21/12/2017, 13.19
VATICANO
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Papa a la Curia, en un espíritu de servicio superar las intrigas y los peligrosos traidores

En la reunión tradicional para el intercambio de felicitaciones navideñas, Francesco vuelve a denunciar los "pequeños círculos" y la "autorreferencialidad". Y la gente que cuando es "delicadamente apartadas se auto-declaran equivocadamente mártires del sistema, del ‘Papa desinformado’, de la ‘vieja guardia’…, en vez de entonar el ‘mea culpa’."

Ciudad del Vaticano (AsiaNews) - La Curia Romana es y debe ser "de servicio" para el ministerio del Papa y luego a la Iglesia universal, en una lógica "diáconal". Por consiguiente, debe superar “la desequilibrada y degenerada lógica de las intrigas o de los pequeños grupos” que "lleva a la 'autoreferencialidad’ y el "peligro" representado por "traidores de la confianza" o los "especuladores de la maternidad de la Iglesia", personas que “no comprendiendo la elevación de su responsabilidad", "cuando son delicadamente apartadas se auto-declaran equivocadamente mártires del sistema, del ‘Papa desinformado’, de la ‘vieja guardia’…, en vez de entonar el ‘mea culpa’.".

El intercambio de felicitaciones navideñas entre el Papa y la Curia Romana es para Francisco la oportunidad para afirmar los principios y los puntos esenciales de la reforma de la estructura central de la Santa Sede (especialmente en el 2016) o para indicar la "enfermedad" de los cuales sufren algunos que le sirven (especialmente en el 2014).

Este año, "quiero compartir con vosotros algunas reflexiones sobre la realidad de la Curia ad extra, es decir, sobre la relación de la Curia con las naciones, con las Iglesias particulares, con las Iglesias orientales, con el diálogo ecuménico, con el judaísmo, con el islam y las demás religiones, es decir, con el mundo exterior."

Reflexiones, agregó, que "se apoyan ciertamente sobre los principios básicos y canónicos de la Curia, sobre la misma historia de la Curia, pero también sobre la visión personal que he procurado compartir con vosotros en los discursos de los últimos años, en el contexto de la reforma que se está realizando.” Reforma difícil "porque la curia es una institución antigua, compleja, venerable, compuesta de hombres que provienen de muy distintas culturas, lenguas y construcciones mentales y que, de una manera estructural y desde siempre, está ligada a la función primacial del Obispo de Roma en la Iglesia, esto es, al oficio ‘sacro’ querido por el mismo Cristo Señor en bien del cuerpo de la Iglesia en su conjunto (ad bonum totius corporis).

La universalidad del servicio de la Curia, así pues, " proviene y brota de la catolicidad del Ministerio petrino" y por esto Francisco ha utilizado en el pasado el término “primado diaconal”, "remitiendo inmediatamente a la amada imagen de san Gregorio Magno del Servus servorum Dei. Esta definición, en su dimensión cristológica, es sobre todo expresión de la firme voluntad de imitar a Cristo, quien asumió la forma de siervo”. “Esa misma actitud diaconal ha de caracterizar también a todos los que, de varias maneras, trabajan en el ámbito de la Curia romana.”

La referencia a la "diaconía ministerial" llevó a Francisco a recordar "un texto antiguo en el Didascalia Apostolorum, que afirma:  «el diácono es el oído y la boca del obispo, su corazón y su alma», porque a esta concordia está vinculada la comunión, la armonía y la paz en la Iglesia". Y "San Ignacio de Loyola ha recurrido a los sentidos en la contemplación de los Misterios de Cristo y de la verdad".

"Esto es muy importante si se quiere superar la desequilibrada y degenerada lógica de las intrigas o de los pequeños grupos que en realidad representan —a pesar de sus justificaciones y buenas intenciones— un cáncer que lleva a la autorreferencialidad, que se infiltra también en los organismos eclesiásticos en cuanto tales y, en particular, en las personas que trabajan en ellos. Cuando sucede esto, entonces se pierde la alegría del Evangelio, la alegría de comunicar a Cristo y de estar en comunión con él; se pierde la generosidad de nuestra consagración (cf. Hch 20,35 y 2 Co 9,7).

Permitidme que diga dos palabras sobre otro peligro, que es el de los traidores de la confianza o los que se aprovechan de la maternidad de la Iglesia, es decir de las personas que han sido seleccionadas con cuidado para dar mayor vigor al cuerpo y a la reforma, pero —al no comprender la importancia de sus responsabilidades— se dejan corromper por la ambición o la vanagloria, y cuando son delicadamente apartadas se auto-declaran equivocadamente mártires del sistema, del ‘Papa desinformado’, de la ‘vieja guardia’…, en vez de entonar el ‘mea culpa’. Junto a estas personas hay otras que siguen trabajando en la Curia, a las que se les da el tiempo para retomar el justo camino, con la esperanza de que encuentren en la paciencia de la Iglesia una ocasión para convertirse y no para aprovecharse. Esto ciertamente sin olvidar la inmensa mayoría de personas fieles que allí trabajan con admirable compromiso, fidelidad, competencia, dedicación y también con tanta santidad."

