08/03/2016, 19.03
INDIA
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Niñas-novias son salvadas en las escuelas Don Bosco en India

El P. M C George Menamparampil interviene hoy en el simposio "Voces de Fe", organizado en el Vaticano por Fidel Götz Foundation y el Servicio Jesuita a los Refugiados. AsiaNews habla de la labor de los educadores salesianos para salvar a los niños de la calle, del trabajo infantil, los matrimonios precoces. Las historias de cuatro mujeres condenadas por las familias a llegar a ser esposas a una edad temprana, pero salvados por el trabajo de los Salesianos.

Roma (AsiaNews) - Cada año los Salesianos de Don Bosco salvan a cientos de niñas del matrimonio precoz y un destino de esclavitud doméstica. Lo informa a AsiaNews. El p. M C George Menamparampil, coordinador nacional de la escuela Don Bosco en la India, en una entrevista en el marco del simposio "Voces de Fe", organizado por Fidel Götz Foundation y el Servicio Jesuita a Refugiados en el Vaticano, con ocasión del Día Internacional de la Mujer. El cura habla de la importancia de la educación católica en la India, centrada especialmente en las mujeres, los niños y las tribales pobres, "que sin nosotros nunca tendrían la oportunidad de mejorar sus vidas".

El sacerdote nació en Kerala, pero en los últimos 48 años ha dedicado su vida al servicio de los desfavorecidos de las comunidades tribales en la parte noreste del país. En cuanto a la situación de la mujer, informa que cada año 15 millones de niñas son constreñidas a matrimonios forzados. Este es también el caso de la India, donde está prohibido por la ley, pero las tradiciones hindúes "los consideran algo ‘normal’. Los padres no saben qué hacer con las chicas de la casa, prefieren darlas en matrimonio. Además, existe una obligación básica para los padres hindúes de casar a su hija antes de su muerte".

Se cuenta la historia de cuatro chicas salvados de los institutos salesianos, entre los cientos que cada año reciben ayuda. Todos ellos provienen de familias pobres o tribal, tienen un historial de violencia, de abuso, de sufrimiento y, finalmente, el renacimiento. Rupa Khatun, de 18 años, perdió a su madre cuando era joven y su padre es un alcohólico: en lugar de enviarla a la escuela, y a sus hermanos, gastaba el dinero bebiendo. Cuando su madre murió, él llevó a la niña a un lugar con sólo hombres y la abandonó en medio de ellos. Rupa, ahora de 17 años de edad, en ese momento tenía 7 años de edad, pero logró escapar.

Otra historia de discriminación y violencia contra las mujeres es la de Chiquita, de Andhra Pradesh, se casó a los 15 años, a instancias de la familia. Ella logró escapar después de un mes de matrimonio y contó su historia a una ONG, que la ha llevado a un instituto de las Hermanas Salesianas. "Su sueño es trabajar en el banco", dijo el P. Menamparampil, "y cuidar de la madre que sufre de problemas mentales". Kanchan Kumari Sao tiene dos sueños: la construcción de una casa sola y abrir una empresa constructora. Para el primer objetivo "está en camino ya gracias al DBSERI (Don Bosco Self-Employment Research Institute), fue capaz de asistir a un curso de formación para la ingeniería de la construcción y el mejor uso de sus capacidades". Para su afirmación fue fundamental la figura paterna, "el héroe de su vida", que se negó a dar a su hija en matrimonio, prefiriendo en su lugar un curso de formación.

En el caso de Deepika Samkuru (no es su nombre real), - la última historia que cuenta – ha sido, en cambio, la familia de origen que la ha empujado varias veces al matrimonio, sin éxito, desde que tenía 15 años de edad. La chica, que ahora tiene 22 años, ha sido víctima de violencia doméstica por el padre de todos los familiares: segregada en la casa, le han golpeado la cabeza contra la pared hasta sacarle sangre porque se había negado el tercer pretendiente. Las hermanas tampoco entienden su elección, incluso uno de ellos se ha "convertido en una abuela de 30 años", exclama el p. Menamparampil.

El sacerdote concluye refiriéndose a la situación actual de las cuatro chicas salvadas. La primera, Rupa, durante la huida se encontró con una señora que la llevó a la comisaría, desde donde fue trasladado a un Ashalayam (Casa de la Esperanza) de Don Bosco. Hoy ella quiere ser un maestro para contar su historia y para ser "un ejemplo de lo que no debería ocurrir." Chiquita asistió a la undécima clase en un colegio de monjas, y quieren continuar sus estudios. Kanchan Kumari Sao comenzó a trabajar en la construcción. Finalmente, Samkuru Deepika ha logrado alejarse de la familia-prisión y llegó a Navajeevan Bala Bhavan (Casa de los Niños de Don Bosco para darles nueva vida) de Vijayawada. Desde hace años no ve ningún familiar.

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