16/08/2018, 11.31
TURQUÍA -EEUU - QATAR
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Ankara busca nuevas alianzas, presionada por la guerra económica con EEUU

Ante la aplicación de aranceles de EEUU sobre el acero y el aluminio, Erdogan responde alzando las tasas sobre bebidas alcohólicas, tecnología, tabaco y automóviles. La confrontación se habría originado por el arresto y la detención de un pastor estadounidense en Turquía. Moscú y Beijing acuden en ayuda de Ankara. Qatar lanza un plan de inversiones por 15 millardos de dólares.  

Estambul (AsiaNews) - La “guerra económica” que se está desatando entre Ankara y Washington –como la ha definido el mismísimo líder turco Recep Tayyip Erdogan- podría empujar al país a alejarse cada vez más de su histórico aliado, los EEUU, para optar por China, Rusia, Qatar y otras naciones del área. El último capítulo del enfrentamiento fue escrito en los últimos días, con la decisión del presidente turco de tomar el camino de la represalias y emprender una escalada comercial y diplomática en relación a Donald Trump y su país.

Haciendo caso omiso de los reclamos de la TÜSIAD –la Confederación de la Industria Turca- que exhortaba a bajar el tono de la disputa, la dirigencia de Ankara invitó a hacer un boicot contra los productos electrónicos de EEUU y firmó un decreto por el cual se elevan los aranceles sobre algunos productos importados de fabricación estadounidense. Entre éstos, figuran los automóviles (un 120% más), las bebidas alcohólicas (140%), tabaco (60%), arroz y protectores solares.

El aumento, según fue advertido por el vice-presidente turco Fuat Oktay, constituye una medida tendiente a “contrarrestar el ataque deliberado de la administración de los EEUU a nuestra economía”. Una jugada “arriesgada” –según la opinión de ciertos analistas- que podría alimentar la tensión comercial y diplomática en curso. Al elevar al doble los aranceles turcos sobre 22 tipos de productos se estima que el impacto sería de unos 533 millones de dólares.  También se apunta a tomar medidas contra los productos del rubro de la tecnología, como los iPhone de Apple, justamente el modelo de smartphone utilizado por el mismo presidente Erdogan, que invita a los conciudadanos a optar por la marca de la competencia, Samsung.  

Hace tiempo que Washington atraviesa una situación sumamente delicada con Ankara, luego de que Turquía decidiera arrestar a un pastor evangélico americano, con la acusación de espionaje a favor del predicador islámico Fetullah Gulen, quien lleva años exiliado en Pennsylvania y es considerado la mente del intento de golpe de Estado producido en el 2016. Hace unos días, un tribunal rechazó nuevamente el pedido de revocación del arresto domiciliario que pesa sobre Andrew Brunson, quien previamente estuvo un tiempo recluido en prisión.

Con miras a la liberación del pastor, la Casa Blanca ha lanzado una ofensiva económica, comercial y diplomática, que hasta ahora ha mostrado ser en vano. El mismo presidente Trump había anunciado que elevaría al doble los aranceles que rigen sobre el acero y el aluminio provenientes de Turquía, y que además aplicaría sanciones individuales a dos ministros del gobierno turco. También se bloqueó la venta de dos aviones de caza estadounidenses F-35.

Como consecuencia, en los últimos días la lira turca ha sufrido una devaluación de varios puntos y el país se ha sumido nuevamente en la pesadilla de la inflación.

El choque frontal entre los dos países arriesga sembrar otro caos dentro de la OTAN, empujando a Ankara a entablar nuevas relaciones de colaboración con Moscú y Beijing. China parece ser la única potencia mundial capaz de ofrecer financiamiento y fondos a Turquía “sin condiciones previas”, aunque por el momento resulte difícil considerar como hipótesis que ésta pueda sustituir a Washington en todo sentido en el rol de socio. En materia de seguridad, podría haber un reforzamiento de las relaciones con Moscú, con la cual lleva tiempo entablando relaciones estratégicas y diplomáticas en torno al tablero sirio.  

Para repuntar su economía y la diplomacia, Ankara también tiene en miras volcarse a la región medio-oriental. En las últimas horas, la embajada turca en Beirut ha enviado un mensaje de agradecimiento por la campaña lanzada por el pueblo libanés en apoyo de Turquía, que “está siendo sometida al ataque económico” de los Estados Unidos. En tanto, el emir de Qatar, Tamim bin Hamad al Thani, voló con destino a Turquía, donde se reunión con Erdogan y firmó un plan de inversiones por 15 millardos de dólares. Una cifra que, si bien no resolverá los problemas, sigue siendo una señal política importante, en respaldo de Turquía. Por otro lado, los dos países ya habían mostrado su cercanía sobre varios temas candentes de la región, alineándose abiertamente en contra de Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos, los principales aliados de Washington en el Oriente Medio.  

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