01/04/2021, 14.54
MYANMAR
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Card. Bo: que en esta Pascua resucite la democracia en Myanmar

de Card. Charles Maung Bo

Anticipo de la homilía de Pascua del Arzobispo de Rangún. La lucha de los jóvenes por su dignidad tiene al Dios de la justicia de su lado. La población y los soldados deben sepultar el oscuro período del golpe de Estado. Es importante elegir la vía no violenta para lograr un "nuevo Myanmar de paz y prosperidad".

Rangún (AsiaNews) – En un avance, el Card. Charles Maung Bo, arzobispo de Rangún, ha publicado su homilía para el próximo domingo de Pascua. Para el cardenal, el misterio de la muerte y resurrección de Jesús se mezcla con las luchas de la población contra el golpe de Estado y asegura que todo el dolor y el sufrimiento hallarán justicia. El card. Bo pide a todos -a la población y a los soldados- que "resuciten la democracia" y sepulten el oscuro periodo del golpe de Estado. Condena todos los asesinatos, las torturas y la violencia de la Junta militar, pero pide especialmente a los jóvenes que se mantengan en el camino de la no violencia: "Un nuevo Myanmar de paz y prosperidad resucitará de la tumba del odio y la oscuridad”. No es la primera vez que el arzobispo de Rangún se pronuncia sobre la crisis de su país, haciendo un llamamiento por la paz y condenando la violencia. Debido a su posición no-violenta, que muchos consideran demasiado "neutral" y amable con los generales, el purpurado suele ser el blanco de críticas de ciertos sectores de la población. A continuación, el texto de la homilía del Cardenal Bo. (traducido al español por AsiaNews).

 

Que la paz y la bendición de la Pascua, día de la resurrección de nuestro Señor Jesucristo, esté con vosotros y expulse todas las tinieblas de la muerte y la destrucción. Cristo ha resucitado, aleluya.

Sé que hoy es difícil decir Feliz Pascua en Myanmar.

La mayor fiesta de la Cristiandad tiene lugar en los días más tristes de la historia de Myanmar. Durante los dos últimos meses, nuestro pueblo ha vivido un auténtico Vía Crucis. Y hoy sigue estando en el Monte del Calvario. Cientos de personas fueron asesinadas. Un río de sangre corre por nuestra tierra sagrada. Jóvenes, ancianos e incluso niños fueron asesinados sin piedad. Son días oscuros. Miles de personas han sido arrestadas y llevadas a prisión. Miles huyen para evitar ser arrestados. Millones están sufriendo el hambre.

Para muchos es obvio preguntarse, como Job en la Biblia: ¿Dónde está Dios? ¿Por qué nuestro Dios parece habernos olvidado, Él, que había prometido no olvidarnos, aún cuando una madre se olvidase de nosotros? Son los interrogantes de personas heridas y debemos acompañarlas en su silencio lleno de sufrimiento. El acontecimiento de la resurrección es la memoria de la esperanza. ¿Qué sentido tiene esto para nosotros?

Esta Pascua debe marcar el inicio de un proceso de sanación de esta nación. Una nación herida puede encontrar consuelo en Cristo, que sufrió lo mismo que nosotros: fue torturado, maltratado y asesinado en la cruz por un poder arrogante. Se sintió abandonado por Dios, al igual que muchos de nuestros jóvenes de hoy, cuando gritó desde la cruz: Elí, Elí, ¿lama sabachthani? Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado? (Mateo 27:46). 

Pero Dios, en su Gloria, a través de la resurrección, le dio a Jesús la victoria. El mensaje de la cruz concluye con la gloria de la resurrección. El Imperio Romano que crucificó a Jesús ha pasado a ser una página de la historia. Pero Jesús, el Emmanuel, vive en el corazón de miles de millones de personas. Por ello, proclamamos con valentía el grito de batalla de los oprimidos:

Jesús ha resucitado, aleluya

En la vigilia del día de la Resurrección tenemos una gran lectura de la Escritura, que nos consuela: la primera lectura del libro del Génesis dice “hemos sido creados a imagen de Dios. Sí. Somos creados por Dios y de Dios. Dios nos ha dado la vida a través de su aliento. Nuestro valor infinito está atado a Dios. Todo el mundo es imagen de Dios. La guerra contra nuestros jóvenes, matándolos en las calles, es una guerra contra la dignidad humana.

Quien mate a un inocente [que pertenece a Dios] recibirá una respuesta de Dios. Ningún organismo internacional es tan poderoso como Dios. Recordemos a Caín, que mató a Abel. Dios le llama y le dice: La tierra empapada con la sangre de tu hermano clama a mí (Génesis 4:10). Sí, la sangre inocente clamará a Dios por generaciones, hasta que se haga justicia. Lo que se ha perpetrado contra las personas no permanece oculto ni en silencio. Dios tiene sus tiempos. No sólo es el Dios del amor, sino también Dios de la justicia. Defiende a los más vulnerables.

