Tras las palabras de Trump, Lai reitera que Taiwán no renunciará a su libertad
El presidente taiwanés, Lai Ching-te, ha respondido a las declaraciones del mandatario estadounidense Donald Trump, quien, después de la cumbre con Xi Jinping en Beijing, afirmó que no está a favor de la independencia de nadie. En Taiwán crece la preocupación por un posible enfoque transaccional de Estados Unidos, y precisamente en esto se apoya Beijing para favorecer la reunificación política.
Taipei (AsiaNews) – Taiwán no provocará ningún conflicto, pero tampoco renunciará a su soberanía, reafirmó el presidente taiwanés, Lai Ching-te, tras las declaraciones del inquilino de la Casa Blanca, Donald Trump, después del encuentro con su homólogo chino, Xi Jinping, en Beijing.
Para China, la cuestión de Taiwán sigue siendo el tema más importante en las relaciones bilaterales con Washington, había declarado Xi, mientras que Trump, que había evitado mencionar a la isla durante la cumbre, comentó después a Fox News que no estaba a favor de la independencia de nadie. Para salvar la situación intervino luego el secretario de Estado, Marco Rubio, según el cual la política estadounidense sobre la isla no ha cambiado. El mismo Trump añadió después que no se han asumido compromisos específicos en un sentido u otro con respecto a Beijing.
En un comentario publicado en Facebook después de la cumbre, Lai reiteró la línea del gobierno de Taipei: "Taiwán, la República de China, es un Estado soberano, independiente y democrático". Y añadió que "no existe la llamada cuestión de la independencia de Taiwán" en el sentido en que Beijing lo plantea. El presidente subrayó que el futuro de la isla debe ser decidido por la voluntad del pueblo taiwanés.
Sin embargo, Lai también insistió en la necesidad de evitar una escalada: Taiwán no provocará ni intensificará el conflicto, pero tampoco renunciará a su soberanía ni a su modo de vida democrático y libre bajo presión externa. Taipei, añadió, sigue estando a favor de que se mantenga el statu quo en el Estrecho y de un diálogo con China basado en "la igualdad y la dignidad", pero rechaza cualquier forma de coerción.
A pesar de las declaraciones de Trump, Estados Unidos sigue siendo el principal proveedor de armas de la isla en virtud del Taiwán Relations Act. En diciembre, Washington había aprobado una venta por valor aproximado de 11.000 millones de dólares, una de las más cuantiosas de los últimos años, lo que provocó las protestas de Beijing. Pero después ha prevalecido el enfoque de la actual administración y muchos temen en Taiwán que el destino de la isla pueda decidirse por un acuerdo de tipo comercial. El propio Lai, en su declaración, especificó que "Taiwán no será sacrificado ni intercambiado".
En febrero, la administración Trump había condicionado los aranceles a las importaciones vinculadas a la industria de los semiconductores al nivel de las inversiones taiwanesas en Estados Unidos, en un intento de repatriar la producción de semiconductores. Para Taipei, este enfoque representa una amenaza para el "escudo de silicio" en el que había confiado hasta ahora. Al mismo tiempo, EE. UU. ha pedido a Taiwán que aumente el porcentaje del PIB destinado a su propia defensa hasta alcanzar el 10%, y está creciendo entre los taiwaneses la percepción de que no se puede confiar en Estados Unidos.
Todos estos factores juegan a favor de Xi Jinping, quien mientras tanto ha intensificado la presión, especialmente a nivel diplomático. El mes pasado, Cheng Li-wun, la líder del Kuomintang —que actualmente es un partido mucho más pro-chino que el Partido Progresista Democrático de Lai—, visitó China donde reivindicó los vínculos que unen a la isla con la madre patria e incluso sugirió que la identidad taiwanesa podría ser reintegrada en la nación china.
Muchos analistas consideran que Cheng también quiere evitar irritar a Beijing, al tiempo que busca cosechar un mayor consenso entre los ciudadanos taiwaneses de cara a las próximas elecciones de 2028, en las que desafiará directamente a Lai. Este último, por el contrario, debe hacer frente no solo a las amenazas chinas, sino también a una economía estancada, a excepción de los sectores relacionados con la producción de chips y la inteligencia artificial. En Taiwán, además, el costo de la vivienda es cada vez más alto, mientras que los salarios están estancados.
A casi dos años de su elección, persiste la incertidumbre: la oposición sigue teniendo el control del Parlamento (el Yuan Legislativo) y recientemente recortó en más de un tercio el presupuesto especial para el rearme propuesto por el ejecutivo. Al mismo tiempo, Beijing sigue haciendo todo lo posible para desacreditar a Lai. En los últimos días, el Global Times, órgano de prensa del Partido Comunista Chino, aprovechando el envión de las declaraciones de Trump, escribió: "Las fuerzas independentistas de Taiwán están cada vez más marginadas y se parecen cada vez más a un zapato que podría ser desechado de una patada en cualquier momento.
