Al Sabaileh: ‘La protesta en Irán y el fracaso de las políticas de dominio regional’
Teherán habla de relativa calma, pero desde el país siguen llegando rumores de protestas y manifestaciones. Los activistas consideran que las víctimas podrían ser cerca de 12 mil, mientras la República Islámica informa 2 mil muertos. Analista jordano a AsiaNews: no es solo un problema interno vinculado a la economía y a la sociedad, sino que está relacionado con todo el Oriente Medio y el fracaso de los grupos aliados.
Milán (AsiaNews) - Detrás de las protestas en Irán - y de las víctimas, aunque es difícil precisar las cifras - hay varios factores: la “situación interna” que es “la primera motivación”, a la que se suma “la situación económica” crítica debido “a las sanciones, al colapso del valor de la moneda y al aumento del precio de la gasolina”, explica a AsiaNews el profesor especializado en geopolítica Amer Al Sabaileh, experto en cuestiones de Oriente Medio, seguridad internacional y política de los procesos de paz en áreas de crisis, y colaborador de diversos medios, entre ellos The Jordan Times, con respecto a los recientes acontecimientos en la República Islámica. Sin embargo, prosigue el estudioso, “no es la primera vez” que se producen protestas en las calles y “si el régimen no cae, sin duda no será la última. Pero hoy existe una diferencia: [la protesta] es una cuestión regional” relacionada sobre todo con las políticas que adoptó Teherán en Oriente Medio, es decir, de “control mediante grupos ‘proxy’, en el Líbano, Gaza y Siria. Lo que estamos presenciando - subraya - es el colapso de esta teoría de dominio regional, que ha llevado al caos en el frente interno”.
Una protesta “diferente”
Uno de los elementos novedosos de la protesta es que tiene su origen y sus raíces en la periferia del país, en las regiones rurales y remotas. “Sin duda las señales de este colapso en las zonas rurales ya se podían ver en los últimos años” afirma Al Sabaileh, en relación con otros problemas críticos, como “la cuestión de la seguridad, las zonas fronterizas, la economía y el descontento social” que está también en la base “de los ataques a las fuerzas del orden". "A diferencia del pasado - prosigue - comienza en las zonas rurales y después llega hasta las ciudades, involucrando incluso a la burguesía, los movimientos juveniles, y los que operan en el comercio. Por eso creo que esta vez el panorama es bastante diferente a las protestas del pasado, porque en este caso afecta más el plano social y tiene alcance nacional”.
Sin embargo, sigue diciendo el estudioso jordano, el levantamiento también se debe considerar desde el punto de vista de un descontento exasperado por “una acumulación de años de políticas erróneas” de la clase gobernante de Teherán, que “ha generado miseria, problemas sociales y represión”. En el pasado ha habido protestas callejeras, como ocurrió en 2022 por Mahsa Amini y, ya antes, en 2019 por el encarecimiento del combustible. Pero hoy, advierte el experto, “no hay que observar la cuestión desde fuera, desde una perspectiva occidental, sino sumergirse en la situación del país. No podría manifestarse - señala - con esta fuerza e intensidad si no hubiera en la base un fuerte descontento, una ira mal disimulada en el país. Y creo asimismo que esta protesta ha involucrado a todas las estructuras sociales”.
En cuanto a la “fractura interna”, las primeras señales “explícitas” se remontan al asesinato del general Qassem Soleimani, seguido de la muerte del presidente Ebrahim Raisi en un accidente de contornos misteriosos, el ascenso de Masoud Pezeshkian y las diferentes opiniones dentro del régimen: desde aquellos que están considerando “abrirse a Occidente - observa Al Sabaileh - hasta aquellos que quieren adoptar un enfoque más agresivo. Estamos viviendo un momento particular” como también lo demuestran las acusaciones crecientes contra el líder supremo Ali Jamenei, otra señal “que pone en evidencia que dentro del régimen hay voces que dirigen esta ira hacia una determinada política”. Desde esta perspectiva, advierte, “algunos sectores del régimen podrían representar la salvación, porque el cambio no requiere el colapso de todo el sistema” sino que puede afectar solo a la cúpula. “Lo hemos visto - recuerda - en Siria y, más recientemente, en Venezuela, evitando el desastroso modelo de Irak con la guerra de invasión de 2003”.
