06/10/2016, 14.12
ASIA - CHINA
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Beijing anuncia con fuerza una “nueva guerra fría”

de Willy Lam

Una nueva actitud geopolítica parece tomar forma en la región de Asia-Pacífico. Por un parte están China, Rusia, Corea del Norte; y por otra, EEUU con Corea, Japón y los países del Sudeste asiático. Beijing trata de conseguir alianzas con los países vecinos llegando a usar incluso el arma de los beneficios económicos. Pero muchos países de la región temen justamente al creciente poder de China. Por gentil concesión de la Jamestown Foundation.

Hong Kong (AsiaNews)- Beijing declaró una nueva guerra fría contra las “potencias anti-chinas en Occidente”, un modo velado para entender a los EEUU y los aliados en el Pacífico (Military.China.com, 26 agosto; Chinaiiss.com, 25 agosto). Esto está en neto contraste con el lenguaje augural utilizado por el presidente Xi Jinping en ocasión del encuentro del G20 celebrado en la ciudad costera de Hangzhou a principios de setiembre. En aquella ocasión Xi, alentó a “China y al mundo a unirse el uno con el otro al fin de alcanzar una prosperidad en común”. Xi, que también es secretario general del Partido comunista chino (PCC) y comandante supremo, informó que “las interacciones de China con el resto del mundo son profundas”. “De hecho, tenemos amigos por todos lados”, subrayó. (China.org, 12 de setiembre; Xinhua, 3 de setiembre).

Al mismo tiempo, Beijing está iniciando acciones pesadas contra aquellos a quienes considera enemigos dentro de un clima global que los comentaristas oficiales definen como una “nueva guerra fría”. Emblemática en la mentalidad pugilística de Beijing, es una serie de ejercitaciones bélicas puestas en acto con Rusia, la “Comprehensive Collaborative Strategic Partnership” después del encuentro del G20. Por ocho días, a partir del 12 de setiembre, las naves chinas y rusas han llevado adelante ejercicios bélicos a gran escala, jamás vistos antes en el Marde China meridional. Los términos del acuerdo “Joint Sea 2016”, que preveía submarinos e  instrumentos militares de última generación, consistían en ejercicios como ser asaltos a falsos bastiones enemigos (Xinhua, 16 de setiembre; RT.com, 15 de setiembre; Jinghua Times,(Beijing), 12 de setiembre). Quizás no por mera coincidencia, 22.000 militares americanos han realizado un ejercicio que tenía por nombre en código. “Valiant Shield 2026” en las aguas alrededor de Guam.

El Pentágono además programó, para el inicio del otoño, ejercicios conjuntos con las fuerzas militares de Corea del Sur, Japón e India (Guan Daily, 13 de setiembre, Guancha.cn (Beijing), 8 de setiembre). La ejercitación chino-rusa de setiembre fue mucho más imponente que en el pasado.

Según fue escrito por el periódico vocero del partido, el Global Times, “El Nordeste asiático está bajo inminente peligro de una guerra fría" con los EEUU y sus aliados, Japón y Corea del Norte. Asistiendo al enfrentamiento feroz en suma cero en la situación, tan volátil en la región, el Beijing Youth Daily, en un artículo publicado a mediados de agosto, puso en guardia: “Nosotros debemos prestar atención a la nueva guerra fría” que haría precipitar a la región en el caos (Global Times,  13 de agosto, Beijing Youth Daily, 13 de agosto).

La mentalidad del asedio, en la cual Beijing se encuentra, es el resultado de desarrollos contrastantes en su esfera de influencia. El 12 de julio, una sentencia de la Corte permanente de arbitraje (CPA) de La Haya declaró ilegítimas las reivindicaciones territoriales de China sobre gran parte del Mar de China meridional. Además, planes de patrullaje fueron anunciados por países como Australia, Francia y Japón, para también reafirmar la libertad de navegación en aquella zona. Diversos pretendientes de las islitas del Mar Chino meridional se comprometieron en una cooperación militar más estrecha como por ejemplo Vietnam y Filipinas por una parte, y los EEUU, Japón, India y Australia por otra. En la península coreana, el despliegue del sistema de defensa de misiles americano Terminal High Altitude Air Defense (THAAD) sobre el territorio surcoreano y al oeste de la India previó la sofisticada flota de misiles BrahMos en las zonas del Arunachal Pradesh cercanas a las fronteras disputadas con China (China Brief, 13 de setiembre;Times of India, 25 de agosto;  Straits Times, 22 de agosto; Xinhua, 12 de julio).

