04/07/2022, 12.53
FILIPINAS
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Un obispo para los migrantes filipinos en el mundo

Más de 200 obispos, sacerdotes y laicos se reunieron en Tagaytay para la conclusión de la etapa nacional del Sínodo dispuesto por el Papa Francisco. Por su parte, la Conferencia Episcopal discute la propuesta de pedir al Vaticano que se instituya una "prelatura personal" para los 10 millones de filipinos que trabajan fuera del país.

 

Manila (AsiaNews) - El camino sinodal convocado por el Papa Francisco ha llegado a su etapa final en Filipinas: desde hoy y hasta el 7 de julio, 200 obispos, sacerdotes y delegados laicos de todas las diócesis se reúnen en Tagaytay, al sur de Manila, para el encuentro nacional donde se pondrán en común las reflexiones realizadas localmente y se elaborará la síntesis para enviar a Roma, en vistas de la Asamblea sinodal de los obispos de todo el mundo, que tendrá lugar en octubre de 2023.

En la apertura del encuentro Mons. Pablo Virgilio David, obispo de Kalookan y presidente de la Conferencia Episcopal, invitó a la Iglesia filipina a aprovechar la oportunidad del Sínodo para salir del Cenáculo y "abrir sus puertas", especialmente a los pobres y a los últimos. “Nuestro método para esta asamblea es mirar, escuchar y amar -dijo- una forma más evangélica de decir ver, juzgar y actuar. Durante este sínodo nos estamos tomando el tiempo para mirar de cerca y reconocer nuestros miedos, nuestras heridas y nuestras anteojeras, para escuchar con atención, seleccionando todas las voces discordantes que escuchamos para discernir aquellas que nos llevan a la paz, la alegría y la sanación. Identificaremos las puertas que hay que abrir para avanzar juntos por el camino del amor, el camino de Jesús, el camino de la cruz y de la resurrección”.

“Este sínodo - añadió Mons. David- nos ha permitido dar un nombre a todos los abismos o brechas que nos han mantenido separados en la sociedad tan desigual que hemos construido en este mundo moderno. La buena noticia es que las brechas que se describen como insalvables en la parábola de Abraham y el pobre Lázaro ahora pueden ser superadas por nuestro mayor constructor de puentes. Efectivamente, a través de su cruz, su pasión y su muerte, Jesús hizo de sí mismo 'un puente sobre las aguas turbulentas'. Por eso la Iglesia, tanto local como universal, es invitada a participar en la misión”.

Crear puentes capaces de acortar las distancias es uno de los objetivos que los obispos filipinos discutirán en su Asamblea plenaria, prevista para el 9 de julio, al terminar los trabajos de la Asamblea Sinodal. En efecto, tras dos años de estudio, se encuentra en agenda la propuesta de solicitar al Vaticano la creación de una "prelatura personal" para los migrantes filipinos en todo el mundo. Según esta hipótesis, a un obispo filipino se le encomendaría el cuidado pastoral de más de 10 millones de compatriotas (casi el 10% de la población total de Filipinas) que han abandonado el país para ir a trabajar a todos los rincones del mundo. Esta especial "diócesis sin fronteras" tendría su propio clero, debidamente formado, que acompañaría a los emigrantes filipinos en todo el mundo

Si los obispos deciden aprobar la propuesta y el Vaticano da su consentimiento, sería la primera institución de este tipo en la Iglesia Católica.

 

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