04/02/2014, 00.00
VIETNAM
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Vinh. Una multitud acoge al joven católico Chu Manh Son, liberado de la prisión


Prisionero de conciencia, él cumplió por completo la condena de 30 meses de cárcel, por "propaganda contra el Estado". Estudiante y miembro activo de organizaciones cristianas, fue recibido con calor y conmoción por la entera comunidad. Ahora deberá transcurrir aún un año de arresto domiciliario.

Vinh (AsiaNews/EdA)- La comunidad católica de Vinh, en el norte e Vietnam, festeja la liberación de Chu manh Son, prisionero de conciencia, que descontó (por entero) la condena de 30 meses de cárcel por haber violado el art. 88 del Código penal. La norma castiga a cuantos promueven una "propaganda contra el Estado", pero en realidad es usada (y abusada) por las autoridades para reprimir el disenso y encerrar poniendo en prisión a activista y opositores políticos. El joven católico dejó su celda en la tarde del 2 de febrero y pudo volver a su casa, recibido "con calor" por familiares, amigos y miembros de la comunidad local. Fuentes católicas de la zona cuentan que una multitud "numerosa y conmovida", compuesta en gran parte por fieles de la parroquia de Duc Lan- diócesis de Vinh, en la provincia de Nghe An- por algunos familiares y muchísimos militantes católicos, llegados de toda la provincia.

Chu Manh Son, de 25 años, antes de su arresto, era un estudiante activo y militante en la Universidad de Nghe An, donde cursaba la carrera de medicina; él era un gran militante inscripto al movimiento Juan pablo II en defensa de la vida. Estaba además comprometido en la lucha por la justicia y la verdad, todas actividades consideradas por las autoridades civiles como "una propaganda anti-gubernamental".

Él formaba parte de un grupo de 17 católicos de la diócesis de Vinh y Thanh Hoa arrestados por los agentes de la pública seguridad- sin algún mandato- entre fines de junio de 2011 y diciembre 2012 a 30 meses de prisión; pagó toda la pena en la cárcel de Phu Son, en la provincia de Thai Nguyen (Vietnam del norte). Ahora deberá transcurrir todavía un año de arresto domiciliario, bajo custodia y privado de algunas libertades fundamentales.

Desde hace tiempo en Vietnam está en acto una campaña durísima del gobierno contra los disidentes, blogger, líderes religiosos (entre ellos los budistas), activistas católicos o enteras comunidades como sucedió el año pasado en la diócesis de Vinh, donde medios y gobierno han promovido una campaña difamatoria y ataques mirados contra el obispo y fieles. La represión golpea, como en este caso, también a individuos, culpables de reivindicar el derecho de la libertad religiosa y el respeto de los derechos civiles de los ciudadanos.

Frente a una población de uno 87 millones de personas, los budistas son el 485, los católicos poco más del 7%, seguidos por los sincretistas al 5,6%, al final hay un 20% que se declara ateo. Aún siendo una minoría (si bien significativa) la comunidad cristiana es activa en particular en los sectores de educación, salud y social. Por otro lado disminuye la libertad religiosa: la introducción del decreto 92 impuso, de hecho, mayores controles y restricciones en la práctica del culto y a las directivas del gobierno y del Partido único comunista.

 

 

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