18/04/2017, 15.19
MONGOLIA
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Pascua en Mongolia: fieles en lágrimas, ofrecen a Jesús Resucitado los desacuerdos cotidianos (Foto)

de Giorgio Marengo*

La fe de los cristianos locales “es valiente como los brotes de hierba que surgen de la tierra pedregosa” del desierto de Gobi. Para rezar, una señora que debería ser internada, pide un permiso en el hospital. Los más emocionados son los catecúmenos, entre los cuales por primera vez algunos jóvenes.

Ervaiheer (AsiaNews)- “Fuera de la tienda ningún signo recuerda que la Pascua llegó. Pero no importa, ni siquiera la Parasceve de hace 2000 años debía ser diversa para los otros, ¡sin embargo la historia cambió!”. Lo afirma a AsiaNews  el p. Giorgio Marengo, misionero de la Consolata, en Mongolia desde 2003. Él narra sobre el triduo pascual en las estepas de Asia, donde los fieles son pocos (27 en el registro de los bautismos), pero muy fuertes en la fe. “La fe de estas personas-afirma- es valiente como aquellos brotes de hierba que surgen de la tierra pedregosa” del desierto de Gobi. El Sábado Santo “nos tomamos de la mano alrededor del altar y nos pedimos perdón unos a otros (porque los desacuerdos cotidianos pueden dañar comunidades tan pequeñas). Las lágrimas descienden abundantemente, largos suspiros que prometen un nuevo inicio: ¡podemos todavía reiniciar a amarnos!”. A continuación su mensaje de Pascua.

También este año el bellísimo cielo azul de Mongolia es en parte obscurecido el Viernes Santo, cuando sopla el último frío, casi como reprendiendo a los primeros brotes de hierba, Es como si la naturaleza participase de algún modo en los eventos misteriosos del Triduo pascual… La fe de estas personas es valiente como aquellos brotes, probadas a menudo por las hostilidades, como quizás no se da cuenta de la nueva primavera que estas personas han encontrado adentro. Y así vienen a nuestra tienda para rezar intensamente y participar en la liturgia de estos días. Un grupo exiguo, pero fiel. Está también una señora que debería ser internada en el hospital, donde fue internada por picos de presión, pero pidió permiso y luego vuelve para colocarse la inyección intravenosa sucesiva.

Para rezar se hace esto y más. Los más emocionados son los catecúmenos, entre los cuales por primera vez hay jóvenes. Tantos niños y jóvenes de barrio se encuentran en la misión todos los días para jugar y hacer la tareas escolásticas, también en estos días; luego son pocos los que se quedan para las liturgias, pero ninguno debe ser obligado, pero ninguno debe ser obligado. Es un don, el más grande, sino que justamente por esto debe permanecer incondicional.

Luego llega el fuego del Sábado Santo, aumentado por el normal viento primaveril para nada tibio. Se entra en la tienda con el cirio en la oscuridad, que cede a la luz de las velitas que le gente lleva en sus manos. Cantamos la primera parte del Exultet, dejando a un poeta del lugar que continúe la lectura que la declama en estilo mongol. Por otro lado las grandes narraciones bíblicas nacieron en un contexto similar, ligaos a los ritmos del nomadismo y de la luna. Igual que en Mongolia.

Afuera, ningún signo externo nos recuerda que la Pascua llegó. Pero no importa, ni siquiera aquella Parasceve de hace 200 años atrás debía ser diversa para los demás, ¡en cambio la historia cambió! Lo que importa es encontrarse con el Señor resucitado también hoy, en la estepa que desciende hacia el desierto de Gobi, como en el caos de la capital Ulaanbaatar. Todos juntos para gozar de las palabras de la liturgia, después de haberlas preparadas con un medio día de retiro el Sábado Santo.

Ya cada año es una cita habitual, muy esperada. Es el momento de encontrar la misericordia de Dios en el sacramento de la reconciliación y de transformarla en perdón ofrecido y recibido. En comunidades tan pequeñas (27 en el registro de los bautismos) los desacuerdos pueden dañar por mucho tiempo las relaciones recíprocas, así el Sábado Santo no tomamos por la mano alrededor del altar y nos pedimos perdón recíprocamente. Las lágrimas abundan, largos suspiros que prometen un nuevo inicio: ¡podemos iniciar de nuevo y amarnos! Es a este nivel profundo que sucede el pasaje. La Pascua. Y estas personas nos lo enseñan con sus vidas y su compromiso. ¡Feliz Pascua desde Mongolia!

*misionero de la Consolata

Pasqua in Mongolia-1
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