18/03/2016, 15.55
YEMEN

El martirio de las hermanas en Yemen en la narración de sor Sally, la única sobreviviente

La superiora de la comunidad de Aden confió a una co-hermana las dramáticas fases del asalto a la casa de cura para ancianos y discapacitados. Las hermanas murieron por la “fidelidad” a su misión, estando listas para “recibir al esposo”. Un sacrificio de sangre en la esperanza que sea “brote de paz para Medio oriente y para que sirva para frenar al Isis”. La carta autógrafa (PDF).

Aden (AsiaNews)- “A causa de su fidelidad, ellas estaban en el lugar justo y en el momento justo, preparadas para recibir al su esposo”. Con estas palabras, Sor Rio describió el sacrificio de sus co-hermanas Misioneras de le caridad masacradas en Aden, en Yemen el 4 de marzo pasado por “motivos religiosos”. La religiosa recibió el dramático testimonio de sor Sally, superiora de la casa para ancianos y discapacitados, teatro del ataque de los milicianos del Estado islámico (EI). Única sobreviviente, sor Sally confió a una co-hermana sor Rio la narración del ataque, las violencias de los milicianos, las violencias realizadas a causa de la fe.

La narración fue transcripto en un segundo momento por una tercera religiosa, sor Adriana, que difundió el texto (que encontrarán publicado en esta página) entre las varias comunidades religiosas de los EEUU. En los días pasados mons. Edward Rice, obispo auxiliar de la arquidiócesis de Saint Louis, citó diversos párrafos de la dramática narración de sor Rio, elogiando el sacrificio realizado por las hermanas por la fe y su servicio hacia los otros. Un servicio que refleja el carisma de la fundadora de la congregación, Madre Teresa de Calcuta.

A continuación la dramática narración de la mañana del ataque, recogido por las hermanas de la Caridad y publicado en el National Catholic Register. Traducción a cargo de AsiaNews:

Como todas las mañanas, las hermanas asistieron a misa y luego desayunaron. Según las costumbres, el sacerdote permaneció en la capilla  rezando y luego comenzo a preparar las cosas que quedaron pendientes en ese lugar.

A las ocho de la mañana, las hermanas rezaron el apostolado de la oración según las intenciones y luego fueron hacia la casa.

A las ocho y treinta un grupo de milicianos del Estado islámico, vestidos de azul irrumpieron, matando a un guardia y al chofer.

Cinco jóvenes etíopes, de religión cristiana, han comenzado a correr hacia donde estaban las hermanas, para decirles que los miembros del Isis habían irrumpido y que estaban allí para matarlas. Los cinco fueron asesinados uno  detrás del otro. Los milicianos los ataron a los árboles, les dispararon a la cabeza y luego les rompieron el cráneo a golpes.

Las hermanas comenzaron a correr, de a dos, hacia diversas direcciones al interior de la estructura y en ese momento había varios huéspedes, hombres y mujeres. Cuatro mujeres que trabajaban en el complejo empezaron a gritar: ¡No maten a las hermanas! ¡No maten a las hermanas! Una de ellas fue cocinera por quince años en el centro. Los milicianos las han asesinado también a ellas.

Ellos han tomado primero a sor Judith y a sor Reginette, las han atado y les dispararon a la cabeza y les han roto el cráneo. Mientras las hermanas corrían en diversas direcciones al interior del convento para tratar de advertir al p. Tom.  

En un segundo memento han capturado a sor Marguerite y a sor Anselm, las han atado y les dispararon a la cabeza y después las sepultaron en la arena.

Mientras tanto la superiora, si bien lo intentó no logró llegar al convento. No se sabía cuántos hombres del Isis había en la estructura.

Vi a todas las co-hermanas y a los ayudantes asesinados. Los milicianos del Isis querían ingresar al convento, por esto la hermana se ocultó en la cámara frigorífica, porque en ese momento la puerta estaba abierta. Había miembros del Isis por todos lados buscando a la superiora, porque sabían que las hermanas presentes en la casa eran cinco. Entraron al menos tres veces en la celda frigorífica. Sor Sally no se había escondida, permaneció de pie detrás de la puerta y ellos no la vieron. Esto es un verdadero milagro.

Mientras tanto, en el convento, el p. Tom sintiendo los gritos consumió todas las hostias consagradas. Él no tuvo tiempo de consumir la hostia más grande y tiró el aceite de la lámpara tirándolo al agua.

Un vecino vio a los asaltantes, empujar al p. Tom dentro del automóvil de ellos. Y de él no se encontró más ninguna huella. Todo material sagrado y los objetos de carácter religioso los tiraron al suelo y los destruyeron- la estatua de la Virgen, el altar, el tabernáculo, el crucifijo, el ambón, los libros de oraciones y las biblias, completamente destruidos.

Entre la 10 y las 10.15, los milicianos del Estado islámico concluyeron su ataque y se fueron.

