Beirut, P. Nasr: la guerra de Israel amenaza con destrozar el mosaico libanés
El secretario general para las escuelas católicas describe a AsiaNews el clima de miedo y de duelo tras el devastador ataque del Estado judío. “Nunca habíamos vivido —afirma— nada tan fuerte y repentino”. La expectativa por las conversaciones de paz en Pakistán y el compromiso diario para continuar las clases y la enseñanza, ya sea en línea o en forma presencial.
Milán (AsiaNews) - “¿Cuál es el mayor temor en relación con la guerra lanzada por Israel contra Hezbolá en el Líbano, que también está afectando a la población civil? Que pueda desarticular la sociedad, que pueda estallar algo entre los mismos libaneses. Que este conflicto pueda, de alguna manera, romper lo que se ha denominado el mosaico libanés. Esta es una cuestión extremadamente importante para nosotros”, explica a AsiaNews el P. Youssef Nasr, secretario general de las escuelas católicas del Líbano, repasando los momentos más dramáticos de la jornada de ayer, tras el devastador ataque del ejército israelí en el País de los Cedros que dejó un saldo trágico: cientos de muertos, más de un millar de heridos y más de un centenar entre sitios y objetivos alcanzados. La magnitud nos ha sorprendido —añade— porque nunca habíamos vivido nada tan fuerte, grave y repentino. No se podía salir de Beirut; fueron horas muy difíciles. Hoy estamos viviendo un día de luto, aunque la situación es mejor que ayer, y no se han registrado bombardeos intensos”.
“Sin embargo —prosigue el P. Nasr—, persiste de todos modos un miedo muy fuerte. Un miedo alimentado por el hecho de que el ataque se produjera sin previo aviso. Ahora estamos a la expectativa de ver y comprender lo que sucederá en los próximos días” tanto en el país, como a nivel internacional, en vista de las conversaciones de paz entre Estados Unidos e Irán. “Hoy más que nunca —subraya el sacerdote— lo fundamental es comprender cómo se puede conservar y proteger esta unidad de la sociedad libanesa, del tejido libanés, porque es un aspecto muy importante. La guerra tiene consecuencias a varios niveles, comenzando por el político y social, pero también en el plano económico, para un país —recuerda— que acababa de salir de una grave crisis, y no de forma total. Solo esperamos que el conflicto —que sin duda no ha perdonado a los cristianos, sobre todo en el sur— termine pronto y bien”.
Ayer, el ejército israelí llevó a cabo, en pocos minutos, bombardeos a gran escala en muchas regiones del Líbano y varios barrios de Beirut. Le siguieron otros ataques en la capital, sobre todo en la periferia sur, así como en el sur del país y en la Bekaa. Fueron incursiones devastadoras que sofocaron de raíz el optimismo por la tregua de 14 días y las conversaciones de paz acordadas pocas horas antes por Estados Unidos e Irán, que deberían comenzar mañana en Islamabad con la mediación de Pakistán (y de China). El Ministerio de Salud informó que murieron al menos 182 personas solo en la jornada de ayer (cuatro de ellos soldados), aunque el balance de Protección Civil es mucho más grave, con 254 muertos; un verdadero baño de sangre a manos del ejército del Estado judío, que ha llevado a las autoridades del gobierno a declarar para hoy un “día de luto nacional” en el Líbano.
El primer ministro Nawaf Salam (sunita) se reunió hoy con Nabih Berri, líder chiita y presidente del Parlamento, para hablar sobre los ataques y ofrecer una "respuesta conjunta" de los máximos dirigentes libaneses respecto a las negociaciones previstas entre Estados Unidos e Irán. El líder libanés aseguró además que está trabajando para “detener la maquinaria de guerra israelí”. Previamente, el jefe de gobierno había hablado con el presidente Joseph Aoun, cristiano maronita, sobre la grave crisis que implica para un país que, más que ningún otro, está pagando en términos de vidas humanas y devastación el nuevo conflicto desatado en Oriente Medio. En estas horas, el jefe de Estado ha obtenido del emir de Qatar, Tamim bin Hamad Al Thani, el compromiso de “incluir” también al Líbano en el acuerdo de alto el fuego, además de haber expresado “sus condolencias” por las víctimas y su “solidaridad” ante los devastadores ataques.
El balance actualizado de las víctimas desde el pasado 2 de marzo, cuando comenzaron las operaciones militares de Israel en el País de los Cedros, tras el inicio del conflicto lanzado contra Irán, es de al menos 1739 muertos, en su gran mayoría civiles. Mientras tanto, en el frente de la guerra hoy también se registraron víctimas como resultado de las incursiones aéreas israelíes: además de las personas muertas entre la población civil —al menos 17 en el sur—, los cazas con la estrella de David habrían matado también a Ali Youssef Kharshi, asesor personal y sobrino del secretario general de Hezbolá, Naim Qassem. Así lo comunicó el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, quien reivindicó los ataques “selectivos” contra “una serie de infraestructuras terroristas en el sur del Líbano, como pasos fronterizos utilizados para el tránsito de miles de armas, cohetes y lanzacohetes, así como depósitos y cuarteles generales”. Por último, Israel denunció el lanzamiento de decenas de cohetes desde el sur del Líbano hacia el norte del país, aunque no se han registrado víctimas ni daños materiales en las infraestructuras.
La atención se centra ahora en Pakistán, donde a partir de mañana deberían desarrollarse las conversaciones de paz entre Washington y Teherán, aunque persisten fuertes dudas sobre la sostenibilidad de una tregua tan frágil como inestable. “Irán dice que el Líbano está incluido en el alto el fuego —afirma el P. Nasr— mientras que Estados Unidos e Israel dicen que no. La situación no es clara, y estamos esperando para ver cómo evoluciona en los próximos días. Estamos en una fase de miedo e incertidumbre, pero conservamos la esperanza de que esto termine pronto”. El sacerdote reserva una reflexión final precisamente para las escuelas, un sector que conoce bien por su cargo de secretario general y anterior coordinador de todos los institutos privados del país. “Durante todo este tiempo —señala— hemos intentado mantener viva la enseñanza en el Líbano, de forma presencial en el norte y en las zonas centrales del Monte Líbano, o bien mediante educación a distancia en el sur y en la Bekaa. De manera diferente, pero todas las escuelas —destaca— están cumpliendo con su deber y eso es muy importante para nosotros, garantizar la continuidad de la enseñanza”. Esto, concluye, “requiere un gran esfuerzo, pero al mismo tiempo es una prioridad” para el futuro del país.
