Dinero para «recuperar» los exámenes suspendidos: universidad privada acusada en Xi'an
Un complejo sistema de corrupción camuflado con viajes educativos y cursos de recuperación que nunca se llevaron a cabo salió a la luz tras las denuncias de las familias de algunos estudiantes del Technology and Business College. Ante la repercusión que tuvo el caso en toda China, las autoridades locales se desentienden de la responsabilidad. En la actualidad hay alrededor de 800 universidades privadas activas en el país, con niveles de popularidad similares a los de las públicas.
Milán (AsiaNews) - Un reciente escándalo ha puesto en peligro la integridad y la reputación del sistema de educación superior privado chino. En el punto de mira se encuentra el Xi'an Technology and Business College, un instituto de Xi'an, capital de la provincia nororiental de Shaanxi, financiado por una sociedad de inversiones con sede en Pekín.
Según Benliu News, el sitio web chino de información online que fue el primero en informar sobre el asunto, la universidad habría inducido a los alumnos matriculados que habían suspendido algunos exámenes a pagar una cuantiosa suma de dinero para remediar el resultado negativo de las pruebas. Oficialmente, esta «tasa», de algo menos de 80.000 yuanes (unos 10.000 euros), serviría para participar en una estancia de estudios de dos semanas en el extranjero, al término de la cual sería posible repetir los exámenes, con la garantía de aprobarlos.
Sin embargo, este programa resultó ser solo una excusa: los profesores del Xi'an Technology and Business College informaron a las familias de los estudiantes interesados de que, en realidad, no estaba previsto ningún viaje al extranjero, ni se les pedía a estos últimos que realizaran actividades de investigación.
A quienes se adhirieran a la opción, además de la eliminación de las calificaciones insuficientes en las pruebas, se les prometía a cambio un «trato preferencial» en términos de premios, becas y otras ventajas, entre ellas la posibilidad de elegir los mejores dormitorios. De lo contrario, los jóvenes no lo tendrían fácil en la universidad de Xi'an.
La señora Wu, madre de un estudiante de segundo año, contó que un tutor de la universidad le exigió que pagara la cuota de unos 80.000 yuanes para participar en la estancia de estudios en el extranjero, de lo contrario no se haría cargo de los problemas que su hijo tenía con la residencia. Tras repetidas amenazas y para evitar represalias contra el chico, la señora Wu cedió a la petición. Sin embargo, aunque el problema del dormitorio se resolvió, el prometido viaje de estudios al extranjero nunca se materializó.
La señora Huang, madre de una estudiante de último año, se encontró en una situación similar. La mujer contó que la universidad se puso en contacto con ella al comienzo del semestre de otoño porque su hija había suspendido cuatro exámenes. Si quería evitar que la joven repitiera el año o fuera expulsada, Huang tenía que inscribirla en el costoso programa de estudios en el extranjero, que luego resultó ser inexistente.
A otros testigos se les propuso considerar un «paquete» que incluía todo el recorrido «desde la licenciatura hasta el máster», con un coste exorbitante de 89.000 yuanes (11.000 euros) o incluso 129.800 yuanes (16.000 euros).
Las sospechas aumentaron cuando Wu, Huang y otros padres en la misma situación descubrieron que la institución se negaba a emitir facturas y que la cuenta bancaria de destino era una empresa tecnológica con sede en Yili, en la región occidental de Xinjiang.
Las familias acudieron en vano a la escuela para pedir explicaciones, mientras que los departamentos de educación comenzaron a eludir sus responsabilidades. Para las oficinas de educación del municipio de Xi'an y del distrito de Gaoling, la escuela dependía directamente del Departamento de Educación provincial, que, sin embargo, declaró «no estar al corriente de la situación», dejando a los padres sin respuestas.
Mientras tanto, han salido a la luz algunos antecedentes. Al parecer, la universidad impartía formación especializada a los profesores, enseñándoles a utilizar «estrategias de guerra psicológica» y «el arte de la conversación» para convencer a las familias de que se sumaran al viaje de estudios ficticio. Además, se descubrió que los profesores con más inscritos recibirían premios, mientras que los que tuvieran menos podrían sufrir sanciones.
El incidente se difundió rápidamente por las redes sociales chinas, provocando la indignación generalizada. La opinión más recurrente es que comprar las calificaciones de los exámenes universitarios o incluso los títulos universitarios, como si se tratara de cualquier otro bien comercializable, es una práctica absolutamente inaceptable y condenable. «Está más allá de mi comprensión. ¿Cómo se puede especular con algo así? La escuela se ha convertido en un negocio», comentó un usuario en la web. Mientras que otra persona escribió: «Las autoridades deberían investigar a fondo y castigar severamente a las personas implicadas».
Actualmente, el Departamento de Educación de la provincia de Shaanxi está llevando a cabo una investigación. La Universidad de Xi'an tendrá que responder por lo que parece ser, a todos los efectos, un «sistema de sanciones por suspender los exámenes» y por las presuntas actividades ilegales relacionadas con él, como la malversación de fondos y la evasión fiscal.
Por el momento, lo único cierto es que lo ocurrido, además de constituir una grave violación de los principios fundamentales de la enseñanza, ha comprometido seriamente la credibilidad de todo el sector de la educación superior privada en China. Según los últimos datos publicados por el Ministerio de Educación chino, actualmente hay alrededor de 800 universidades privadas en el país, muchas de las cuales han alcanzado un nivel de popularidad similar al de las públicas.
03/05/2019 11:43
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