15/10/2015, 00.00
CHINA – AFRICA
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De China a Etiopía, el viaje de Helen y la esperanza de un futuro mejor para África

de Giovanni M. Mazzacani
La empresaria llegó al país africano en el año 2011 y en 2 años asumió casi 3.500 trabajadores locales: “Quiero demostrar que África puede convertirse en el núcleo económico manufacturero del mundo”. Una historia de suceso que se enfrenta con el neo-colonialismo de Beijing en el Continente Negro.

Ginebra (AsiaNews)- La historia de la empresaria Helen Hai, que deja un trabajo exitoso en Inglaterra para crear puestos de trabajo en África, es una historia que merece ser celebrada por su compromiso por el progreso. El comportamiento de China en el Continente Negro no siempre ha sido siempre tan brillante. Como confirman muchos testimonios, a menudo los proyectos chinos provocan protestas- a veces incluso violentas- por parte de las poblaciones locales, que se sienten explotadas y dejadas a un lado.

Desde el año 2000 Beijing invirtió más de 75.000 millones de dólares en África. De éstos, sólo 1.100 millones por año son declarados oficialmente como contribución a los países en vías de desarrollo” dentro de la Organización para la cooperación y el desarrollo económico (OCSE). El monto que suman las inversiones americanas en el mismo período gira en torno a los 90.000 millones de dólares. Beijing trata por todos los medios de mantener en secreto la cifra exacta de las inversiones en África, definidas por algunos analistas como “una nueva forma de colonialismo”. Los investigadores, basándose en noticias de fuentes occidentales y africanas, han logrado individualizar en el período considerado 1,673 proyectos chinos en el continente. Luego hay todo un capítulo referido a los recursos naturales, que según algunos expertos, Beijing “exige” de los gobiernos africanos, a cambio de nuevos puestos de trabajo.

El testimonio de Helen Hai permanece, sin embargo, como un signo de coraje y eficacia en nuestro mundo globalizado.

“Llegué a Etiopía en el año 2011 y en 2 años asumí 3.500 trabajadores locales. Quiero demostrar que África puede convertirse en el núcleo económico manufacturero del mundo”. Así cuenta Helen Hai, de 37 años, durante la cumbre de los Young Global Leaders, cercana a la sede de Ginebra del World Economic Fórum. Nacida en Chengchun, en el extremo norte de China, a solo 300 kilómetros de Corea del Norte, tiene en sus espladas una brillante carrera en las Finanza, hecha en Londres. Pero en el año 2011 llega un cambio inesperado: el presidente de Huajian, una de las más grandes empresas chinas en la producción de zapatos, le pide que se encargue del lanzamiento de la empresa en Etiopía, uno de los países africanos cuyo PBI está creciendo a un ritmo anual promedio del 10% en los últimos 10 años.

Helen se transfiere a Addis Abeba, y en tres meses abre la primera fábrica. Las exportaciones de zapatos producidas para marcas como Tommy Hilfiger, Clarkes, Guess, Naturalizere, que son destinadas a EEUU y Europa, aumentan exponencialmente, y así también, los puestos de trabajo locales.

Rápidamente Hai se vuelve un rostro conocido en Etiopía, a tal punto, que el Premier Hailemariam Desalegn la invita a viajar en su avión cuando, en el 2013, va a Beijing para visitar al presidente chino Xi Jinping. “Me dijo en el avión: Admiro mucho la contribución que está dando a Etiopía, pero para desarrollar realmente este país, necesitamos miles de empresas como la Huajian”.

“El salario promedio chino en la industria manufacturera- explica Helen- alcanzó los 3.500 yuan (490 euros). Aquí en Etiopía pagamos 10 veces menos. La crisis del consumo en Europa y EEUU está empujando a los global retailers a transferir su producción de China a países donde el costo laboral sea menor. Incluso Bangladesh y Tailandia están mostrándose interesados en desplazarse al Corno de África. He aquí porque Etiopía tomó el nombre de “China´s China” o sea la China de la China”.

Helen, a este punto quiere precisar que en su fábrica paga a los trabajadores un 10% más respecto a la media del mercado, y un 70% más en lo que se refiere a los beneficios ofrecidos: “no creo en el modelo “Bangladesh”. Aquí mis trabajadores se sienten parte de una gran familia. Enviamos a muchos de ellos a formarse en China por algunos meses. Nos lo reconocen por toda la vida”.

Helen sabe lo que significa vivir en la extrema pobreza. Nace en una China paupérrima y luego, aprovechando la ola de la apertura y de las grandes reformas queridas a partir de 1978 por Deng Xiaoping, gracias a una beca de Beijing, llega a una de las mejores universidades londinenses, que le abre el camino hacia una brillante carrera. “Ahora soy yo quien desea algo para los jóvenes etíopes. Su futuro depende también de mí. ¿Dejar un óptimo trabajo junto a la célebre compañía aseguradora suiza Zurich en Londres? Sí, ¡sin duda alguna!”.

De Helen llama la atención su concreción, su franqueza y su profundo deseo de dejar un impacto positivo en la sociedad. No se pierde en discursos idealistas. Después de haber lanzado Huajian en Etiopía y haber asumido a 3.500 personas en dos años, ahora es consultora estratégica del gobierno etíope en lo que se refiere a la industrialización del país, y es también Goodwil Ambassador para UNIDO, la agencia de la ONU que tiene como tarea promover un desarrollo industrial inclusivo y sustentable. “¡El éxito lleva al éxito!”- dice entusiasta- y el éxito de Huajian se debe replicar en muchos países africanos, para dar esperanza a tantos millones de personas que ahora viven en la extrema pobreza. Ofrecer un puesto de trabajo les cambia la vida a ellos y a sus hijos”.

“China exportará uno 80 millones de puestos de trabajo en los próximos años. Una gran oportunidad para África, sabiendo que el 60% de la población africana tiene menos de 25 años y que, desde ahora hasta al 2050, la población entera aumentará al doble, alcanzando los 2,400 millones. He aquí porque ahora voy por el mundo para convencer a las empresas de transferir las propias producciones no sólo a Etiopía, sino también a Ghana y Senegal”. Alguien a mis espaldas la llama. “Discúlpame pero ahora debo irme. La próxima vez ¿nos veremos en Nairobi, en Addis Abeba…o en Kigali?- me pregunta Helen. Recientemente, también el presidente de Rwanda, Paul Kagame, me pidió si lo puedo ayudar a atraer inversorsionistas para una “Special Economic Zone” cerca de Kigali. ¿Cómo decir que no? Así construimos un sólido futuro para este magnífico continente”.

 

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