El Papa luego procedió a examinar "genéricamente" el trabajo de la Curia "ad extra", es decir, al exterior, ya que es "realmente muy grande".

La Curia y la relación con las naciones

“En este sector juega un papel fundamental la Diplomacia Vaticana que busca sincera y constantemente el que la Santa Sede sea un constructor de puentes, de paz y de diálogo entre las naciones. Y siendo una Diplomacia al servicio de la humanidad y del hombre, de mano tendida y de puerta abierta, se compromete a escuchar, a comprender, a ayudar, a plantear y a intervenir rápida y respetuosamente en cualquier situación para acortar distancias y para entablar confianza. El único interés de la Diplomacia Vaticana es estar libre de cualquier interés mundano o material.

La Santa Sede está presente en la escena mundial para colaborar con todas las personas y las naciones de buena voluntad y para repetir constantemente la importancia de proteger nuestra casa común frente a cualquier egoísmo destructivo; para afirmar que las guerras traen sólo muerte y destrucción; para sacar del pasado las lecciones necesarias que nos ayudan a vivir mejor el presente, a construir sólidamente el futuro y salvaguardarlo para las nuevas generaciones".

La Curia y las Iglesias particulares

"La relación que une la Curia a las diócesis y a las eparquías es de máxima importancia. Estas encuentran en la Curia romana el apoyo y el soporte necesario. Es una relación que se basa en la colaboración, la confianza y nunca en la superioridad o el contraste”..

"Las visitas ad limina Apostolorum, en este sentido, representan una gran oportunidad de encuentro, diálogo y enriquecimiento mutuo. Por eso, en el encuentro con los obispos, he preferido tener un diálogo de escucha mutua, libre, reservado, sincero que va más allá de los esquemas protocolarios y el habitual intercambio de discursos y recomendaciones. También es importante el diálogo entre los Obispos y los distintos Dicasterios. Al retomar este año las visitas ad limina, los obispos me han confiado que han sido bien acogidos y escuchados por todos los Dicasterios. Esto me alegra mucho".

Este marco también incluye la preparación para la próxima XV Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos, convocada sobre el tema Los jóvenes, la fe y discernimiento vocacional. "Llamar a la Curia, a los Obispos y a toda la Iglesia a que presten una especial atención a los jóvenes, no quiere decir mirar sólo a ellos, sino también dirigir la mirada a un tema crucial para un gran número de relaciones y de urgencias: las relaciones intergeneracionales, la familia, los ámbitos de la pastoral, la vida social... ".

La Curia y las Iglesias Orientales

"La unidad y la comunión que existe en la relación entre la Iglesia de Roma y las Iglesias orientales representa un ejemplo concreto de riqueza en la diversidad para toda la Iglesia. Ellas, en la fidelidad a sus propias tradiciones de dos mil años y en la ecclesiastica communio experimentan y realizan la oración sacerdotal de Cristo (cf. Jn 17).

"La relación entre Roma y Oriente es de mutuo enriquecimiento espiritual y litúrgico. En realidad, la Iglesia de Roma no sería realmente católica sin las inestimables riquezas de las Iglesias orientales y sin el testimonio heroico de tantos hermanos y hermanas nuestros orientales que purifican la Iglesia aceptando el martirio y ofreciendo su vida para no negar a Cristo".

La Curia y el diálogo ecuménico

Incluso en el "camino" ecuménico - "camino irreversible y sin vuelta atrás" -la Curia trabaja "La Curia trabaja en este campo para favorecer el encuentro con el hermano, para deshacer los nudos de las incomprensiones y las hostilidades, y para combatir los prejuicios y el miedo del otro, que han impedido ver la riqueza de y en la diversidad y la profundidad del misterio de Cristo y de la Iglesia que permanece siempre más grande que cualquier expresión humana. Los encuentros mantenidos con los Papas, los Patriarcas y los jefes de las diversas Iglesias y Comunidades siempre me han llenado de alegría y gratitud.”

La Curia y el Judaísmo, el Islam y las otras religiones

"La relación de la Curia Romana con las otras religiones se basa en la enseñanza del Concilio Vaticano II y en la necesidad del diálogo. «Porque la única alternativa a la barbarie del conflicto es la cultura del encuentro». El diálogo está construido sobre tres orientaciones fundamentales: «El deber de la identidad, porque no se puede entablar un diálogo real sobre la base de la ambigüedad o de sacrificar el bien para complacer al otro. La valentía de la alteridad, porque al que es diferente, cultural o religiosamente, no se le ve ni se le trata como a un enemigo, sino que se le acoge como a un compañero de ruta, con la genuina convicción de que el bien de cada uno se encuentra en el bien de todos. La sinceridad de las intenciones, porque el diálogo, en cuanto expresión auténtica de lo humano, no es una estrategia para lograr segundas intenciones, sino el camino de la verdad, que merece ser recorrido pacientemente para transformar la competición en cooperación».

Los encuentros con las autoridades religiosas en varios viajes apostólicos y los encuentros en el Vaticano son verdadera prueba de ello.”

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