Teherán recluta a menores para operaciones de policía y seguridad
Desde distintos lugares del país llegan relatos anónimos sobre el uso de niños en puestos de control o en actividades policiales. El régimen alimenta la propaganda bélica exhibiendo armas y equipos en las escuelas. Algunos lo interpretan como una señal “del colapso económico” de la República Islámica, pero otros hablan de los “esfuerzos” de los ayatolás por cultivar la ideología y la propaganda entre las generaciones más jóvenes.
Teherán (AsiaNews) - Niños con uniforme militar y provistos de equipos antidisturbios están siendo utilizados como guardias en puestos de control o en operaciones de seguridad propias del ejército y de la policía. También se está obligando a los menores a participar en iniciativas y programas de carácter bélico. La denuncia fue hecha por el sitio activista Iran International, que difundió testimonios y relatos de ciudadanos del interior de la República Islámica que piden mantener su identidad reservada por temor a represalias.
Las fuentes y denuncias provienen de diferentes provincias del país, pero todas coinciden en lo esencial y afirman que hay niños y adolescentes que participan en operaciones en puestos de control o manipulan armas durante las concentraciones patrocinadas por el Estado. Esta práctica existe desde hace mucho tiempo, pero se ha intensificado durante el último año de guerra (alternada con períodos de tregua) con Estados Unidos e Israel, a pesar de las convenciones internacionales —y del sentido común— que invitan a los gobiernos a mantener a los menores alejados de las actividades militares y policiales.
“La recesión, la inflación, la pobreza y las dificultades son generalizadas, y esto [los menores con uniforme] es un signo del colapso económico”, refirió al sitio activista una persona que vive en Fereydunkenar, en el norte de Irán. “Han instalado puestos de control con niños de 10 a 12 años —prosigue— y reúnen a la gente en las plazas de la ciudad con comida y dinero para demostrar fuerza”.
Una persona que vive en la provincia de Teherán describe la “creciente presencia” de menores en los puestos de control de Shahriar, en los alrededores de la capital. También están apareciendo imágenes de niños vestidos con uniformes de estilo militar que participan en concentraciones públicas en Irán. “En casi todos los puestos de control de Shahriar —afirma la fuente— hay menores de 16 años sosteniendo linternas. Es realmente absurdo”, continúa la fuente.
Los ciudadanos también describen eventos organizados por el Estado en los que se permite a los niños acceder a armas de fuego y a entrenamiento militar. Un habitante de Teherán relató que recientemente se había desplegado a algunos menores en puestos de control durante eventos públicos y que las autoridades también habían instalado puntos de distribución de té y refrigerios. Testimonios similares provienen de otras partes del país. “A la entrada de Bastak, en la provincia de Hormozgán, todas las noches entregan fusiles a los niños”, explicó un habitante de la zona. Otro ciudadano de Kelardasht, en la provincia de Mazandarán, informó haber visto que se enseñaba a los niños cómo manejar armas y municiones.
El empleo de menores en actividades militares y de seguridad tiene una larga historia y antecedentes bien conocidos en el pasado de la República Islámica, que nunca ha tenido reparos en utilizarlos incluso en zonas de guerra abierta. Durante las fases más sangrientas del conflicto entre Irán e Irak, los ayatolás enviaron a miles de adolescentes al frente y muchos de ellos murieron en operaciones militares. En las décadas posteriores, la instrucción de tipo militar continuó a través de programas escolares como las lecciones de “Preparación defensiva” y las actividades estudiantiles de los Basij, la milicia paramilitar.
Las organizaciones estudiantiles de los Basij y las secciones universitarias vinculadas a ellos operan desde hace años dentro de las instituciones educativas, reclutando jóvenes para estructuras relacionadas con el aparato de seguridad. Los defensores de derechos humanos sostienen que relacionar la educación formal con actividades militares y paramilitares conlleva el riesgo de “normalizar la violencia” y la “militarización” entre niños y adolescentes, en detrimento de una correcta enseñanza y de la protección de su desarrollo.
Irán es firmante de la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño, que obliga a los Estados a proteger a los niños de la participación en actividades militares y garantizar un entorno seguro para su desarrollo y educación. Sin embargo, en las últimas semanas, durante las fases más tensas del conflicto con Estados Unidos e Israel, los altos mandos de los Pasdarán habían afirmado que “a partir de los 12 años” es lícito enrolar a los menores para operaciones de apoyo logístico y relacionadas con la guerra. Estos testimonios anónimos de ciudadanos coinciden también con un aumento generalizado de la exposición pública de equipamiento militar en todo Irán, en una campaña destinada a exaltar la guerra.
En los últimos meses han circulado imágenes que muestran misiles, equipamiento militar, lanchas rápidas de la Guardia Revolucionaria y armas ligeras y pesadas expuestas en espacios públicos, escuelas, concentraciones organizadas por el Estado y programas de los medios de comunicación. Los defensores de los derechos de la infancia consideran que estas medidas son parte de un esfuerzo más amplio para “normalizar” la presencia de armas en la vida cotidiana de los niños y militarizar el espacio público. Por último, su creciente implicación en actividades organizadas por el gobierno, puestos de control y programas militares podría reflejar los “esfuerzos” dirigidos a “formar futuras generaciones de partidarios del régimen ideológicamente alineados”.
(Photo Credit: Iran International)
31/03/2021 11:01
01/09/2018 12:23
20/11/2019 10:35