Sor Sally fue a recoger los cuerpos de sus co-hermanas y las puso a todas juntas. Luego visitó a los pacientes y huéspedes, uno por uno para verificar que estuviesen bien. Y todos estaban saldos y salvos. Ninguno estaba herido.

Uno de los hijos de la cocinera (asesinada en el asalto) la estaba llamando a su celular. Desde el momento que no tenía respuesta, él llamó a la policía y con los agentes fue al complejo, donde se les presentó la escena de la masacre. La policía y el hijo llegaron hacia las 10,30 de la mañana.

La policía trató de llevarse a sor Sally, pero ella se opuso decididamente, diciendo que no habría abandonado a estas personas que lloraban. “No nos abandone, quédate con nosotros”, gritaban los huéspedes de la estructura. No obstante, la policía se la llevó por la fuerza porque los milicianos sabían que los milicianos del EI sabían que al interior de la casa eran cinco las hermanas y que no se detendrían hasta matarla también a ella. Por esto, al final han aceptado el hecho y se fueron. Tomó un recambio de hábitos y los cuerpos de las co-hermanas, la policía las llevó hasta un hospital cercano dirigido por los “Médicos sin fronteras”, al interior del cual hallaron protección. Dado que no había espacio suficiente en la cámara mortuoria del hospital, la policía llevó los cadáveres a una estructura más grande.

Sor Sally le dijo a sor Rio que estaba triste porque se había quedado sola y no pudo morir con sus co-hermanas. Sor Rio le respondió que Dios la quiso como testigo, para que refiriese sobre la masacre y agregó: ¿Quién habría encontrado los cuerpos de las hermanas y quién habría podido contar lo que había sucedido? Dios quería que lo supiésemos”.

El secretario particular del Papa Francisco contactó diversas veces a las autoridades de Yemen, al menos una vez por semana para saber sobre la condición de las hermanas y para hacerles saber sobre su cercanía. Hoy, el secretario del Papa envió un mensaje: “Quiero agradecerles, pequeñas misioneras de la Caridad, hoy mártires”. Él también agregó que ofrece las cuarenta horas de oración que inician el primer viernes del mes.

Sor Sally narró a sor Rio que el p. Tom, les decía todos los días: “Estamos preparados para el martirio”.

Sor Judith: han tratado en todos los modos de hacerles terminar sus estudios de primer nivel, pero no lograron sacarla de Yemen.

Sor Reginette: para ella estaba previstos cursos de primer nivel, pero no fue posible llevarla. Dios quería que permanecieran allí.

Aden es la capital portuaria y rica. Aden quería crearse una propia autonomía estatal y administraba, por esto favorecieron el ingreso de los milicianos del Isis para combatir contra las autoridades de Yemen. Es por esto que el Isis venció en Aden. Este es el resultado de la guerra del año pasado, con todos esos bombardeos. Han ganado, así terminó, pero el Isis no se irá. Ellos quieren apoderarse del poder y erradicar la presencia cristiana. Ellos no han matado a las hermanas en el contexto de la guerra, porque no tenían ningún interés político en perder tiempo con ellas. Pero hoy, que son la única presencia cristiana, el Isis quiere deshacerse de toda mínima huella o presencia de cristiandad. Es por esto que las hermanas son verdaderas mártires, porque murieron por el sólo hecho de ser cristianas. Habrían podido morir durante la guerra, pero Dios quiso que fuese así, para que resultase claro que ellas son mártires por la fe.

Sor Rio cuenta que sor Sally se dejó ir, se abandonó en las manos de Dios. La policía trató de sacarla de ahí, porque los milicianos estarán tras ella hasta que no lograran matar. Se abandonó y le dijo a sor Rio que Dios haga de ella lo que quiera. Dijo que los otros musulmanes las trataban con respeto. Dijo también que recen para la sangre de ellas sea un brote de paz para Medio Oriente y para que sirva para detener al Isis.

También agregó que si han raptado al p. Tom (del cual no se tienen noticias ciertas a distancia de dos semanas después del ataque, ndr) esperar un par de días y que luego pedirían casi seguramente un rescate en dinero para liberarlo o a condición que se libere a un grupo de milicianos detenidos en la prisión.

Sor Rio dijo que eran tan fieles, que por esto el Isis sabía muy bien cuando irse y cuando irrumpir. Es a causa de su fidelidad, que ellas fueron encontradas en el lugar justo y en el momento justo y las encontraron listas para recibir al esposo.

Sor Adriana considera que el haberles roto el cráneo podría tener una relación malvada con el pasaje bíblico “y Ella aplastará la cabeza de la serpiente”, en signo de desprecio o como señal ulterior de su maldad.

A continuación los nombres correctos de las hermanas:

Sor M. Sally, MC (Superiora, la única sobreviviente de la masacre)

Sor M, Anselm, MC.(Bihar, India)

Sor M. Marguerite, MC (Rwanda)

Sor M. Judith, MC (Kenya)

Sor M. Reginette, MC (Rwanda)

 

 


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