31/03/2026, 16.21
MALASIA
Enviar a un amigo

Activistas malasios. Número récord de casos de racismo e intolerancia en 2025

de Joseph Masilamany

De los 107 casos registrados, 43 —cerca del 40%— se dieron en el ámbito parlamentario. Es el dato más alto de los últimos 11 años, desde que comenzó la medición. Para los editores, es “un espejo que refleja nuestra sociedad”. Mientras tanto, el arresto de un periodista alimenta la preocupación por la libertad de prensa y de información.

Kuala Lumpur (AsiaNews) - En 2025 Malasia registró un número récord de casos de racismo. Así se desprende de un estudio publicado ayer, que ofrece una visión general de la sociedad en la que emergen aspectos críticos, especialmente en materia de tolerancia y convivencia. El relevamiento, elaborado por la organización de derechos humanos Pusat KOMAS, muestra que el año pasado se produjeron al menos 107 episodios documentados de racismo e intolerancia, la cifra más alta desde que comenzó el seguimiento hace 11 años. El “Informe sobre el racismo en Malasia 2025” pone de relieve una persistente discriminación estructural y un aumento de la retórica de carácter racial, especialmente en el ámbito político, y reclama reformas urgentes y una mayor asunción de responsabilidades. El documento registra episodios ocurridos en contextos sociales, en el debate público y en las instituciones gubernamentales, destacando lo que describe como “patrones de discriminación profundamente arraigados”.

“Este informe no es solo una recopilación de incidentes. Es un espejo que refleja nuestra sociedad”, explicó Jerald Joseph, director de Pusat KOMAS. De los 107 casos registrados, 43 —alrededor del 40%— estaban relacionados con el ámbito parlamentario, lo que la convierte en la categoría más amplia y crítica de todas. El análisis atribuye este fenómeno al creciente recurso a narrativas basadas en la mayoría racial, al lenguaje xenófobo y a la retórica de trasfondo religioso por parte de los representantes electos. Estas tendencias corren el riesgo de normalizar un lenguaje divisivo en los niveles más altos del gobierno. El viceministro de Unidad Nacional, Yuneswaran Ramaraj, reconoció el problema y afirmó que las narrativas divisivas pueden socavar la confianza. “Los políticos y los miembros del Parlamento —explicó el alto funcionario— deben asumir una mayor responsabilidad para calmar los ánimos cuando se producen estallidos de racismo”.

Más allá de la política, el informe subraya que el racismo sigue influyendo en la vida cotidiana, incluso en los lugares de trabajo, la educación y la vivienda. Estos casos, aunque menos visibles, suelen tener un impacto significativo en las personas y las comunidades. Yogavelan Balamurli, de Pusat KOMAS, afirmó que los resultados ponen de manifiesto deficiencias sistémicas. “El racismo en Malasia no es un fenómeno aislado: es estructural, y se reproduce a través de políticas, narrativas y prácticas cotidianas”. Los funcionarios también plantearon su inquietud por el papel de las plataformas digitales. Yuneswaran señaló que muchos comentarios de odio que circulan por internet parecen ser generados o amplificados por la inteligencia artificial, lo que dificulta los esfuerzos. El viceministro reiteró el compromiso del gobierno de fortalecer la unidad nacional, incluyendo la creación de una Comisión Independiente para la Armonía y la promoción de un marco político más inclusivo.

Mientras tanto, la detención del periodista Kalidas Subramaniam, que se produjo cuando estaba registrando las condiciones de los trabajadores migrantes indocumentados, ha provocado duras críticas del ex diputado de Klang, Charles Santiago. En un momento de profunda preocupación por los derechos, calificó lo sucedido como “sumamente alarmante”, así como una amenaza a la libertad de prensa en el país. Santiago afirmó que arrestar a un periodista mientras realiza su trabajo envía una señal peligrosa no solo a los trabajadores de los medios de comunicación, sino también a la opinión pública en general.

“Los periodistas desempeñan un papel fundamental al visibilizar realidades que a menudo se ocultan deliberadamente, sobre todo cuando se trata de comunidades vulnerables”, declaró en un comunicado. “Arrestar a un periodista por hacer su trabajo —añadió— envía un mensaje perturbador a los medios y afecta el derecho del público a la información”. Kalidas habría sido detenido bajo supuestas acusaciones de allanamiento de morada mientras investigaba las condiciones de vida y de trabajo de los trabajadores migrantes indocumentados. Santiago considera que se trata de una cuestión delicada y que se oculta sistemáticamente al escrutinio público.

Por otra parte, Malasia depende en gran medida de la mano de obra migrante, especialmente en sectores como la construcción, las plantaciones, la industria manufacturera y el servicio doméstico. Si bien hay millones de trabajadores extranjeros legales que constituyen la columna vertebral de la economía, un número significativo sigue sin estatus legal, a menudo debido a deficiencias sistémicas, prácticas de contratación abusivas o trabas burocráticas. Y estos últimos —sin papeles— están especialmente expuestos a abusos, como el impago de salarios, condiciones de trabajo inseguras y la amenaza constante de detención y deportación.

 

TAGs
Enviar a un amigo
Vista para imprimir
CLOSE X
Ver también
Musulmana, ex radical: Riad y el salafismo (wahabí) un peligro para el islam y para el mundo
17/12/2016 13:14
El ‘Enero negro’ de la información: sin justicia para los periodistas asesinados
31/01/2018 16:45
Malasia rechaza la Convención de la ONU sobre racismo y preserva los privilegios malayos musulmanes
23/11/2018 17:10
Rangún: China visita a la junta militar mientras siguen los enfrentamientos con las milicias étnicas
01/09/2021 15:28
Beijing expulsa al último periodista indio en el país
13/06/2023 15:26


Newsletter

Suscríbase a la newsletter de Asia News o cambie sus preferencias

Regístrese
“L’Asia: ecco il nostro comune compito per il terzo millennio!” - Giovanni Paolo II, da “Alzatevi, andiamo”