16/11/2013, 00.00
VATICANO
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Papa: muchos cristianos en todo el mundo sufren por su fe, estamos cerca de ellos con admiración y oración

En el Ángelus del domingo, Francisco habla del discurso de Jesús sobre el fin de los tiempos y en una improvisación recuerda que "hermanos y hermanas en muchas partes del mundo están siendo perseguidas por fidelidad a Jesús. Hay muchos, quizás más que en los primeros siglos: nuestro corazón está cerca de ellos y con la oración". Después de la oración Mariana, el Papa anuncia la distribución de la Misericordina: una caja cuadrada con una corona del Rosario, "medicina espiritual" de 59 granulos intercordiales "¡que es bueno para la vida de todos nosotros!".

Ciudad del Vaticano (AsiaNews) - Los cristianos en el mundo sufren por su fidelidad a Cristo "son tantos hoy, quizás más que en los primeros siglos. Estamos cerca de ellos con oración y con admiración, son hermanos y hermanas en la fe. Rezo por ellos, oro  por ellos". Lo ha dicho el papa Francisco durante el Ángelus de hoy, en una improvisación adicional mientras comentaba el evangelio que narra el discurso "sobre el final de los tiempos" del cual hablo Jesús a Jerusalén. Durante su discurso, el Papa nos invita a "no confiar en santones, falsos Mesías y hechiceros" que "todavía" están presentes en nuestro mundo. Y saludó a los fiel recomendando "un medicamento especial, llamado Misericordina. El Papa no es un farmacéutico, pero te invita a tomar esta pequeña caja que contiene el Rosario y orar: hace bien para la vida de todos nosotros".

El discurso reportado por el evangelista Lucas, añadió el Papa, y pronunciad0 por Cristo "cerca del templo; justamente en el punto y fecha que la misma gente hablaba del templo y su belleza. Porque era bello en aquel tiempo. Entonces Jesús les dijo: "vendrán días en los cuales, de aquello que se ve, ya que no quedará piedra sobre piedra» (LC 21,6). Por supuesto ellos preguntan: ¿cuándo sucederá esto?, ¿cuáles son los signos? Pero Jesús cambia la atención de estos aspectos secundarios -¿cuándo será?, ¿cómo será? - a los problemas reales. Y son dos. Primero: no dejarse engañar por falsos mesías y no dejarse paralizar por el miedo. Segundo: viviendo el tiempo de espera como tiempo del testimonio y de la perseverancia. Y estamos en este momento de expectativa por la venida del Señor".

Este discurso de Jesús, añade después el Papa, "está siempre presente, incluso para nosotros quienes vivimos en el siglo XXI. Repite: "¡cuidado con dejarse engañar! De hecho, muchos vendrán en mi nombre" (v. 8). Es una invitación al discernimiento, esta virtud cristiana para entender donde está el espíritu del Señor y dónde está el espíritu malo. De hecho, incluso hoy en día, existen falsos "salvadores", que intentan reemplazar a Jesús: líder de este mundo, santones, hechiceros, celebridades que quieren atraer a sí mismo las mentes y corazones, especialmente de los jóvenes. Jesús nos advierte: "no ir tras ellos." y el Señor nos ayuda a no tener miedo: frente a las guerras, las revoluciones, pero también los desastres naturales, epidemias, Jesús nos liberan del fatalismo y falsas visiones apocalípticas".

El segundo aspecto está dirigido a nosotros como cristianos y como Iglesia: Jesús promete dolorosas pruebas y persecuciones que sus discípulos deben sufrir, a causa de él. Sin embargo promete: "ni un pelo de la cabeza se perderá» (v. 18). En resumen, subraya Francisco, "¡nos recuerda que estamos totalmente en las manos de Dios! La adversidad que encontramos por nuestra fe y nuestra adhesión al Evangelio son ocasiones de testimonio; No debemos alejarnos del Señor, sino de abandonarnos más a Él, a la fuerza de su espíritu y su gracia. En este momento pienso y pensemos todos -hagámoslo interiormente- en tantos hermanos y hermanas cristianos que sufren persecución a causa de su fe. Hay muchos, muchos más que en los primeros siglos. Jesús está con ellos, y también estamos unidos a ellos con nuestras oraciones y nuestro afecto. Tenemos admiración por su coraje y su testimonio. Son nuestros hermanos y hermanas que en muchas partes del mundo sufren por su lealtad a Jesucristo. Los saludamos de corazón y con afecto".

Al final, Jesús hace una promesa que es una garantía de victoria: «con vuestra perseverancia salvaras vuestra vida "(v. 19). ¡Cuánta esperanza en estas palabras! Son un recordatorio de la esperanza y la paciencia, para esperar los frutos de la salvación segura, confiando en el profundo sentido de la vida y de la historia: las pruebas y las dificultades son parte de un diseño más grande. El Señor, maestro de la historia, conduce todo a su cumplimiento. ¡A pesar de los disturbios y molestias de los desastres del mundo, la bondad y la misericordia de Dios se cumplirán". Y esta es nuestra esperanza. Seguir este camino, en el plan de Dios que se cumplirán. Este mensaje de Jesús nos hace reflexionar sobre nuestro presente y nos da la fuerza para enfrentarlo con valentía y esperanza, en compañía de la Virgen, que camina con nosotros.

Después de la oración Mariana, el Papa pronunció el habitual saludo dominical: "Saludo a todos, familias, asociaciones y grupos, que vienen de Roma y de muchas partes del mundo: España, Francia, Finlandia, los Países Bajos. En particular, saludo a los peregrinos de Vercelli, Salerno, Lizzanello; el Motoclub Lucaniadi Potenza, los chicos de Monte Cassino y Caserta. Hoy la comunidad eritrea en Roma celebra la fiesta de San Miguel: los saludamos de corazón. Hoy también es el ´Día de las víctimas de la calle'. Aseguro mi oración y animo para continuar con los esfuerzos de prevención, porque la prudencia y el cumplimiento de las normas son la primera forma de protección de uno mismo y de los demás".

Antes de despedirse, el Papa recuerda al final del Año de la Fe y anuncia una iniciativa inusual: "ahora yo recomiendo a todos los que están aquí una medicina: alguien pensará que el Papa es el boticario... Es un medicamento especial para realizar los frutos del Año de la Fe, que llega a su fin. Es una medicina de 59 gránulos intercordiales: una medicina espiritual llamada Misericordina. Está contenida en una caja, que algunos voluntarios distribuyen mientras dejan la Plaza. Tómenlo: hay una guirnalda del Rosario, con el cual se puede rezar la ´coronilla de la Divina Misericordia', ayuda espiritual para nuestra alma y para difundir por todos lados amor, perdón y fraternidad. ¡No te olvides de tomarlo, porque es bueno: al corazón, al alma, a toda la vida!  ¡A todos un cálido deseo de buen el domingo. Buen almuerzo y adiós!".

 

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