04/11/2022, 15.33
LÍBANO
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Beirut, las incógnitas del post Aoun y un gobierno dimisionario a cargo de los asuntos corrientes

de Fady Noun

Desde el 1 de noviembre se encuentran vacantes los más altos cargos institucionales, un peligro que se venía anunciando desde hace meses y se ha materializado. Se ha decidido realizar una sesión semanal del Parlamento para tratar de elegir al nuevo presidente. Pero los bloques opuestos frustran cualquier intento. El patriarca maronita llama a una conferencia internacional en el Líbano bajo los auspicios de la ONU. El Ejército como garante de la estabilidad.

 

Beirut (AsiaNews) - Lo que desde hace meses se temía que pudiera ocurrir en el Líbano, se ha convertido ahora en una trágica realidad. Desde el 1 de noviembre el país se encuentra en una situación de vacancia, en el plano constitucional y político, de los más altos cargos: no tiene presidente porque el Parlamento no pudo elegir al sucesor de Michel Aoun, cuyo mandato terminó la noche del 31 de octubre, y el gobierno que dirige el país está fuera de servicio desde que se anunciaron los resultados de las elecciones políticas del pasado mes de mayo y sólo puede ocuparse de los asuntos corrientes. El post-Aoun se perfila como un periodo de potencial inestabilidad, en un marco nacional en el que no parece probable que se construya una mayoría parlamentaria a corto plazo y el compromiso entre las partes parece cada vez más difícil de alcanzar.

El Parlamento, se reunió a título extraordinario para examinar una carta de Aoun difundida pocas horas antes de abandonar el palacio presidencial de Baabda, en la que pide que se vuelva a la decisión de confirmar en el cargo a Nagib Mikati, pero no ha querido seguir las instrucciones del jefe del Estado. La Cámara también decidió, en nombre del principio de continuidad de las instituciones públicas, que el gobierno saliente presidido por un sunita puede continuar con la gestión de los asuntos corrientes, incluso en ausencia de un jefe de Estado, tradicionalmente maronita. Sin embargo, el Parlamento aclaró que el gobierno no puede ir más allá de sus funciones específicas y solo puede reunirse, en forma extraordinaria, en caso de emergencia nacional y después de haber consultado y recibido luz verde de los representantes políticos. Esta disposición debería apaciguar las tensiones confesionales que han surgido entre el primer ministro Nagib Mikati y el Movimiento Patriótico Libre (CPL) fundado por el jefe de Estado saliente y presidido por su yerno Gebran Bassil.

Después del Parlamento, el primer ministro respondió al jefe de Estado que había "aceptado la renuncia" antes del vencimiento del mandato presidencial, a pesar de una promesa anterior en sentido contrario. Al mismo tiempo, Mikati declaró que el decreto presidencial era superfluo porque el ejecutivo ya había dimitido desde la votación de mayo. También dejó en claro que se ocupará de los asuntos corrientes "conforme a los deberes que le impone la Constitución" porque, de no hacerlo, el Gobierno saliente se expondría a graves "sanciones constitucionales".

Al final de la sesión, el presidente de la Comisión de Justicia Georges Adwan (Fuerzas Libanesas) explicó que el gobierno saliente puede continuar con la gestión de los asuntos corrientes "en el sentido estricto de la palabra", pero sin reunirse, porque las prerrogativas presidenciales pasan al Consejo de Ministros reunido en sesión conjunta y, por regla general, un ejecutivo dimisionario no se reúne. Mikati suscribió explícitamente esta reserva. Por su parte el presidente de la Cámara, Nabih Berry, dijo que convocará semanalmente a los diputados para elegir un nuevo jefe de Estado a partir del 10 de noviembre, dándoles tiempo para reunirse y discutir entre una sesión de votación y otra. Luego volvió a reclamar un compromiso político que desbloquee la elección del presidente.

Los dos grandes bandos, el partido chiíta CPL por un lado, y las fuerzas libanesas-PSP por el otro, tienen la posibilidad de impedir que se alcance el quórum necesario para elegir el jefe de Estado: 86 diputados, equivalente a dos tercios de la Cámara. Al comienzo de la sesión dos grupos parlamentarios, Kataëb y los afines a los grupos de protesta, atacaron la validez misma de la reunión convocada por el presidente de la Cámara para examinar el mensaje del jefe de Estado. Invocando el art. 75 de la Constitución, alegaron que desde el 31 de octubre el Parlamento se ha convertido en un colegio electoral y, en consecuencia, su única y exclusiva tarea es reunirse “sólo” para elegir un presidente. Posición que comparten dos figuras de alto perfil en la Asamblea: el diputado sunita Achraf Rifi (independiente/Trípoli) y el candidato a la presidencia Michel Moawad (independiente/Zghorta).

El patriarca maronita, cardenal Beshara Raï, antes de partir hacia el Foro interreligioso de Bahrein -que cuenta con la participación del Papa Francisco- emitió un comunicado llamando a la organización de una conferencia internacional en el Líbano, pero bajo los auspicios de la ONU. El objetivo es limar los factores de discordia y llegar a una posición común. Por su parte, el comandante del ejército general Joseph Aoun (sin ningún parentesco con el ex presidente) reiteró ante los oficiales reunidos en su presencia que las Fuerzas Armadas reprimirán con contundencia cualquier mínimo ataque a la seguridad interna en un momento tan delicado de la historia del país.

 

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