Los analistas diplomáticos en Beijing afirman que como resultado de estos obstáculos, la administración de Xi no puede hacer otra cosa que jugar con la retórica. Dado que el nacionalismo es el pilar principal de la legitimización del PCC- y el elemento de suceso del poder chino- Xi no puede permitirse perder la cara en el frente de la política exterior. Un reciente simposio de diplomáticos y generales organizado por el Global Times concluyó que detrás de los recientes problemas como, por ejemplo, la sentencia de la Corte permanente de arbitraje y el despliegue de los misiles THAAD está “la sombra de Washington”. Tal como fue reportado por el Global Times, los participantes en el encuentro han afirmado que “quien ose ofender a China tendrá su castigo” (Global Times, 16 de agosto).

El acentuarse de un lenguaje incendiario podría preceder a una acción militar. En la vigilia de una radical reorganización de la estructura de comando y control del Ejército de liberación del pueblo (PLA), el Comandante supremo Xi promovió un aumento de armas nucleares Multiple Independently-tergetable Re-entry vehicles (MIRVs) (The Diplomat, 23 de abril; Asia Times, 12 de febrero). Los representantes diplomáticos y militares expresan la urgencia por una capacidad de ataque nuclear en un segundo momento. Según Yang Chengshu, ex embajador en Austria, China necesita sostener su arsenal de ataque para demostrar a Occidente que “si quieres crearme problemas, no habrá ninguna ventaja para ti”. El ex embajador en Irán e investigador de política exterior Hua Liming subrayó que un aspecto clave del “sueño chino” del presidente Xi es la seguridad nacional. “Y disponer de una segura capacidad de respuesta nuclear es un pre-requisito (para la seguridad nacional)” (Asia Times, 9 de setiembre; Globalview.cn (Beijing), 18 de agosto).

Las acciones iniciadas por el PLA y por otras ramificaciones del aparato del Partido-Estado para frenar la avanzada de las fuerzas anti-chinas está teniendo como resultado una escalada de tensión en la región asiática del Pacífico. Por ejemplo, en un aparente intento por “castigar” a Japón, Beijing desplegó cazas a reacción y naves de guerra muy cerca de las disputadas islas Sensaku (conocidas en China como Diaoyu). El PLA, además, participó en ejercicios militares con la marina militar rusa en las zonas limítrofes con el Mar de Japón. (Global Times, 22 de agosto; Ming Pao, [Hong Kong] 10 de agosto). De otro modo igualmente significativo, el embajador chino en Tokio, Cheng Yonghua, puso en guardia a un oficial japonés para que no pasen la “línea roja” tomando parte en las misiones con las naves americanas para garantizar la libertad de navegación en el Mar de China meridional. Kyodo  y otras agencias de prensa japonesas han afirmado que Cheng habría incluso amenazado con una posible acción militar si la línea roja "llegara a ser traspasada" (Japan Times, 21 de agosto; Asia Times, 21 de agosto). En su viaje a Washington a mediados de septiembre, igualmente, el ministro de Defensa japonesa Tomomi había expresado el “gran apoyo de Tokio en las operaciones de la marina americana para garantizar la “libertad de navegación” en el Mar de China meridional. El ministro también previó la posibilidad de operaciones conjuntas entre las fuerzas de los dos países para “mantener el orden marítimo internacional basado en el estado de derecho” (Apple Daily, [Hong Kong], 17 de setiembre; Reuters, 16 de setiembre).

La evidente apostasía de Seúl fue quizás la causa de los mayores alarmismos entre los consejeros del presidente Xi, dado el empeoramiento de la política americana por la moderación anti-china. Desde cuando subió al poder hace tres años, la presidente Park Geun-hey adoptó una política pro-China más que cualquier otro líder coreano desde fines de la guerra de Corea. Gestos como la participación en el desfile militar en Beijing en 2015 para celebrar “la victoria de China en la guerra de resistencia del pueblo contra la agresión japonesa- un evento en el cual ningún representante de los países democráticos ha participado- había reforzado la convicción de Xi de que Beijing podría marcar una barrera entre los EEUU y Corea del Sur, así como también empeorar las contradicciones entre esta última y Japón (Ming Pao, 30 de agosto, 2015; South China Morning Post, 20 de agosto, 2015).