La segunda lectura del libro del Éxodo es aún más poderosa. En Egipto, los judíos, que sufren como esclavos, buscan la libertad y la tierra prometida. Con Moisés, comienzan a luchar contra el Faraón. El libro del Éxodo es un ejemplo reconfortante para todos los que luchan por la justicia y la dignidad humana. Cuando la gente lucha por la justicia, Dios se pone del lado de los oprimidos y derriba a cualquier faraón arrogante. La historia se repite, porque Dios es el Dios vivo y nunca olvida a su pueblo. No abandonemos la esperanza. Toda lucha del pueblo triunfará en la justicia, ese es el mensaje del Éxodo. Así que, a pesar de todos los obstáculos, los miedos, las ansiedades sobre el Covid y el golpe de Estado, elevemos confiados el grito de batalla:

Jesús ha resucitado, aleluya.

En la segunda lectura, de la Carta a los Romanos, San Pablo consuela a los que han sido crucificados injustamente. Hombres y mujeres, 500 compatriotas nuestros han sido crucificados. Lo sabemos por los datos de los dos últimos meses; Myanmar ha vivido un auténtico Vía Crucis. Tortura, abusos, asesinatos despiadados en el calvario del siglo XXI. A medida que la brutalidad se extiende por todas partes, también aparecen la depresión y la pérdida de la fe.

San Pablo nos consuela: Los que han luchado por la dignidad de los demás no morirán nunca. Viven en la historia. Él dice: Si hemos muerto con Cristo, creamos que también viviremos con él. La cruz culminó con la resurrección. Ha comenzado una nueva era. Aquellos que torturaron a Cristo, que querían su sangre, que lo crucificaron, serán arrojados al basurero de la historia. Jesús es el centro de la historia. Tengan valor. El Vía Crucis de Myanmar nunca será en vano. Terminará con la resurrección de la libertad, la democracia, la paz y la prosperidad para todos. Con esta esperanza, bailemos con alegría y proclamemos a todos los poderes de la oscuridad:

Jesús ha resucitado: aleluya - ¡Myanmar resucitará una vez más!

El evangelio de hoy retrata la gloriosa escena de la resurrección. Tres mujeres van al sepulcro para ungir el cuerpo de Jesús. No lo encuentran a él, pero sí a un joven. Sí. Nos recuerda lo que ocurre entre nosotros. Mujeres y jóvenes en Myanmar. Se vacían las tumbas. Su mensaje es la resurrección, un mundo nuevo.

Las mujeres del sepulcro recibieron un mensaje de esperanza. El mensaje que proviene de nuestras tumbas no es de venganza, violencia o desesperación: es de esperanza. Se trata de la victoria de la luz sobre las tinieblas. La victoria del bien sobre el mal. Compatriotas, hombres y mujeres, créanme: es de las tumbas de donde salen las grandes noticias:

¡No tengan miedo! Busquen a Jesús de Nazaret, el Crucificado.

Él ha resucitado. Cantemos el Aleluya

¿Cuál es el mensaje de Pascua para Myanmar hoy? Me arriesgo a aplicar el mensaje de Pascua a todos: es para los jóvenes, los militares, la sociedad civil, los grupos étnicos y los grupos religiosos. La Resurrección tiene dos poderosos símbolos:

La tumba vacía, abierta.

Un Jesús torturado y crucificado que resucita en la gloria, destruyendo las tinieblas.

Estos son los dos mensajes de Pascua para mi querido Myanmar.

  1. Que se abran todas las tumbas. La situación de nuestra nación en los últimos dos años es triste. Durante el Covid enterramos a más de 3.000 personas. En el golpe de Estado enterramos a más de 500 personas. El golpe es una catástrofe arrolladora. Los sueños de nuestro pueblo se han convertido en pesadillas. Hemos sufrido durante 70 años. Pensábamos que la democracia era la luz, como en la profecía de Isaías que decía: ¡el pueblo que caminaba en tinieblas ha visto la luz! Resucitemos los sueños de democracia que han sido enterrados en las tumbas de la opresión durante los últimos dos meses.

