13/05/2026, 17.30
CHINA - ESTADOS UNIDOS
Enviar a un amigo

Trump visita a Xi: ¿los disidentes estarán incluidos en las conversaciones junto con los CEO de las empresas?

El esperado viaje a Beijing —el primero de un presidente de Estados Unidos desde 2017— es la oportunidad para volver a poner el foco sobre la suerte de Jimmy Lai y tantos otros defensores de la libertad religiosa y los derechos humanos encarcelados en China. Incluyendo a los pastores de la Zion Church, cuyas familias, para mantener vivo el interés por ellos, están haciendo circular en las redes sociales chinas el Ichthys, el pez que utilizaban como símbolo de identificación los primeros cristianos durante las persecuciones.

 

Milán (AsiaNews/Agencias) - Donald Trump acaba de llegar a Beijing para la esperada cumbre con Xi Jinping, que comenzará mañana por la mañana. Lo acompaña —para dejar claro cuál es el objetivo principal del encuentro con el presidente chino— una delegación que reúne a los máximos ejecutivos de las mayores empresas globales con sede en Estados Unidos. Desde los colosos de la industria de los microchips, hoy crucial, hasta los grandes fondos de inversión, pasando por los CEO de Visa y Mastercard y los de Apple, Microsoft y Tesla. Los medios estadounidenses han intentado incluso calcular el número de ceros de la facturación conjunta de estas empresas, que arroja una cifra estratosférica.

Sin embargo, hay otros nombres que muchas voces de todo el mundo están tratando de incluir en la agenda de esta primera visita a China de un presidente de Estados Unidos desde 2017. Son los disidentes encarcelados en Hong Kong y China continental por sus batallas en defensa de la libertad. El nombre más conocido es el de Jimmy Lai, el editor católico de Hong Kong de quien tantas veces hemos hablado en AsiaNews. Ya cerca de los ochenta años, cumple en su celda los veinte años de prisión que le fueron impuestos por apoyar a los movimientos en favor de la democracia. El Washington Post publicó hoy un anuncio a página completa pidiendo su liberación. Pero en una carta abierta difundida en vísperas del viaje por el pastor Bob Fu —alma de China Aid en Estados Unidos, un movimiento de raíz evangélica que lucha por la libertad religiosa en China— aparecen también otros nombres significativos.

En primer lugar, el pastor John Cao, quien ya ha pasado siete años en prisión por su labor humanitaria en la frontera entre China y Myanmar y que, incluso después de cumplir su condena, no puede reunirse con su esposa e hijos en Estados Unidos. Luego está el abogado de derechos humanos Gao Zhisheng, a quien llaman la “conciencia de China”, desaparecido por la fuerza desde hace casi nueve años tras haber sido víctima de secuestros y torturas por parte de las autoridades, mientras su familia, que posee la ciudadanía estadounidense, sigue buscándolo.

Bob Fu cita asimismo el caso del Dr. Wang Bingzhang, de 78 años, residente permanente en Estados Unidos y Canadá y considerado un pionero del movimiento democrático chino en el exterior: fue secuestrado en 2002 en Vietnam y se encuentra detenido en China desde hace más de 24 años. También se menciona a Zhang Zhan, la activista y bloguera cristiana conocida por documentar los primeros días de la pandemia de covid-19 en Wuhan, quien, tras haber cumplido una primera condena, afronta ahora una nueva de otros cuatro años por sus actividades periodísticas.

Pero el tema que actualmente acapara la mayor atención en el mundo evangélico estadounidense es el de la Iglesia de Sión (Zion Church), que en octubre del año pasado fue víctima de la mayor redada de los últimos años llevada a cabo por las autoridades de Beijing, debido a sus actividades “independientes” respecto del Movimiento de las Tres Autonomías (el equivalente protestante de la Asociación Patriótica). Desde hace más de 200 días, un grupo de 18 personas entre pastores y fieles, encabezado por su fundador, el pastor Ezra Jin Mingri, se encuentra bajo arresto por haber violado las leyes sobre actividades religiosas, en particular las que imponen el control sobre todo el material religioso que se difunde a través de internet.

Precisamente en estos días, China Aid ha informado sobre un nuevo sistema ideado por las familias de los pastores de la Zion Church para mantener la atención sobre la suerte de sus allegados esquivando la censura: están haciendo circular el Ichthys, el antiguo “símbolo del pez” que utilizaban los cristianos para transmitir mensajes de paz y esperanza. “Dicen que las imágenes de mi padre, el pastor Jin Mingri, han sido bloqueadas en China”, cuenta su familia, que reside en Estados Unidos; por eso recurren al Ichthys, cuyas iniciales en griego componen la expresión “Jesucristo, Hijo de Dios, Salvador”, que los primeros cristianos utilizaban como señal secreta de reconocimiento mutuo. "En el difícil contexto actual de China —concluye la familia del pastor—, este sencillo símbolo encierra toda una profesión de fe y puede servir como vínculo silencioso y fuente de apoyo entre los creyentes, incluso en los momentos en que no es posible hablar abiertamente".

 

TAGs
Enviar a un amigo
Vista para imprimir
CLOSE X
Ver también
Cuatro años más de prisión para Zhang Zhan: «No guardo silencio por el Evangelio»
22/09/2025 13:25
Nuevo juicio contra Zhang Zhan, la bloguera cristiana que informó sobre Wuhan
24/03/2025 16:37
Encuentro Xi-Trump: la promesa de un mayor diálogo y una visita a China
08/04/2017 12:26
Beijing impone reglas para el clero en internet: prohíbe sermones, celebraciones o actividades educativas
16/09/2025 19:09
La muerte de Sor Jiang: un siglo de fidelidad al Evangelio en China
07/02/2023 14:47


Newsletter

Suscríbase a la newsletter de Asia News o cambie sus preferencias

Regístrese
“L’Asia: ecco il nostro comune compito per il terzo millennio!” - Giovanni Paolo II, da “Alzatevi, andiamo”