Trump y la “guerra” de los aranceles
Mientras tanto, desde el país llegan noticias de “calma” relativa “después de la tempestad” como escribe en estas horas la agencia Fars, vinculada a los Pasdaran (IRGC), según la cual la noche transcurrió con tranquilidad después de la violenta represión de las protestas callejeras de las últimas dos semanas. Un informe publicado esta mañana se refiere a varias ciudades - entre ellas la capital, Teherán, Isfahán, Ilam y Bushehr - en las que se vivió una “noche sin disturbios”. No obstante, las fuerzas de seguridad continúan patrullando intensamente las calles y las plazas principales para - como señala la nota de prensa - “tranquilizar a la población”. Por otra parte, las personas que participaron en la contramanifestación progubernamental de ayer habrían sido casi tres millones.
Sin embargo, a pesar de las declaraciones de los órganos de información cercanos al régimen de los ayatolás, el panorama dista mucho de ser pacífico: agencias y redes internacionales difunden vídeos y filmaciones según los cuales las protestas continuaron ayer en varias localidades, aunque el bloqueo de internet - que ya llega al quinto día - dificulta cada vez más la verificación independiente de su autenticidad. Al mismo tiempo crece el número de víctimas, pero también en este caso resulta difícil verificar las cifras y la información de las partes. Según el grupo noruego Iran Human Rights (Ihrngo) en los recientes disturbios habrían muerto al menos 648 manifestantes, y añade que algunas fuentes no verificadas consideran que el número de víctimas podría llegar a 12 mil. Para Teherán, los muertos son alrededor de 2 mil. Números que incluyen manifestantes, miembros de las fuerzas de seguridad y población civil, entre ellos menores.
Por su parte, el presidente estadounidense Donald Trump anuncia, por un lado, la apertura de un canal de comunicación y negociación con Teherán - confirmado por las autoridades iraníes - mientras que, por otro, ha desatado también aquí una guerra comercial a golpe de aranceles. Trump se propone imponer tarifas del 25% sobre todos los intercambios comerciales existentes entre Estados Unidos y aquellos países que mantengan relaciones comerciales con la República Islámica. La medida, aclaró en una publicación en Truth Social, tendrá “efecto inmediato”. La réplica de China, uno de los principales socios de Irán, fue inmediata. Declaró que adoptará "todas las medidas necesarias para salvaguardar sus legítimos derechos e intereses” en las relaciones con el país de Oriente Medio. Por último, en el día de hoy está prevista una reunión del equipo de seguridad nacional de Trump para discutir las opciones de intervención. Desde una escalada militar hasta ciberataques, son muchas las opciones sobre la mesa, mientras Israel observa atentamente el desarrollo de la situación.
Las repercusiones en la región
En el frente del diálogo, el estudioso señala que a la administración estadounidense le conviene hablar de “abrir un canal diplomático con Irán, en este momento de total debilidad” y que, en una óptica de propaganda, muestra que “Trump ha domado a los rivales”. En realidad, prosigue, “lo que quiere [la Casa Blanca] es un cambio total desde dentro a nivel político e ideológico, para garantizar que estos países no representen un obstáculo a su visión de paz” regional, en la perspectiva de los Acuerdos de Abraham. “Incluso los canales diplomáticos - advierte - hoy también representan una manera de usar la fuerza” y de afirmar “la nueva ideología” de Estados Unidos, según la cual “la paz se impone por la fuerza”.
Finalmente, por lo que respecta a las consecuencias a nivel regional, los hechos podrían haber tenido, al menos en teoría, “un impacto muy negativo. En realidad, ya en los meses de abril y mayo del año pasado tuvimos momentos - recuerda Al Sabaileh - y acontecimientos que demostraron que debilitar a Irán es un proceso sistémico a largo plazo” y relacionado con múltiples factores: la infiltración israelí en el aparato de la República Islámica, el uso de la fuerza estadounidense y la demolición de las instalaciones nucleares. “Todo esto constituye un proceso regional - advierte - que también implica la eliminación de todas las fuerzas [hostiles] que rodean a Israel, y que podían suponer un riesgo para la seguridad” del Estado judío. “Lo que ha sucedido en los últimos dos años - concluye - muestra cómo se ha podido contener el impacto negativo vinculado a eventos internos en Irán”.
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