La administración del Partido comunista chino (PCC), por su lado, realizó ataques personales contra la señora Park después de la reciente decisión de Seúl de hospedar el sistema de defensa THAAD, que según Beijing, pondrá en crisis la seguridad nacional china. Park fue acusada de ser fanhua (anti-China) y de “jugar con fuego” (South China Morning Post, 23 de agosto; Huanqiuzhiyin.com (Beijing), 17 de agosto). La cúpula del partido ha puesto en acto planes para disminuir los ligámenes económicos y culturales con Corea del Sur. Por ejemplo, cantantes y actores surcoreanos -que son muy famosos en China- han encontrado difícil organizar conciertos y espectáculos en el país. Voces oficiales han puesto en guardia a Seúl, diciendo que el enorme superávit comercial con China podría ser dado a conocer. (Global Times, 9 de febrero; Global Times, 2 de agosto).

Además de mostrar los músculos a nivel militar, favorecer incentivos económicos es quizás el más eficaz instrumento en el repertorio de Beijing. Son un ejemplo los esfuerzos por conquistar la nueva administración filipina del presidente Rodrigo Duterte, que ha expresado sentimientos pro-China. Los diplomáticos chinos han dado a entender que si Manila no protesta después de la sentencia de la CPA, Beijing podría aumentar de modo significativo las inversiones en Filipinas (Japan Times, 16 de setiembre; AP, 14 de setiembre). Pero, a causa del cambio de ruta del crecimiento económico chino, hay límites en la eficacia de la tan decantada diplomacia económica de Beijing. Por ejemplo, la intervención china en proyectos a lo largo de la One Belt One Road fueron mantenidos en muchos casos gracias a las inversiones que llovieron de parte del gobierno. Hasta hoy, las infraestructuras en construcción a lo largo de la Silk Road Economic Belt y la Maritime Silk Road del siglo XXI -que según Beijing, unirán a China con países que abarcan desde los miembros del ASEAN a los países de Asia Central- fueron realizados gracias a generosas ayudas económicas chinas (HKTDC.com [Hong Kong], 30 de mayo).

Según Li Dunqiu, experto en relaciones internacionales en la Universidad de Zheijiang, el adviento de una “nueva guerra fría” es una consecuencia lógica de las estrategias americanas de “Pivot to Asia” (fulcro, punto cardinal para Asia) y de “restructuración asiática”. Además agregó que “Washington espera ampliar los vínculos con sus aliados a través de inversiones en política, economía, armas y diplomacia así como mantener la hegemonía global americana y contener el crecimiento de China” (China Youth Daily, 16 de julio). De todos modos, los expertos chinos parecen olvidar que la razón primaria por la cual los países de Asia-pacífico -desde Japón a Australia y llegando incluso hasta Vietnam y Singapur- realizaron alianzas militares con los EEUU es a causa del comportamiento agresivo de Beijing, que es percibido como alguien desentendido del derecho internacional.

Según el embajador Hua Liming, el modo más eficaz para garantizar la seguridad china es crear amistades con países grandes y pequeños. “El Presidente Mao y el Premier Zhou Enlai nos han enseñado que cuanto más amigos se tienen en el mundo- y menos enemigos-  mejor será”, agregó. “Deberemos tratar a nuestros vecinos de un modo diverso de los americanos. Algunos países estará a nuestro lado una vez que los hayamos seducido; si no hacemos nada, ellos permanecerán aliados a los EEUU”. “El problema más urgente para China es el de persuadir a los amigos para confiar en nosotros y respetarnos”. (Mil.qianlong.com (Beijing, 16 de agosto). La atmósfera de “nueva guerra fría” envuelve la política exterior de China. En la medida en la cual ella esté ligada en gran parte a la “teoría de la amenaza china”, los generales y los diplomáticos de Beijing deberán enfrentar una ardua batalla intentando convencer a los amigos de América en la región de que cedan al abrazo de China.

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