reunir”. “El fondo del túnel -concluye - sigue siendo oscuro y aún no se sabe como salir de esto, no solo a nivel local, sino para todo el mundo, Después de dos meses de confinamiento y clausura, en el horizonte vislumbramos el tsunami que arriesga arrasar con la economía”.

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