  2. El mensaje de la Resurrección: Vemos cuatro elementos contextuales de la Resurrección.

(a) Resucitemos la situación anterior al golpe del primero de febrero. Que resucite la democracia. Que el golpe termine cuanto antes. El mundo no lo ha aceptado. Ninguna opresión puede empujar al pueblo a aceptarla.

b) Resucitar el gobierno civil, que fue abortado y sepultado; que el ejército vuelva a los cuarteles, respetando el veredicto del pueblo, y sin atacar ni matar a los ciudadanos de Myanmar.

c) Que todo el odio entre grupos étnicos y religiosos sea sepultado para siempre. Que de las tumbas del odio histórico surja un nuevo Myanmar de paz, de inclusión, que vele por las personas vulnerables. Que todos los ciudadanos participen del poder y de los recursos.

d) En las tumbas vacías y abiertas, enterremos las 7 décadas de totalitarismo. Y pongamos un epitafio final y definitivo en la tumba. Pido urgentemente a todos los gobernantes: si Jesús, el pobre hijo del carpintero, sobrevivió al Imperio Romano, la lucha de nuestro pueblo sobrevivirá más allá de sus tumbas.

Estos son los mensajes de la Pascua para los que están en el poder.

Para los que protestan, la fiesta de la resurrección, la Pascua, tiene un mensaje muy fuerte. Quiero expresar un mensaje de paz y reconciliación, aunque dude. Sé que puedo ser impopular. Pero sigo a la Madre Teresa que decía: no estamos llamados a ser populares, sino a ser fieles. No soy un político; soy un líder religioso; soy un discípulo de Jesús. Mi mensaje viene de Jesús, que a pesar de todas las torturas y el dolor que recibió en el camino a la Cruz, con magnanimidad, desde lo alto de la Cruz pudo decir a sus torturadores: Padre perdónalos, porque no saben lo que hacen (Lucas 23:34).

Sí, esto provoca ira, especialmente entre los jóvenes. Cuando hay emociones desenfrenadas, como en una montaña rusa, el ser humano busca la venganza. Eso es comprensible. El método de Jesús es diferente. Así es como Jesús nos reconcilió y salvó: por un solo medio, por su Cruz; pasión, muerte y resurrección. San Pablo es claro: "Predicamos a Cristo crucificado, escándalo para los judíos y locura para los paganos” (1 Corintios 1,23).

El mensaje de la Biblia es sencillo: la reconciliación. Humaniza a tu enemigo. Dale el beneficio del amor. En un glorioso verso, la Biblia dice:

Dios amó tanto al mundo que envió a su hijo..,

no para condenarlo, sino para redimirlo y reconciliarlo.

Como dice San Pablo: "Fue Dios en Cristo quien reconcilió al mundo consigo mismo" (2 Corintios 5, 19): el mundo no puede ser redimido por la violencia, sino sólo por el amor redentor.

La juventud de Myanmar debe adoptar la no violencia, incluso como estrategia. En el siglo XX, triunfaron más las luchas no violentas que las violentas. Atraen a un gran número de personas. Se ganan la admiración del mundo. El mensaje de la Cruz es también que tu enemigo necesita ser liberado de su propio odio, así como tú buscas liberarte de su brutal opresión. Las personas necesitan afirmar este mensaje de resistencia de la Cruz.

Hasta ahora, la lucha ha recibido un enorme apoyo de todos los hombres y mujeres de buena voluntad. Los jóvenes han demostrado al mundo que, cuando el Mal domina, hay que resistirse a él aún cuando se arriesgue la vida en ello.  En una conmovedora expresión de humanidad, los que murieron jóvenes han dado sus cuerpos y su sangre por el futuro de los demás, avergonzando a los cobardes que celebran cada asesinato.

Ustedes provocan admiración. Este es el camino que deben seguir. Si no te gustan los métodos que utiliza el enemigo, no puedes justificarte adoptando sus mismos métodos para resistirte a él. La oscuridad no puede ser borrada por la oscuridad, sino sólo por la luz. El odio no se puede disipar con el odio, sino sólo con el amor. La lucha de ustedes no es sólo por la democracia, sino por la humanidad. Mientras luchan, también comprenden los límites propios: en el pasado, nuestra humanidad hibernaba cuando las minorías étnicas y religiosas sufrían. Esta lucha ha despertado altas olas de humanidad y amistad entre las personas.

Por lo tanto, adopten métodos no violentos. No mueran innecesariamente. Si ustedes viven más tiempo, la democracia se fortalecerá y el mal se debilitará. El enemigo sólo conoce un lenguaje: la violencia despiadada. Acallen ese lenguaje. El enemigo quiere arrastrarlos a su guarida de violencia, donde es fuerte. Tiene que denegar esta ventaja. Desafiarlo con amor, desafiarlo con humanidad. Este era el mensaje de la Cruz. Y ese es el destino de esta nación. Que un nuevo Myanmar de paz y prosperidad resucite de la tumba del odio y la oscuridad.

Todos nosotros, los jóvenes, la sociedad civil, las comunidades étnicas, todas las religiones, unámonos y celebremos juntos la Pascua de nuestro Myanmar resucitado. ¡En ese Myanmar Cristo ha resucitado! ¡Alegrémonos!

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